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Este juves un relato: Encuentro con mi pasado

Como cada viernes, doña Juani, la seño, nos ha mandado de tarea que hagamos una redacción. Las odio. Les tengo una manía gordísima. No me gustan nada las clases de lengua, prefiero las de historia, son mucho más divertidas. Esta vez nos ha dicho que la hagamos sobre “costumbres” y la verdad, no sé por dónde empezar porque no sé muy bien lo que significa esa palabra. Le he preguntado a mamá y me ha dicho que se trata de contar algo que haga habitualmente. Menudo lío, porque tampoco sé qué significa eso, pero como ya he preguntado mucho y mi madre cuando se cansa me pega un bufido, he decidido darle vueltas a la cabeza y esperar a que me ilumine el Espíritu Santo, que según mi abuela siempre acude a echarnos una mano, sobre todo en los exámenes y ella le ayuda poniendo lamparillas por toda la casa.
†         12 de Marzo de 1965COSTUMBRES
En mi casa, el domingo es un día de costumbres. Por la mañana, muy temprano, me despierta mi madre y me viste con el traje de los domingos y sin desayun…

Este jueves un relato: Monstruos

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Rosaura nació marcada por una caprichosa mancha violácea que cubría la mitad de su cara y abultaba sus labios hasta hacerlos irreconocibles. No se sintió distinta hasta que un día en el patio del colegio los compañeros entonaron el grito de: ¡Rosaura es un monstruo! ¡Rosaura es un monstruo!Monstruo, monstruo…Persona muy fea que causa espanto. Dolorosas palabras que resonaban en su cabeza sin poder acallarlas. Sin hallar consuelo, corrió a su casa y buscó refugio en las faldas de su madre. Esta la abrazó y entre arrullos y caricias, secó sus lágrimas y calmó sus miedos cuando le susurró, con su dulce voz, que era preciosa. Además, la mancha la hacía única y especial, en el pueblo no existía nadie como ella.Entre risas y miradas, descaradas unas y esquivas otras, transcurrió su juventud. Recién cumplidos los veinte emprendió la huída hacia la gran ciudad. Deseaba perderse en la maraña de sus calles y avenidas, ocultarse entre la multitud para pasar desapercibida, para dejar de ser un mo…

Este jueves un relato: Queridos Profes

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El sol cae como una pelota y luna hace su tímida aparición entre las espesas nubes. La clase, iluminada durante el día por las sonrisas infantiles se llena de sombras. El olor a chicle de fresa es sustituido por un enrarecido ambiente en el que predomina el olor a ventana cerrada, polvo de tiza y niño cansado.El abecedario, que con tanto primor había escrito la maestra a principio de curso, permanece en la pizarra. Al dar las doce el reloj del campanario las letras del abecedario se agitan en convulsos movimientos hasta que caen al suelo como si fueran copos de nieve. Tras unos instantes de perplejidad, se oye la voz chillona y firme de la panzuda b que se ha atribuido el mando, por aquello de que es la primera consonante.—¡Firmes! Las vocales a un lado y las consonantes a otro. Dos filas y marchando a buen ritmo —ordena.Las vocales, dispuestas siempre, acatan la orden con celeridad; las consonantes no tanto. Discuten entre ellas y remolonean, no les gusta que les manden y, menos, una…

Este jueves un relato: Un objeto que siempre me acompaña

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Ejemplar de Astraea rugosa con la orejita de mar publicado en alboranshells.comNunca había oído que las orejas trajeran suerte. De hecho, de ser así, todos los humanos vendríamos desde nuestro nacimiento con doble suerte y, desde luego, ese aserto no se cumple o por lo menos pocas veces. Estaba en la orilla del mar, tendría unos siete u ocho años y estaba atenta a unas señoras que no hacían nada más que mirar el ir y venir del agua mientras hablaban de las orejas.En un momento, mi curiosidad creció tanto que se convirtió en en una necesidad imperiosa de saber y que no podía parar. Vencí mi timidez y me acerque a ellas. Les pregunté por qué hablaban tanto de la orejas mientras miraban hacia abajo cuando todos tenemos las orejas a los lados de la cara; o sea, que con mirar de frente tenían bastante.Muy sorprendidas ante lo que les decía, se echaron a reír con ganas y yo pensé que ojalá me tragara la tierra,  la arena, o lo que fuera. Para qué tendría que haberme metido en nada. Una de e…

Cuando la llamaste Claudia

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No sabría situar la fecha exacta pero creo que no me equivoco mucho si digo que fue hacia finales de 2014 cuando la escritora Mayte Esteban me habló de si conocía a otra escritora cordobesa llamada Pilar Muñoz. Le dije que no y ella sirvió de enlace para que nos hiciéramos amigas en Facebook y, desde entonces, surgiera entre nosotras una amistad virtal que luego se convirtió en personal. Han pasado muchos años y las tres hemos ido creciendo en edad, en amistad, en madurez literaria y en un nuestra forma de escribir. Nos autodenominamos las tres brujas: la rosa, la roja y la blanca (alguna que otra historia brujeril hemos tenido en el ambiente en que nos movemos) y nos apoyamos continuamente en todos los ámbitos de nuestra vida.

Sirva esta introducción para plantear el porqué estoy aquí para hablaros de la novela titulada Cuando la llamaste Claudia que Pilar Muñoz publica hoy mismo y que puedes encontrar en Amazon en formato digital y en papel. En realidad, daría igual esta que las dos…

Este jueves un relato: En un lugar recóndito

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Llevaban treinta años sin saber el uno del otro. Cuando rompieron su noviazgo, por culpa de la lucha infernal que mantenían sus dos familias, cada uno se fue por su lado. El reencuentro tuvo lugar en el velatorio de la madre de Carmen, la última en morir. Fernando consideróque era una buena oportunidad para acercarse a ella y la aprovechó. Un matrimonio desecho, un hijo que se había puesto del lado de la madre y un trabajo inexistente lo envalentonaron lo suficiente para llevarlo a cabo.Carmen se alegró mucho al verlo, aunque lo notó cambiado; pensó si será debido al paso de los años que estropea los cuerpos, llena de arrugas los rostros y encanece el pelo. Él le explicó las cuitas de su vida y ella le contó que se había quedado soltera y en casa para cuidar de sus padres.Copa tras copa sus lenguas se desataron rememorando una adolescencia idolatrada porque fue cercenada, impidiendo que su amor se desarrollara tal y como habían fantaseado. Carmen lo llevó hasta aquel recóndito lugar en…

El origen de Aquella vez en Berlín

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En casi todas las entrevistas o encuentros que tengo con los lectores me preguntan sobre el origen de Aquella vez en Berlín. He pensado que esta carta que escribí en febrero de 2020 dirigida  a los lectores que iban a recibir la novela en sus casas enviada desde la editorial podría arrojar luz sobre el largo proceso que conlleva la gestación de una novela, sea cual sea, y cómo muchas veces se alimenta de conexiones significativas mediante las que se va forjando la trama. Así fue para esta novela. Espero que si la has leído te ayude a comprender mi intención cuando la escribí y si aún no lo has hecho te decidas a leerla y a formar parte de este universo de relaciones.
Córdoba, 10 de febrero de 2020Querido/a lector/a: ¿Has sentido alguna vez, al leer un libro, que este ha dado respuestas a cuestio­nes que llevabas tiempo planteándote? ¿Alguna vez has pensado en alguien y de pronto has recibido una llamada o un mensaje de esa persona? ¿Cuántas veces has visto o ha sucedido algo en tu ent…