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«Te quiero solo para mí»





Muchos estudios advierten que los jóvenes presentan carencias serias para percibir la violencia psicológica en sus relaciones de pareja, siendo el amor la variable que más confusión introduce, llegando a confundir AMOR con VIOLENCIA.
El 80% de las chicas y el 75% de los chicos creen que se puede agredir, hacer sufrir y causar daño a alguien que se quiere.
9 de cada 10 adolescentes admite que ha ejercido violencia psicológica sobre su pareja; sobre todo agresión verbal, conductas dominantes y comportamientos celosos.

El acoso, el seguimiento con llamadas de teléfono, por WhatsApp y a través de redes sociales, no son identificados por la juventud como violencia. Ven normal compartir las contraseñas con sus parejas y que estos/as les miren el móvil. 

Está claro que la violencia es violencia venga de donde venga y vaya dirigida contra quien vaya.

La adolescencia (preadolescencia, adolescencia temprana y adolescencia tardía) es una importante etapa de cambio que comprende, aproximadamente, de los 8 a los 19 años. Una época en la que se producen grandes cambios físicos, adquisición de roles, construcción del autoconcepto y la autoestima y desarrollo de la conciencia social. Una época crítica en el desarrollo humano y, como tal, de gran vulnerabilidad. 

Poner freno a la violencia en esta etapa es prevenir para el futuro y depende en gran medida de los ADULTOS. La prevención mediante la EDUCACIÓN en IGUALDAD, la NO DISCRIMINACIÓN y el RECHAZO DE LA VIOLENCIA DE CUALQUIER TIPO es la única solución. Mientras, LOS PADRES son los observadores externos de esos comportamientos, los que los detectan y los denuncian. Sin embargo, antes deben reconocer esos SIGNOS que indican que su hijo puede estar siendo maltratado física o psicológicamente por su pareja.

¿Piensas que le pueda estar sucediendo a tu hijo? ¿Quieres comentarme algo al respecto?  

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