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Mostrando entradas de septiembre, 2020

Este juves un relato: Encuentro con mi pasado

            Como cada viernes, doña Juani, la seño, nos ha mandado de tarea que hagamos una redacción. Las odio. Les tengo una manía gordísima. No me gustan nada las clases de lengua, prefiero las de historia, son mucho más divertidas. Esta vez nos ha dicho que la hagamos sobre “costumbres” y la verdad, no sé por dónde empezar porque no sé muy bien lo que significa esa palabra. Le he preguntado a mamá y me ha dicho que se trata de contar algo que haga habitualmente. Menudo lío, porque tampoco sé qué significa eso, pero como ya he preguntado mucho y mi madre cuando se cansa me pega un bufido, he decidido darle vueltas a la cabeza y esperar a que me ilumine el Espíritu Santo, que según mi abuela siempre acude a echarnos una mano, sobre todo en los exámenes y ella le ayuda poniendo lamparillas por toda la casa.                       ...

Este jueves un relato: Monstruos

  Rosaura nació marcada por una caprichosa mancha violácea que cubría la mitad de su cara y abultaba sus labios hasta hacerlos irreconocibles. No se sintió distinta hasta que un día en el patio del colegio los compañeros entonaron el grito de: ¡Rosaura es un monstruo! ¡Rosaura es un monstruo! Monstruo, monstruo… Persona muy fea que causa espanto. Dolorosas palabras que resonaban en su cabeza sin poder acallarlas. Sin hallar consuelo, corrió a su casa y buscó refugio en las faldas de su madre. Esta la abrazó y entre arrullos y caricias, secó sus lágrimas y calmó sus miedos cuando le susurró, con su dulce voz, que era preciosa. Además, la mancha la hacía única y especial, en el pueblo no existía nadie como ella.   Entre risas y miradas, descaradas unas y esquivas otras, transcurrió su juventud. Recién cumplidos los veinte emprendió la huída hacia la gran ciudad. Deseaba perderse en la maraña de sus calles y avenidas, ocultarse entre la multitud para pasar...

Este jueves un relato: Queridos Profes

  El sol cae como una pelota y luna hace su tímida aparición entre las espesas nubes. La clase, iluminada durante el día por las sonrisas infantiles se llena de sombras. El olor a chicle de fresa es sustituido por un enrarecido ambiente en el que predomina el olor a ventana cerrada, polvo de tiza y niño cansado. El abecedario, que con tanto primor había escrito la maestra a principio de curso, permanece en la pizarra. Al dar las doce el reloj del campanario las letras del abecedario se agitan en convulsos movimientos hasta que caen al suelo como si fueran copos de nieve. Tras unos instantes de perplejidad, se oye la voz chillona y firme de la panzuda b que se ha atribuido el mando, por aquello de que es la primera consonante. —¡Firmes! Las vocales a un lado y las consonantes a otro. Dos filas y marchando a buen ritmo —ordena. Las vocales, dispuestas siempre, acatan la orden con celeridad; las consonantes no tanto. Discuten entre ellas y remolonean, no les ...