Ir al contenido principal

Como diente de león de Pilar Fernández Senac

Como diente de león 
Pilar Fernandez Senac
Malbec Ediciones
326 páginas
2016
Cuando la autora me ofreció su libro para que lo leyera acepté como tantas veces he hecho porque entré en Google y me gustó mucho su portada, luego pude leer la primera página y eso me decidió aún más a pesar de la inmensa lista de novelas que tengo esperando turno. Un turno que no es estático pues las adelanto o atraso en función de los comentarios que leo de personas especializadas. El caso es que cuando me llegó a casa con una bella dedicatoria por parte de la autora me reafirmé en mi decisión y como pude la adelanté en esa lista para leerla cuanto antes.
Diana, la protagonista de esta novela, a la pregunta de su hija sobre, ¿qué son los dientes de león? contesta que «trocitos de nubes que han echado raíces». Leí varias veces esta frase porque me gustó mucho sin saber que la propia frase encerraba en sus ochos palabras la intensa trama de esta novela.  Claro que esto lo averigüé cuando concluí su lectura.
De tal manera que cuando esas nubes (nuestros deseos, esperanzas, futuro, nuestra propia vida...) peligran no les queda otro remedio que enraizar en la tierra para no se arrastradas por la tormenta o los fuertes vientos y, a partir de ahí, reconstruirse —siempre cambiar antes que disolverse en la nada—.
Con una prosa elegante, cuidada y al mismo tiempo sencilla, la autora nos lleva de la mano junto a Diana por un camino de evolución personal, del que nos hace partícipe a través de sus miedos, confusión, incredulidad, angustias y sobre todo de su dolor —ese cabrón que la acompaña día y noche para que no olvide lo que le ha sucedido—. 
Unos personajes bien construidos con los que es fácil empatizar y donde los acontecimientos están puestos al servicio de la expresión de sus sentimientos, por lo que hacen que esta novela, contemporánea e intimista, sea muy agradable de leer y de disfrutar. Una novela que te deja muy buenas vibraciones.
Lo que más me ha sorprendido es el énfasis que hace, imagino que la autora y la editorial,  en la plataforma de Amazon, de que se trata de Uromance contemporáneo, una novela romántica de mujeres contemporáneas
Para mí la la historia va más allá de tópicos románticos y de la propia historia que se va fraguando. Personalmente creo que le hace un flaco favor porque quien vaya buscando una novela con las características del género romántico, no lo va a encontrar. 

Como siempre digo, lo que aquí reflejo son las sensaciones que la novela me ha trasmitido al leerla. Nunca una reseña y mucho menos una crítica literaria, para lo que no me encuentro preparada.
María Pilar Fernández en Facebook



Comentarios

Ester ha dicho que…
Uff, me tientas pero no doy abasto y mira que leo deprisa. Saltibrincos
Mayte Esteban ha dicho que…
Me encantó esta novela. Yo aterricé en el verano en ella y recuerdo perfectamente cuándo empecé a leerla. Había quedado a las cuatro y eran las tres de la tarde, así que me quedaba mucho tiempo libre (y ya había llegado al lugar de la cita). Saqué el kindle y casi le di sin mirar. Solo sé que esa hora que estuve esperando se me pasó en un suspiro, enseguida me encontré con esa frase a la que haces alusión y ya no pude parar de leer. Siempre que pienso en ella recuerdo un parque vacío, una tarde de verano con nubes, una sensación maravillosa de lectura y una cita que llegó tarde, pero no se lo tuve nada en cuenta.

Besos!

Entradas populares de este blog

Mis lecturas 2018

Mis lecturas 2018


Lo que aquí escribo no son reseñas, solo mi impresión particular como lectora.



«Inspector Solo» de David Jiménez «El Tito»
Conocí al Inspector Marcial Lisón, el protagonista de esta entrega, en la primera novela del autor «Muertes de sobremesa» y ya me pareció un personaje potente, con el que poder mantener una serie, como así parece que es la idea de David Jiménez. 
En esta ocasión el inspector se enfrenta al asesinato de una prostituta rumana, Saha, y a su miedo de poder estar relacionado con él, de alguna manera. De nuevo, encontramos a Zoe Ochoa, su compañera y mejor aliada en el trabajo, pero que esta vez se convierte para el inspector en una nueva fuente de preocupación, por una relación que mantiene. 
Una novela muy actual en la que nos adentramos en un caso, cuyo entramado se va complicando por los numerosos frentes que tiene abiertos y que nos llevan de un lado a otro intentando saber quién será el responsable de esa muerte. 
Sin duda lo fuerte de la novela viene …

Este jueves un relato: Un giro inesperado

Mi vida no es vida desde que Lola se marchó una mañana muy temprano, antes de que saliera el sol, o como yo le decía cuando madrugábamos, antes de que pusieran las calles. Mi existencia es un caos. No voy a trabajar, no duermo, he perdido el apetito, ni siquiera me apetece ver los partidos de fútbol con los que tanto disfrutaba. Paso todo el día pegado al cristal de la ventana, esperando como un tonto a que ella regrese. Cada dos por tres, vuelvo a repasar nuestros diez años juntos. Pienso en los paseos que dimos o en los viajes que hicimos, las comidas compartidas, los ratos de juego, la cama... ahora tan vacía. Me sumerjo en un mundo de nostalgia del que a duras penas salgo, para dirigirme de nuevo hacia la ventana. No sé que será de mí. Hoy se cumplen dos meses desde que Lola se fue y no sé cómo rehacer mi vida. Un ruido en la puerta me saca de mi ensimismado y repetitivo monólogo interior. El corazón me brinca tanto en el pecho que creo que me puede estar dando un infarto. ¿Y s…

Mi nieto cumple 1 año

Hace un año, más o menos a la hora que escribo esta entrada, recibí llamada de mi hija diciéndome que se encontraba en el hospital. Aún faltaban tres semanas para que su embarazo cumpliera la edad gestacional, pero Alberto tenía muchas ganas de venir a este mundo. Rememoro ese segundo y, hasta hoy, puedo volver a sentir el sobresalto de mi corazón palpitando como un loco, un miedo atroz y una alegría inmensa, todo al mismo tiempo. Al llegar a la clínica, encontré a mi hija tan relajada, con sus ojos destilando tanta felicidad que me tranquilicé y decidí disfrutar de la espera de ese ser, que desde el primer momento de su concepción nos había cambiado a todos. Fue una jornada larga, con altibajos, entre contracciones y dolores, risas, fotografías para captar instantáneas inolvidables, conversaciones intrascendentes, miradas a los monitores, visitas médicas... y un largo etcétera de situaciones, que se sucedían sin que tuviera demasiada conciencia de ellas. Todo ello ha quedado grabado …