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Mis lecturas 2018

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Lo que aquí escribo no son reseñas, solo mi impresión particular como lectora.



«Inspector Solo» de David Jiménez «El Tito»
Conocí al Inspector Marcial Lisón, el protagonista de esta entrega, en la primera novela del autor «Muertes de sobremesa» y ya me pareció un personaje potente, con el que poder mantener una serie, como así parece que es la idea de David Jiménez. 
En esta ocasión el inspector se enfrenta al asesinato de una prostituta rumana, Saha, y a su miedo de poder estar relacionado con él, de alguna manera. De nuevo, encontramos a Zoe Ochoa, su compañera y mejor aliada en el trabajo, pero que esta vez se convierte para el inspector en una nueva fuente de preocupación, por una relación que mantiene. 
Una novela muy actual en la que nos adentramos en un caso, cuyo entramado se va complicando por los numerosos frentes que tiene abiertos y que nos llevan de un lado a otro intentando saber quién será el responsable de esa muerte. 
Sin duda lo fuerte de la novela viene …

Este jueves un relato: Un giro inesperado

Mi vida no es vida desde que Lola se marchó una mañana muy temprano, antes de que saliera el sol, o como yo le decía cuando madrugábamos, antes de que pusieran las calles. Mi existencia es un caos. No voy a trabajar, no duermo, he perdido el apetito, ni siquiera me apetece ver los partidos de fútbol con los que tanto disfrutaba. Paso todo el día pegado al cristal de la ventana, esperando como un tonto a que ella regrese. Cada dos por tres, vuelvo a repasar nuestros diez años juntos. Pienso en los paseos que dimos o en los viajes que hicimos, las comidas compartidas, los ratos de juego, la cama... ahora tan vacía. Me sumerjo en un mundo de nostalgia del que a duras penas salgo, para dirigirme de nuevo hacia la ventana. No sé que será de mí. Hoy se cumplen dos meses desde que Lola se fue y no sé cómo rehacer mi vida. Un ruido en la puerta me saca de mi ensimismado y repetitivo monólogo interior. El corazón me brinca tanto en el pecho que creo que me puede estar dando un infarto. ¿Y s…

Mi nieto cumple 1 año

Hace un año, más o menos a la hora que escribo esta entrada, recibí llamada de mi hija diciéndome que se encontraba en el hospital. Aún faltaban tres semanas para que su embarazo cumpliera la edad gestacional, pero Alberto tenía muchas ganas de venir a este mundo. Rememoro ese segundo y, hasta hoy, puedo volver a sentir el sobresalto de mi corazón palpitando como un loco, un miedo atroz y una alegría inmensa, todo al mismo tiempo. Al llegar a la clínica, encontré a mi hija tan relajada, con sus ojos destilando tanta felicidad que me tranquilicé y decidí disfrutar de la espera de ese ser, que desde el primer momento de su concepción nos había cambiado a todos. Fue una jornada larga, con altibajos, entre contracciones y dolores, risas, fotografías para captar instantáneas inolvidables, conversaciones intrascendentes, miradas a los monitores, visitas médicas... y un largo etcétera de situaciones, que se sucedían sin que tuviera demasiada conciencia de ellas. Todo ello ha quedado grabado …