Autorretrato. Mi fuerza interior (Collage analógico) Han pasado meses, incluso años, desde la última vez que escribí aquí. Durante ese tiempo, viví en silencio muchas palabras. Acompañé procesos personales, caminé con otros desde mi consulta, enseñé, creé collages… y por supuesto, seguí escribiendo. Ha cambiado mucho mi físico (la edad no perdona) y más aún mi forma de ver y sentir lo que pasa a mí y a los míos y a mi alrededor. Sin embargo, mi blog, este lugar donde solía encontrarme con vosotras, quedó dormido. Hoy quiero volver. No con promesas de constancia, sino con la necesidad honesta de reconectar. Vuelvo para hablar de lo que me atraviesa como escritora, psiquiatra, profesora, mujer, madre y abuela, de lo que no siempre se dice. Aquí compartiré de nuevo relatos, fragmentos de novelas, pensamientos, imágenes, emociones y vivencias. Aquí os contaré las novedades de mis libros antiguos y nuevos. Este blog se llama Lugar de enc...
Ay, cómo me pones los dientes largoooooos, jaja. Voy a ver el video otra vez.
ResponderEliminarPor cierto, estamos de café y charleta en mi blog. Igual no te avisé (no llevé la cuenta de la gente a la que mandé mensaje; pero vamos que hay personas (como tú) que saben que no hace falta que les avise; es que soy muy despistada...).
Gracias por el video, yo creo que la semana que viene, estoy oliendo naranjos contigo; seguro.
Me enteré por casualidad de la charleta, visitando el desvan de la memoria. Avisame la proxima vez, estaré encantada de estar con vosotros.
ResponderEliminarHe visto el palacio de Medina Azahara. Suelo contar la leyenda a la gente de por aquí. Me parece una historia de amor preciosa.
ResponderEliminarElla, suspirando por ver la nieve de su tierra.
Él, que quiere complacer sus deseos imposibles (en Córdoba, que yo sepa, nunca ha nevado).
¿Qué hace él? ¿Un milagro?... No. Utiliza la imaginación y una mañana, cuando ella se despierta y abre la ventana, todo el paisaje se ha cubierto de blanco: "¡Nieve! Por fin veo otra vez la nieve..."
No era nieve, era toda una plantación de almendros en flor; para ella.
Ay, qué bonitooooooooooo.
Eso sí que es magia
Maria José, dormida me quedaría en el jardín de la mezquita, bajo la sombra de un naranjo, oliendo a flor de azahar, Medina Azahara, palacio de duende, Abderramán, delicado, exquisito. Y en las calles de Córdoba, un laberinto con sus patios (ahora recien adornados), me perdería para siempre. O bajo los arcos del romano puente, o en el arqueológico mirando al hermafrodita, cosa mágica...o en el nuevo ¿ya inaugurado?
ResponderEliminarNo me cites a Cordoba, que me vengo. Nudo de culturas, la humana sabiduría de dos pueblos, judío y musulman, de la mano.
Ayyyyy, Córdoba, en que placita, convento, rincón, no me encontrarías, feliz, natalí
Y los almendros del amor floreciendo en pleno invierno, olé Mercedes.
Me encanta Córdoba, la Mezquita, La judería, sus patios cuajados de flores, su gente, su elegancia...
ResponderEliminarSi vas a Córdoba, te va a enamorar...
Gracias por el paseo.
Un besito
Mercedes, en Cordoba ha nevado recientemente. Te enviare por email unas fotos preciosas de Cordoba nevada.
ResponderEliminarComo todas las historias de amor son objeto de culto, pero no se si en realidad ocurrio asi o no, o simplemente es una leyenda como tantas. El cas es que el palacio está ahi y una astima que no los almendros.
Natalí, sin duda tenemos que pasear los tres por Cordoba. Tu quinto debe venir aquí, como sea, quizas para el proximo relato????.
A veces cuando tenemos esta belleza tan a mano no le damos importancia, por eso al ver el video aprecio lo que a diario no valoro. Sí Luna, Cordoba enamora y quién viene repite.
Creo que seria un buen lugar de encuentro ¿que os parece?
Besos y buenos sueños