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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Bienvenido Otoño

OTOÑO Aprovechemos el otoño
antes de que el invierno nos escombre
entremos a codazos en la franja del sol
y admiremos a los pájaros que emigran ahora que calienta el corazón
aunque sea de a ratos y de a poco
pensemos y sintamos todavía
con el viejo cariño que nos queda aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza
porque el futuro se nos vuelve escarcha Mario Benedetti, “Otoño”, Insomnio y duermevelas

Este jueves un relato: Recetas

Receta para ser escritor de novela negra
(Ingredientes para una persona)

En una habitación, lo más silenciosa posible y bien acondicionada mezclar los siguientes ingredientes a las dosis expresadas:
150 gramos de creatividad: No puede faltar este ingrediente. Se basa en tener algo que contar y estar muy decidido a realizarlo. Las palabras irán surgiendo y llenando la tan temible página en blanco.
150 gramos de personajes bien construidos con los que el lector pueda identificarse ymovilizar su simpatía o antipatía. El/la protagonista/a debe tener unas peculiaridades tanto físicas como de personalidad que le cualifiquen como investigador/a, cuanto más “friki” o “cutre” mejor. No olvidar los personajes secundarios que también tienen su sitio.
150 gramos de trama coherente, bien armada, que parte de un asesinato, con un inicio impactante y un final no esperable, pero bien hilado con las pistas que vamos dejando. Nunca jugar a prestidigitador y sacarnos las pistas de las mangas. Un tono endi…

Este jueves un relato: El olvido

Aquel día llovía al salir de la oficina y no llevaba paraguas. Era tan feliz que me dio lo mismo. Recuerdo que pensé que caminaría hasta casa para poder sentir el frescor del agua en la cara. Doblé la esquina y me encaminé tras los pasos de una pareja que se tapaban bajo un paraguas rojo con lunares blancos.  Extasiada no dejaba de mirar el vaivén de los lunares, quería dejar de hacerlo, pero no podía.  A cada paso que daba me iba encontrando peor, como si estuviese hipnotizada por aquellos redondeles. Comencé a notar que el corazón se disparaba en su galope y muchas imágenes cruzaban por mi mente tan deprisa que no me daba tiempo a saber de qué se trataba. Una gran angustia se apoderó mi y busqué refugió en un portal. Me senté en un escalón, agaché la cabeza y cerré los ojos para no ver nada. Entonces, en mi mente se dibujaron unas infantiles botas de agua rojas con lunares blancos, dentro de ellas había unas delgaduchas piernas unidas a un fino tronco que terminaba en una cabeza ador…