domingo, 31 de marzo de 2019

Retos lectores del mes de abril

Sigo sorprendida de entrar en el cuarto mes de retos lectores y no haber sucumbido. Creo que quizá se deba a la variedad de lecturas, también a que tengo más tiempo y he vuelto a disfrutar de un gran placer que había dejado de lado mientras escribía.

MES DE ABRIL

Este mes,  el Reto de la Biblioteca Municipal de Córdoba sí que es un un reto, porque no es un tipo de lectura que suela hacer.
Tras una búsqueda intensiva me he decidio por el libro «La trampas del dinero»  de  Dan Ariely y Jeff Kreisler. 
En la sinopsis nos adelantan que los autores se adentran, de una manera divertida y con grandes conocimientos finacieros, en el mundo de las finanzas personales desde una perspectiva conductual para mostrarnos los errores que cometemos a diario movidos simplemente por nuestra manera de actuar. Parece atractivo y quizá saque algo de provecho. El único inconveniente son sus 500 páginas.  Ya os comentaré.




Para el Reto 12 libros /12 escritoras/ 12 países,  el mes de abril corresponde a una escritora italiana. Tenía pendiente la lectura de La mujer desnuda de Elena Stancanelli, así que la he escogido para participar en el reto. 
Dice la sinopsis que todo comienza cuando un teléfono mal colgado le confirma a Anna que su pareja está teniendo una aventura y que esta parece distintas a las que ha tenido anteriormente. Anna nos va relatando el universo en el que sumerge desatado por los celos, la desconfianza, las mentiras, la pérdida de autoestima...
Creo que va a ser intersante meterme en este mundo particular de esta mujer.  Os dejaré mi opinión a final de mes.



viernes, 29 de marzo de 2019

MIs retos lectores del mes de marzo
















Os comentaba en una entrada a primeros del mes de marzo, que para este reto de la Biblioteca Municipal de Córdoba, me decidí por un libro que iba por su 9ª edición y cuyo autor es Juan Gómez-Jurado. 
El otro día, leía una entrada en el blog de David Olier y me llamó la atención porque se mostraba extrañado de haberse interesado por un libro intimista y con mucho para reflexionar, cuando su género preferido era la de evasión, puro y duro.
Con el libro de Juan, me ha pasado algo parecido a David, pero al contrario. Desde hace tiempo prefiero leer novelas que dejen algún poso en mí, que me hagan pensar, reflexionar, que en determinados momentos de su lectura, cierre el libro y los ojos y haga instrospección de lo que el autor me acaba de servir en bandeja, para interiorizarlo. Desde luego, sabía que eso no lo iba a tener en Reina Roja  y  a pesar de todo lo escogí en un intento de empatizar con los cientos de lectores que parecían disfrutar de ella. Tengo que reconocer que no ha sido una empatía completa, no estoy de acuerdo con mucho de lo que se ha publicado por ahí, pero sí con la idea de que es una novela de entretenimieto y que cuando empiezas dificilmente puedes soltarla. Justo lo que la mayoría de los lectores desean, de ahí su éxito. Yo he echado en falta un mejor estudio psicológico de los protagoonistas, a veces me costaba seguir la narración y algunas escenas me ha sido imposible creermelas. A pesar de todo, no podemos quitár mérito al autor, que ha escrito una novela directa a convertirse en un bestseller. Sin embargo, para mí, y esta es una opinión personal, el autor tiene otras novelas que me han gustado más. 



El reto literario de 12 meses, 12 autoras, 12 países del mes de Marzo era  leer el libro de una autora árabe y yo escogí, muy ilusionada: Las noches de Estrasburgo de Assia Djebar. 
Con pesar, tengo que manifestar que no pude pasar de la página 140. La narración me pareció caótica, sin atractivo y que llegué a pensar, si el problemas estaría en la traducción.
Como aún quedaba días de marzo opté por leer un valor seguro, pues eran muy buenos los comentarios que iba recibiendo  Mujer en punto cero de Nawal El Saadawi.


Sinopsis

Firdaus, encarcelada y condenada a muerte por matar a su proxeneta, cuenta desde su celda la historia de su vida, su infancia en una aldea del delta del Nilo, su explotación como prostituta y su decisión d eno aceptar el indulto. 



Esta novela corta es un impresionante viaje a una cultura donde la mujer carece de valor. No me extraña que a su autora le fuera imposible publicarla en Egipto, tachándola de fomentar la prostitución y el sexo. Está relatada por la propia protagonista (un caso real) con la que te enfrentas de su propia mano a crueldades inexplicables y sobrecogedoras para cualquier persona, pero ante todo, resalta el afán de Firdaus por sobrevivir y cambiar los acontecimientos, luchando con un enorme coraje hasta el final de sus días. Cuando terminas te sientes triste, muy triste y al mismo tiempo agradecida por esta lección de vida. Te hace reflexionar, sentir, viajar con la protagonista, enfadarte y respirar hondo para no gritar. 
Una novela imprescindible
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jueves, 28 de marzo de 2019

Este jueves un relato: Casa de vecinos





 C/Tinte 9
  
Cándida descorrió impaciente el visillo de la ventana que daba al patio. Se había vestido con el traje de los domingos, empolvado las mejillas con colorete y pintado los labios con un suave carmín. La mata de pelo negro, imposible de manejar, se la había trenzado su madre y luego le había compuesto un moño bajo. Estaba guapísima.

Soledad la miraba desde lejos. No tenía buena experiencia con los hombres o, más bien, con el hombre que la había encandilado a ella y resultó ser un lobo disfrazado de cordero. Por nada del mundo quería que a su niña le pasara igual. Con anterioridad le había aplicado el tercer grado a Manuel, su novio, a través de su hija; insistiendo, ante todo. en si tenía problemas con la bebida. La hija le había jurado que nunca bebía y eso la había tranquilizado mucho. Su marido, que en paz descanse, tenía muy mal beber y a casusa de eso había padecido  más de lo que nunca hubiera pensado, cuando, enamorada, le dio el sí  ante el Altar.

Cándida pegó un grito y dio un respingo al ver aparecer a Manuel. Observó que las cortinas del resto de ventanas que daban al patio de flores también se descorrían. Eran una gran familia y todos estaban enterados de que el novio de la niña Candi iba a conocer a Soledad, su madre.

Manuel hizo caso omiso de esos ojos que como ventosas se le pegaban a la espalda y muy enseñoreado subió la escalara y llamó a la puerta.

Candi abrió con una enorme sonrisa y le dio paso al saloncito. Enseguida, Soledad salió de la cocina, donde preparaba algo de picar. Nada más verlol se le encogió el estómago. Otro «figura», pensó, mientras veía como Manuel le cogía la mano y se inclinaba para besarla, acompañado de un «encantado de conocerla, señora, no sabe cuánto deseaba este momento». Soledad para salir del paso, nerviosa, les dijo que se sentaran y huyó hacia la cocina donde dejó escapar un profundo suspiro. Ojalá se equivocara, pero estaba segura de que no. Entonces, buscó en la despensa una botella de fino de Montilla que siempre guardaba para alguna celebración y aunque Candi le había dicho que no bebía, la puso en el centro de la bandeja junto con las aceitunas, las almendras que acababa de freír, unas alcaparritas, unos vasos con agua y un catavino.

Soledad dejó todo en la mesa y se sentó en la mecedora. Manuel hablaba y hablaba, Candi reía, como una tonta, todas las ocurrencias del chico. Pasado un tiempo, no puedo resistirlo y sin decir nada Manuel echo mano a la botella negra, quitó el corcho y con gran destreza se sirvió un medio hasta el borde. Se terminaron las aceitunas y Sole fue a por más a la cocina. De vuelta vio como se servía el segundo y poco después el tercero y el cuarto… Candida totalmente extasiada, con los ojos brillantes, no dejaba de mirarlo.

Llegada una hora prudente Sole miró el reloj de pared y Manuel captó la indirecta. Se apresuró a levantarse.

   —Le reitero mi agradecimiento y, por supuesto, estoy encantada de conocerla, señora. Espero volver muy pronto.

   —Gracias por su visita. Anda, Candi, acompáñalo a la salida.

Soledad desde la ventana los vio bajar y perderse en la oscuridad del patio. Se imaginó que estarían besándose escondidos tras  el brocal de ladrillo del pozo del patio, ocultos de de las miradas curiosas y, esta vez, el retortijón que sintió en el vientre fue tan fuerte que se tuvo que sentar.

Sin tener conciencia de cuánto tiempo había pasado, la puerta se abrió y vio tanta la felicidad en la cara de Cándida, que no fue capaz de decir lo que pensaba de verdad: que su novio era un caradura, que la había engañado y que si seguía con él sufriría tanto como ella. Era inhumano, pero tenía que hacerlo, aunque hoy ya no se sentía con fuerzas.

   —Vamos a la cama, mañana recogemos esto —dijo a Candi.

Cuando entraban en el cuarto que compartía, Cándida parloteaba sin parar.

   —Yo lo que no entiendo mamá es por qué me dijo que no bebía, ¡qué tonto! ¿verdad?  Se ha chascadao casi toda la botella de fino —dijo, riendo—. Sería por los nervios.

   —Sería —respondió, lacónica, Sole.
Ya en la cama, aprovechando la oscuridad, Soledad dio rienda suelta a las lágrimas en un callado sollozo que su hija no advirtió embelesada, como estaba, en el recuerdo de los besos que Manuel le había dado.

domingo, 24 de marzo de 2019

Este jueves un relato: Casa de vecinos




 Patio cordobés de la C/ Tinte 9

Se terminó el jueves y cerramos la convocatoria. La participación no ha sido numerosa, pero todos los relatos han tenido mucho encanto. Espero que nos sigamos leyendo y gracias a los participante.





Comienza el turno de los relatos
Carmen Andújar 
Ginebra Blonde 
Campirela
Mónica Frau
Molí del Canyer
Mujer  virtual
Mar  
María José Moreno  
Alfredo 
Tracy 
María del Carmen García 
Monserrat Sala
Javier Miró 
Diva de noche



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Mis queridos jueveres, después de mucho tiempo vuelvo a tener una propuesta juevera que espero os guste.
Una CASA DE VECINOS es la que contiene viviendas reducidas, por lo común con acceso a patios y corredores. En Andalucía eran muy frecuentes; incluso en la actualidad, se construyen viviendas en torno a un patio común. Falta poco más de un mes para que se celebre en Córdoba la internacionalemte conocida Fiestas de Los Patios, pero como estos siempre están expuestos y la primavera ya los ha adornado con sus multicolores flores, he pensado que sería un buen momento para escribir sobre aquello que transcurre tanto en el patio común como  tras las puertas de estas casas: personas que se cruzan y se saludan, personas que se miran a hurtadillas, visillos que se descorren, voces que se escuchan, canciones de fondo salidas de una radio, copas que se chocan celebrando en la intimidad del hogar o en el patio por una celebración, el monótono lamento del agua saliendo del caño de la fuente, las risas mientras se riegan las macetas, o se lava en las zonas comunes, o simplemente el palpitar del ánimo al contemplar tanto esplendor...
Seguro que este tema será inspirador y podremos leer vuestras aportaciones el próximo jueves.
Las normas ya las conocéis.
Si te inspira el tema déjame aquí en esta entrada tu enlace desde el miércoles noche al viernes noches. Estoy deseando disfrutar con vuestros relatos.
Está vez el Lugar de Encuentro será en mi patio particular.
PD/ Una vez estuvimos los jueveros  visitando una Casa de Vecinos, no he encontrado todas las fotografías pero aquí van algunas de muestra.




Retos lectores del mes de abril

Sigo sorprendida de entrar en el cuarto mes de retos lectores y no haber sucumbido. Creo que quizá se deba a la variedad de lecturas, tambi...