Sin saber cómo se encontró en el andén de la desierta
estación. Esperaba ansiosa el tren que la llevara a un destino desconocido. Al
fondo líneas y más líneas que se entremezclaban: horizontales, verticales, oblicuas, paralelas…caminos
sin fin a través de cuales alejarse. Alejarse… ¿de qué?, ¿de quién? Sintió frió ante la desolación, miedo por la
soledad, angustia de esas líneas que amenazaban con tragársela, con devorarla
en un el caos del que no podía librarse. Un grito, un parpadeo, un intenso suspiro…se
despertó. Es un sueño, se dijo. Abrió
los ojos para asegurarse que estaba en su dormitorio…, delante de ella, líneas y más líneas, el andén de la desierta
estación.
Autorretrato. Mi fuerza interior (Collage analógico) Han pasado meses, incluso años, desde la última vez que escribí aquí. Durante ese tiempo, viví en silencio muchas palabras. Acompañé procesos personales, caminé con otros desde mi consulta, enseñé, creé collages… y por supuesto, seguí escribiendo. Ha cambiado mucho mi físico (la edad no perdona) y más aún mi forma de ver y sentir lo que pasa a mí y a los míos y a mi alrededor. Sin embargo, mi blog, este lugar donde solía encontrarme con vosotras, quedó dormido. Hoy quiero volver. No con promesas de constancia, sino con la necesidad honesta de reconectar. Vuelvo para hablar de lo que me atraviesa como escritora, psiquiatra, profesora, mujer, madre y abuela, de lo que no siempre se dice. Aquí compartiré de nuevo relatos, fragmentos de novelas, pensamientos, imágenes, emociones y vivencias. Aquí os contaré las novedades de mis libros antiguos y nuevos. Este blog se llama Lugar de enc...

Muy chulo Abrazos
ResponderEliminar¡Qué angustia!. Muchas veces he querido despertar de un mal mal sueño sabiendo que era eso, sólo un sueño, pero no podía salir. Tu relato me ha recordado esos momentos. Un beso.
ResponderEliminarLos trenes y sus vias ferreas tenian significado, ¿no?
ResponderEliminarUn sueño que se evidencia realidad. Bien llevado de la mano la angustia de las vias enrelazadas.
Un beso
Las estaciones y los trenes siempre fueron muy literarios. le has sacado un buen partido. Interesante y corto relato.
ResponderEliminarUn abrazo
A mi me va la cosa de un extremo a otro, o me encantan las estaciones o me dan esa sensación de soledad aunque estén llenas de gente, depende de muchas cosas...
ResponderEliminarUn abrazo.
Bueno el final lo dejas, no muy claro; yo quiero que este en su dormitorio en su cama, que solo sea un sueño, un mal sueño.
ResponderEliminarLo corto y bueno, dos veces bueno María José.
Besos despiertos
Muy buena foto y excelente relato.
ResponderEliminarEnhorabuena, María José
Inquietante relato... La mente juega estos tragos tan bien descritos en tu texto... la angustia de estas líneas, caminos que se abren con infinitud de propuestas... "Alejarse… ¿de qué?, ¿de quién?" ¿Sabes? Yo también me iría. Mis hijos se han hecho mayores, dos se han ido y me iría ahora mismo de esta casa que me ahoga.¿ Pero adónde? Para alejarme de qué? En el fondo de mis propios miedos, fantasmas, angustias.
ResponderEliminarGracias por este texto que tanto me dice a mí.