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Este jueves un relato: Ojo por ojo


 Venganza en el estío

El calor era sofocante, las chicharras cantaban desde bien entrada la mañana. Los perros se escondían en sus casetas y las pesadas moscas buscaban el frescor de la casa para refugiarse.
Sólo sentí un leve tirón. Un pequeño paseo y sin más me vi debajo del agua. ¡Bendita agua,  que todo lo limpia y que refresca los cuerpos ardientes!
Manos cuidadas que me masajean. Placer extremo para mi redondo y jugoso cuerpo.
Luego, reposo, sin más. Paciente espera junto a mis compañeros que me adormece.
Despierto cuando la gran cuchilla se hinca en mi tersa piel, rebana mi organismo, y mi  caldo  resbala con lentitud entre sus manos, tiñendo todo de rojo. Una vez más, otra y otra siento cómo el cuchillo me mutila, me amputa, me viola.
Mi último aliento está cerca, no puedo dejar que se salga con la suya, sin más. Hago acopio de fuerzas y en el siguiente corte  emito de manera violenta  mi néctar que  mancha su impoluta camisa blanca.
Su cara se contrae presa de la rabia, suelta el cuchillo, y me deja allí tirado...
La vida me abandona..., lanzo mi último estertor orgulloso de mi gesta, satisfecho de mi venganza.

Más venganzas en casa de Teresa

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