jueves, 31 de mayo de 2012

Este jueves un relato: En la quietud de la noche





El insomne hipocondríaco

Llegó la noche, la temida noche.
Los ojos abiertos
El tiempo lento
El espacio constreñido

Llegó la noche, la  temida noche
Rugidos en la barriga
Esto no pinta bien
He pillado el virus, ese que anda, por ahí. Seguro
Retortijones
Qué malo me estoy poniendo

Llegó la noche, la  temida noche
La opresión
No puedo respirar bien, 
Inténtalo...
Espira, inspira, espira, inspira…

Llegó la noche, la temida noche
Insoportable el tic tac del reloj
No es el reloj, es mi corazón
¿Alteraciones del ritmo?
¡Se acelera!
No, ¡las palpitaciones, no!

Llegó la noche, la  temida noche
Respira tranquilo
Profundamente
Sereno
¿Cómo se hace?
Inspira, espira, inspira, espira…

Llegó la noche, la  temida noche
Me duele el brazo, ¿será la postura?
Un pinchazo en el corazón, ¿será un infarto?
Jadeo, las latidos aumentan, ¿me ahogo?
Me va a dar, lo sé, lo presiento
Esta vez es seguro
Voy a tener un infarto

Llegó la noche, la temida noche…

Más en casa de Neogéminis

jueves, 17 de mayo de 2012

Hasta la vuelta!!!







Queridos amigos, hoy me marcho  de congreso, esta vez  hasta Alicante. 
A mi vuelta leeré vuestros pactos con el diablo  y os pondré noticias frescas del Encuentro en Córdoba que ya se acerca...







miércoles, 16 de mayo de 2012

Este jueves un relato: Pacto con el diablo



El local es pequeño, unas pocas mesas dispuestas con dejadez y a todo lo largo una barra de madera con múltiples quemaduras; una mortecina luz procedente de la única bombilla del techo favorece el anonimato. El fuerte olor a tabaco mezclado con el rancio de  la fritanga que allí sirven se introduce, como repulsiva combinación, por los poros de la piel. En el rincón  un hombre de mediana edad, barba espesa y negra, camisa pegada al cuerpo; unas gotas de sudor  escurren de su frente. El destino le golpea de nuevo. La mujer que amaba, su mulatita, le ha abandonado. Después de tres días el dolor continúa quemándole las entrañas; el único consuelo, pactar con "El Diablo".
Empina la copa. El dorado licor escurre por su garganta, raspando. Tose. 
Toma la botella con su fuerte mano, rellena la copa y lee la etiqueta: Ron añejo "El Diablo", genuíno ron cubano. Con balbuceante voz le habla a la botella: ¡cuando te termines vendrá otra y luego otra, y otra…!


Más pactos en casa de Gus

jueves, 3 de mayo de 2012

Los jueves un relato: La Edad Media





Siendo un jueves dedicado a la Edad Media no podía faltar. No tenía muchas ganas porque la gente no me suele mirar bien, pero tras pensarlo, y mucho, he decidido que sería una buena idea participar para dejar las cosas claras, de una vez por todas.
No soy gracioso,  no soy bonito, no soy suave ni delicado. 
Si algo me caracteriza es que las mujeres me odian.  Impenitente viajero en permanente exposición estoy cansado de observar el desprecio en sus lúgubres miradas, mezcla de curiosidad y horror. ¿Y los hombres? Los hombres, me miran de reojo, temen que su interés y deseo les delate. Sé que más de una vez habrán soñado con poseerme, tenerme entre sus manos y usarme en ciertas  ocasiones en las que  las dudas, los celos o los temores se hayan apoderado de su conciencia.
Sin embargo, si estoy atento, en ciertos grupos, escondidos entre la multitud detecto unos ojos anhelantes que me miran de frente, sabiendo lo que yo les puedo aportar. Entonces, da igual el sexo; hombres y mujeres sucumbiendo a la imaginación perversa; ahí está mi público que me idolatra, donde yo encuentro mi razón de existir.
Y existí, y ahora vengo a terminar con la leyenda urbana medieval, no desde que el Cid Campeador me mandara fabricar por un herrero para ponérselo a su mujer, doña Ximena, mientras él se iba a combatir contra el moro. ¡Falso!  El pobre Cid Campeador no tuvo más delito que ponerle nombre a todo, al caballo le llamó Babieca, a la espada Tizona... y para colmo estar en boca de todos por los siglos de los siglos en un famoso poema. O sea, que fuera el cenizo de que me inventó y me usó,  eso no es más que otra  españolada.  Todo un mito enfermizo que ha ido de boca en boca. 
Quién de verdad me utilizó  fue un médico londinense en el siglo XIX,  que me mandó fabricar  para controlar los excesos de ciertas señoritas que no paraban de tocarse en sus "partes", según sus victorianas mamás. Debí  ser una tortura para esas jóvenes, no me extraña que me odien y aborrezcan. 
Menos mal que el hombre y la mujer  en su sublime creatividad me procuro una  mejor utilidad pasando de objeto de represión a objeto de placer....y en ello continúo y no me va mal, pues me he modernizado muchísimo y eso me hace sentir bien. ¡Ah! por cierto, perdonen que haya sido un maleducado, lo primero que debía haber hecho era presentarme:  soy el cinturón de castidad y aquí estoy para serviles a todos ustedes
 ;-)


Más sobre la Edad Media en el castillo de Tere

Retos lectores del mes de marzo

 MES DE MARZO Los meses se pasan en un supiro y llega el momento de anunciar mis lecturas para los retos en el próximo mes de marzo.  ...