El suceso ferroviario en Adamuz (Córdoba) ha despertado una sensación de vulnerabilidad colectiva. Lo que sentimos no es solo tristeza por las víctimas; es un fenómeno neurobiológico llamado identificación narrativa . Cuando el escenario de la tragedia es «el de siempre», nuestra ilusión de seguridad se rompe y la amígdala toma el control. Analizo qué ocurre en nuestro cerebro cuando el riesgo deja de ser una estadística y se convierte en algo personal: ¿Y si hubiera sido yo? Hay tragedias que no se quedan en las noticias. Entran en casa. Se sientan en el sofá. Viajan con nosotros al día siguiente. La tragedia ferroviaria ocurrida en Adamuz (Córdoba) no nos resulta lejana. No es un tren abstracto. Es ese tren. El que cogemos para ir a trabajar, a ver a la familia, a dar una charla, a volver a casa. El de siempre. El cotidiano. El que jamás pensamos que pueda fallar. Y entonces aparece la pregunta, incómoda y persistente: ¿Y si hubiera sido y...
Bienvenida de nuevo , en realidad nunca te fuiste. Espero tus entradas para enriquecerme y crecer, como lectura y persona.Un besazo .
ResponderEliminarBienvenida de nuevo! Me alegra verte de nuevo por tu rincón.
ResponderEliminarBesotes!!!
Bienvenida Mª José.
ResponderEliminarUn abrazo