jueves, 14 de febrero de 2019

Sorteo de LA TRILOGÍA DEL MAL (Completa)


 

Mis queridos amigos, como en otros años voy a sortear, coincidiendo con mi cumpleaños, La trilogía del mal (Completa). Una manera de compartir mi felicidad, de que algo mío llegue hasta vosotros y os haga ltanta ilusión como a mí.
¡Os lo voy a poner fácilísimo!
Solo tendréis que dejar vuestro nombre en los comentarios de esta entrada, desde hoy hasta el día 22 de febrero, el día 23 haremos el sorteo.
Os espero.
 

lunes, 4 de febrero de 2019

Un 4 de febrero: Antología de relatos.






El 4 de febrero se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer; esa enfermedad que nos acosa por doquier y que, de alguno u otro modo, va  estar presente en nuestras vidas. Bien porque nos afecte directamente o porque lo haga a algunos de nuestros familiares, amigos o conocidos. 
Mi estadística particular es bastante alta, supongo que en otras familias ocurrirá lo mismo. 
Desde que yo estudíe la carrera de Medicina hasta el momento actual se ha progresado muchísimo en el estudio del cancer, tanto en sus aspectos etiopatogénicos como en el de los tratamientos, que nada tienen que ver con los que se prescribían en los orígenes de la Oncología Médica. Y lo puedo decir con certeza porque a mitad de los años 80 formé parte del naciente Servicio de Oncología Médica del Hospital Reina Sofía de Córdoba, en mi calidad de profesora de Psicología Médica, dando apoyo psicológico tanto a los enfermos, como a todo el personal sanitario que componía dicho servicio. Un servicio que ha crecido exponencialmente desde aquella fecha, lo que indica que se puede controlar la enfermedad, unas veces curándola, otras convirtiendola en una enfermedad crónica. 
Aunque hay otras en las que nada podemos hacer :(
Pero hay que seguir investigando, avanzando en ese camino en el que ya hemos dado los primeros pasos pero no los últimos y, sobre todo, ayudar a los que ya lo tienen, dando nuestro apoyo para que se sientan mejor.
Y con ese fin nos hemos reunido 12 escritores para poner nuestro granito de arena, de la manera que mejor sabemos hacerlo, con nuestras palabras. Hemos creado unos estupendos relatos que os harán pasar buenos momentos, todos bajo el lema Un 4 de febrero. 
No ha sido una tarea fácil, pero tras unos años lo hemos conseguido y hoy estará en vuestras manos, tanto en digital como en papel el libro titulado Un 4 de febrero: antología de relatos. 
Los beneficios irán íntegros a la Fundación Aladina, una fundación que nació hace 14 años con la intención de que los niños con cáncer nunca pierdan la sonrisa. Aladina presta apoyo integral a niños, adolescente con cáncer y a sus familiares. Se trata de un acompañamiento emocional y lúdico. 
¿Qué es lo que te pido? Que te impliques. Sin ti no somos nada, como dice la canción. 
Para ello solo tienes que entrar en Amazon y comprar el libro en cualquiera de sus formatos. Harás una buena obra y además te llevarás un excelente libro de relatos en el que todos los participantes han puesto su amor en este proyecto ilusionante.
Desde aquí quiero dar las gracias a Jose Antonio Pérez Vidal, impulsor y coordinador de esta antología de relatps y a Pilar Muñoz, por la bonita portada, y, por supuesto, al resto de escritores e ilustradores por estar ahí, haciendo lo que se debe de hacer.  
Gracias, lector. No te arrepentirás.


domingo, 3 de febrero de 2019

Retos lectores del mes de Febrero



 MES DE FEBRERO



Desde que comencé el reto de la Biblioteca Municipal de Cordoba, tenía muy claro que iba a leer en el mes de febrero: «Un libro que siempre quisiste leer»,  El guardián entre el centeno de J. D. Salinger. Cuando lo anuncié en mi muro de Facebook y en Twitter, me encontre con voces que clamaban que era una novela de iniciación y que seguramente no me gustaría. A pesar de todo, he decidio que sea mi reto, y pensándolo bien, tampoco viene mal porque yo estoy ahora, a mis años, en una etapa en la que un poco de iniciación no vendría mal (sea del tipo que sea ;-). 

Para el reto del grupo de Facebook, Sofá, manta y libro: 12 meses, 12 autoras, 12 paises había que leer en el mes de febrero una novela de una autora francesa. He escogido La Trenza de Laetitia Colombani, que aunque parezca italiana no lo es. Me la recomendó un librero amigo, Rafael, de la Librería Luque; la librería más antigua de Córdoba y que este año celebra su centenario. También, al comentarlo en las redes me he encontrado con críticas muy dispares. 

Así que un mes corto por delante para leer. Un mes en el que puede que me encuentre con dos buenas novelas o no. Ya lo veremos y asi os lo contaré.

viernes, 1 de febrero de 2019

Hoy mamá hubiera cumplido 99 años







 Mi madre en el día de su boda

Dicen que tenemos sobrevalorados los recuerdos que, al fin y al cabo, solo son química; para unos dopamina, y para otros, una proteína de nombre impronunciable. A esto hay que añadir que los recuerdos, a veces tan elaborados y con lujo de detalles, son solo sensopercepciones puntuales, concretas. Para poder llegar hasta ellos hemos tirar de un piquito del hilo y al hacer esa labor le vamos añadiendo material, unas veces consciente, otras inconsciente y en la mayoría de las ocasiones fantaseado. Por eso, los recuerdos son poco fiables, a pesar de la insistencia en la fidelidad del mismo de la persona que hace ese ejercicio de volver la vista atrás.

Justo lo que yo voy a hacer ahora mismo. No sé si lo que voy a contar es un solo recuerdo o la suma de varios, pero lo fundamental eso os aseguro que es cierto,

Hoy, 1 de febrero de 2019, mi madre hubiera cumplido 99 años.

Repasando en mi blog he encontrado una entrada que le dediqué cuando lo inauguré, sobre un recuerdo que tengo y que hoy me gustaría compartir con vosotros.

En estos últimos diez años me han sucedido muchas cosas buenas y estoy segurísima de que ella las habría disfrutado y aunque sé que siempre está a mi lado, a veces, la echo muchísimo de menos.



«El olor a canela en rama y cáscara de limón impregnaba la casa. Mamá, en la cocina, removía el arroz con leche que borboteaba en una cacerola con una cuchara de madera. Lo hacía lentamente pero de forma rítmica. Lo importante es que no se pegara al fondo de la cacerola.  Yo la observaba atenta, y también divertida, desde mi asiento preferente en el pollete de la cocina al que me encaramaba cada vez que ella cocinaba. Le gustaba contarme historias de todo tipo. Era una enamorada de la geografía, de la historia, de la lectura y del cine. Me ayudaba a estudiar y a memorizar mientras ella se afanaba en la cocina. ¡Qué buenos ratos!

En esta ocasión intentaba memorizar una poesía que me habían puesto de tarea en el colegio: «La canción del pirata» de José de Espronceda. Ella me decía, apréndete los primeros versos y luego ya seguiremos, poco a poco.

Yo, era incapaz, me atascaba y repetía una y otra vez Con cien cañones por banda, viento en popa a toda vela. Mamá me miraba de reojo, sin perder de vista el arroz con leche, y sonriendo me obligaba a comenzar de nuevo, pero no había manera. Nerviosa, llorando, le decía que aquello no era para mí. Me marché de la cocina al tiempo que ella terminaba de rellenar los cuencos con el arroz con leche y los espolvoreaba con la canela molida.

Al poco, apareció en el salón, donde yo seguía dale que dale con la maldita poesía. Fue a la librería, cogió un libro muy pequeño, de hojas muy finas y pasta marrones con adornos dorados y se sentó a mi lado en el sofá. Era su libro preferido de poesía: «Obras completas de Gabriel y Galán» y me leyó unas estrofas de una que se llama «Mi vaquerillo»: 

He dormido esta noche en el monte
con el niño que cuida mis vacas.
En el valle tendió entre ambos
el rapaz su raquítica manta
¡y se quiso quitar-¡pobrecillo!-
su blusilla y hacerme almogada!
Una noche solemne de junio,
una noche de junio muy clara...
Los valles dormían,
los búhos cantaban,
sonaba un cencerro,
rumiaban las vacas...


La escuchaba embobada. Cuando terminó, me habló de la belleza que encerraban las palabras, de lo bueno que era entonar para dar la importancia que cada una se merecía y que había que comprenderlas para poder hacerlas nuestras. Solo de esa manera se almacenan en nuestra cabecita. Luego me habló de lo trascendental que era leer y lo que los libros habían supuesto para ella: Una puerta para conocer el mundo y las personas, que su vida rutinaria de ama de casa y practicante, con pocos medios económicos, nunca le hubiera permitido. Me regaló el libro de poesía (que ahora mismo tengo en mi regazo) y se dispuso a estudiar conmigo «La canción del pirata», hasta que conseguí recitarla de memoria y entonando como a ella le gustaba. Era muy perfeccionista y persistente y creo que yo he heredado esos rasgos. Nunca he olvidado ese canto del pirata y , por supuesto, a ella

Un cáncer me la arrebató cuando yo tenía veintitrés años y ella, sesenta (la edad que yo tengo ahora).

Su poesía, su amor por los libros y por su familia, su saber estar y hacer…, quedó en mí. En una grandísima parte, lo que soy se lo debo a ella. Y a ella fue la dedicatoria de mi primera novela (aún por publicar) y que reza así: A mi madre, que me transmitió su amor por la lectura».



Seguro que le gustaría saber que no solo publiqué esa primera novela, La caricia de Tánatos, con dicha dedicatoria, sino que he publicado cuatro más y acabo de finalizar otra. Que he triunfado en mi profesión, su mayor deseo; que soy una buena persona, su obsesión; que tengo una buena familia y un nieto precioso. Mamá, no solo te debo que me inculcaras el amor por la lectura, sino el amor a la vida, porque él ha presidido y preside mi existencia.

Siempre echándote de menos, mamá.

Feliz cumpleaños.

PD/ Desde ayer estoy esperando a que alguien se de cuenta del error que hay en los cañones. No son cien sino diez. Se ve que somos muchos los que insistíamos en esa cifra tan alta., quizá porque de esa manera nos pareciera un barco de mayor embergadura. Esta mañana, mi querida amiga Mayte Esteban, partida de la risa, me escribe diciendo que a su hijo Alex le pasaba igual, que en lugar de diez decía cien. Por lo que se ve las labores maternas en el aprendizaje memorístico siguen siendo imprescindibles ;-). A mi me lo corrigieron muchísima veces, pero cada vez que retorna a mi memoria el barco tiene cien cañones por banda.

jueves, 31 de enero de 2019

Este jueves un relato: Cocinillas





De pequeña, mi lugar preferido de la casa era la cocina. Por supuesto, no era como las de ahora. Las paredes estaban cubiertas de azulejos de color blanco brillante y los muebles eran de mampostería; en lugar de puertas tenían unas cortinas de tela de cuadritos de vichy blancos y verdes. Un pollete de marmol (ahora le llaman encimera) los cubría y servía de superficie de trabajo. Mamá me sentaba en una silla alta y desde mi atalaya la observaba ir y venir de la despensa al fogón y de éste al fregadero; de vuelta, casi siempre hacía una parada en la alacena o en la nevera. Al principio, la cocina en la que se guisaba era de carbón, luego solo sirvió para sostener a la de tres fuegos de butano y para que yo jugara abriendo las diferetntes puertecitas que tenía en el frente y que ahora muy bien no podría decir para qué servían. En ese lugar de la casa me crie. Ahí aprendí a leer y a escribir. También a conocer los alimentos, a manejar las cantidades y a mezclar de manera sutil las especias: pimienta, comino, curry, cayena, canela…, para obtener deliciosos manjares, tal como ella me instruyó.
Con el paso de los años me tuve que alejar de los fogones. Cuando mi trabajo me lo permite rebusco en el recetario de mamá qué hacer para cenar o almorzar. Disfruto cocinando y nunca he olvidado sus magistrales enseñanzas que aplico incluso en mi vida profesional.
Os dejo mi receta preferida
Pastel Terapéutico
1 Taza de Educación
1 Taza de Escucha
1 Tazas de Comprensión
2 taza de Tranquilidad
3 Tazas de Empatía
1 Taza de Buenas palabras
1 taza de Sonrisas
1 taza de Ternura
5 cucharadas de Alianza Terapéutica
4 Litros de Sentimientos
1 Barril de Conocimientos

Poner sobre una superficie plana la educación formando una montaña elevada, con los dedos hacemos cun hueco en el centro de ella y vamos añadiendo la escucha, la comprensión y los sentimientos. Amasamos con suavidad hasta que adquiriera consistencia, entonces mezclamos con la empatía y seguimos amasando. Con un rodillo damos forma de lámina a esa pasta y forramos un molde con ella.
Derretimos las sonrisas, la ternura y las buenas palabras al baño María y vertemos en el molde.
Recubrimos todo con los conocimientos y horneamos durante treinta minutos, mínimo. Cuando está, espolvoreamos con unas cucharadas de alianza terapéutica antes de servir.

Dar una ración de este pastel a cada paciente y siempre quedará satisfecho.
Más cocinillas en el blog de Mar, La bitácora

jueves, 17 de enero de 2019

Este jueves un relato: Collage temático





 




Una mano de sedosos y finos dedos me desentierra del oscuro lugar en el que me guardan. Recibo una bocanada de aire fresco.  
Ella me desliza con delicadeza de abajo hacia arriba y luego me deja reposar en la parte superior de su muslo tras colocarme en la posición exacta que desea.
Me domina la impaciencia. 
Risas, palabras vacías, más risas y yo, alerta, expectante hasta ver qué sucede. 
Me rozan diferentes dedos  que me sacan de mi letargo y me vuelven loco. Crezco casi un palmo. Cruce y descruce de piernas. Palabras obscenas, divertidas, ardientes, febriles, caricias que no cesan. Me aprietan, oprimen y comprimen. Juguetean conmigo. ¡Uf uf…,¿qué será de mí? No puedo aguantar más frenesí. De pronto, cuando menos lo espero, un fuerte tirón y una larga uña me desgarra. 
Siento un intenso dolor. ¡Cielo santo! ¡Pobre de mí! Me rompo. Soy todo hilachos que terminan por desprenderse. Caigo con lentitud en el asqueroso suelo donde me pisotean de manera repetida unos pies que no paran de moverse. Y allí, roto, manoseado y ultrajado, tomo conciencia de lo dura que es la vida de un liguero. 
Más inspiración en el blog de Neogeminis

Retos lectores del mes de Enero




Reto lector 2019 12 mese/12 libros Biblioteca Municipal de Córdoba.
Enero: Un libro de menos de 100 páginas
«Paradero desconocido» de Kathrine Kressmann.
Una novela en la que en muy pocas páginas y de manera epistolar asistimos a una amistad que parece indestructible pero que no lo es. Nada persiste en el tiempo y menos cuando existen avatares bélicos de por medio.
La novela comienza en 1932 cuando se separan dos amigos que se tratan como hermanos: uno alemán, Martin, y otro judío, Max, dueños de una galería de arte en California. La separación viene dada cuando Martin regresa a Alemania para criar a sus hijos en su país de origen. 
Desde primera hora se escriben cartas en las que comentan no solo cómo marcha la galería de arte sino también lo que acontece en Alemania desde la ascensión al poder de Hitler.
La amistad es algo sobrevalorado y podremos comprobarlo carta a carta. 
Un desenlace inesperado llena de valor a esta pequeña obra de arte que retrata de manera magistral el enfrentamiento  entre víctimas y verdugos y cómo es fácil intercambiar los papeles. Os la recomiendo.


 
Reto 2019 12 meses/12 escritoras/12 países: Grupo de Facebook Sofá, manta y libro.
Enero: España



 
«Nada que no sepas» de María Tena. 
Esta novela ha sido XIV Premio Tusquets Editores de Novela 2018. 
Me adentré en ella porque me llamó la atención la sinopsis que en algo me recordó al tema que yo trataba en mi novela Bajo los tilos. 
Y así ha sido. Se trata, una vez más, de reconocer que no conocemos a nuestros padres. 
Esta novela, narrada por la protagonista, trata de la búsqueda de respuestas a un hecho sorpresivo que la marcó: la huida apresurada de Montevideo (Uruguay) de su padre, su hermano y ella a España, tras el fallecimiento de su madre. Esta búsqueda se inicia, en el momento actual, con el regreso a Montevideo de la protagonista, tras una crisis matrimonial. Allí encontrará las respuestas a muchas de sus preguntas, descubrirá aspectos de sus padres que nunca hubiera sospechado, paseará por sus lugares preferidos, y también, se reencontrará con amigas y amigos de su infancia y adolescencia feliz, que la devolverán a esos años y llenaran ese inexplicable vacío afectivo que siempre la acompañó tras la huida de su mundo (fiestas elegantes, celebraciones frecuentes, días de playa...) por la muerte, inesperada e inexplicable, de su madre. 
Me ha gustado mucho y me ha hecho reflexionar, de nuevo, sobre lo poco que conocemos a cuantos nos rodean.
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Sorteo de LA TRILOGÍA DEL MAL (Completa)

  Mis queridos amigos, como en otros años voy a sortear, coincidiendo con mi cumpleaños, La trilogía del mal (Completa). Una manera d...