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Mostrando entradas de mayo, 2012

Este jueves un relato: En la quietud de la noche

El insomne hipocondríaco
Llegó la noche, la temida noche. Los ojos abiertos El tiempo lento El espacio constreñido
Llegó la noche, la  temida noche Rugidos en la barriga Esto no pinta bien He pillado el virus, ese que anda, por ahí. Seguro Retortijones Qué malo me estoy poniendo
Llegó la noche, la  temida noche La opresión No puedo respirar bien,  Inténtalo... Espira, inspira, espira, inspira…
Llegó la noche, la temida noche Insoportable el tic tac del reloj No es el reloj, es mi corazón ¿Alteraciones del ritmo? ¡Se acelera! No, ¡las palpitaciones, no!
Llegó la noche, la  temida noche Respira tranquilo Profundamente
Sereno ¿Cómo se hace? Inspira, espira, inspira, espira…
Llegó la noche, la  temida noche Me duele el brazo, ¿será la postura? Un pinchazo en el corazón, ¿será un infarto? Jadeo, las latidos aumentan, ¿me ahogo? Me va a dar, lo sé, lo presiento Esta vez es seguro Voy a tener un infarto
Llegó la noche, la temida noche…
Más en casa de Neogéminis

Hasta la vuelta!!!

Queridos amigos, hoy me marcho  de congreso, esta vez  hasta Alicante. 
A mi vuelta leeré vuestros pactos con el diablo  y os pondré noticias frescas del Encuentro en Córdoba que ya se acerca...







Este jueves un relato: Pacto con el diablo

El local es pequeño, unas pocas mesas dispuestas con dejadez y a todo lo largo una barra de madera con múltiples quemaduras; una mortecina luz procedente de la única bombilla del techo favorece el anonimato. El fuerte olor a tabaco mezclado con el rancio de  la fritanga que allí sirven se introduce, como repulsiva combinación, por los poros de la piel. En el rincón  un hombre de mediana edad, barba espesa y negra, camisa pegada al cuerpo; unas gotas de sudor  escurren de su frente. El destino le golpea de nuevo. La mujer que amaba, su mulatita, le ha abandonado. Después de tres días el dolor continúa quemándole las entrañas; el único consuelo, pactar con "El Diablo". Empina la copa. El dorado licor escurre por su garganta, raspando. Tose. 
Toma la botella con su fuerte mano, rellena la copa y lee la etiqueta: Ron añejo "El Diablo", genuíno ron cubano. Con balbuceante voz le habla a la botella: ¡cuando te termines vendrá otra y luego otra, y otra…!


Más pactos en casa d…

Los jueves un relato: La Edad Media

Siendo un jueves dedicado a la Edad Media no podía faltar. No tenía muchas ganas porque la gente no me suele mirar bien, pero tras pensarlo, y mucho, he decidido que sería una buena idea participar para dejar las cosas claras, de una vez por todas. No soy gracioso,  no soy bonito, no soy suave ni delicado.  Si algo me caracteriza es que las mujeres me odian.  Impenitente viajero en permanente exposición estoy cansado de observar el desprecio en sus lúgubres miradas, mezcla de curiosidad y horror. ¿Y los hombres? Los hombres, me miran de reojo, temen que su interés y deseo les delate. Sé que más de una vez habrán soñado con poseerme, tenerme entre sus manos y usarme en ciertas  ocasiones en las que  las dudas, los celos o los temores se hayan apoderado de su conciencia. Sin embargo, si estoy atento, en ciertos grupos, escondidos entre la multitud detecto unos ojos anhelantes que me miran de frente, sabiendo lo que yo les puedo aportar. Entonces, da igual el sexo; hombres y mujeres sucumbi…