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No todos los finales son tristes






Han pasado ocho años desde que concebí la Trilogía del Mal (La caricia de Tánatos, El poder de la Sombra y La fuerza de Eros). Lo que se inició como el deseo de plasmar en palabras algunos aspectos preocupantes que mi labor profesional me había llevado a conocer, se ha convertido en una realidad. 

El viernes pasado, Victor del Árbol, mi presentador en Barcelona, me preguntaba en privado si la trilogía la había concebido así desde primera hora. Le respondía que sí; es más, desde un primer momento los temas truculentos de las tramas estaban cerrados, incluso los títulos que luego fueron cambiados en aras de la comercialización de la trilogía. Sin duda, el paso de los años me ha ido enriqueciendo como escritora y, también, me ha proporcionado material con el que enriquecer mis novelas, como es el todo lo relacionado con Interner negro, del que no se sabía nada cuando pensé en el cyberacoso a niños y del que ahora me he aprovechado para situar mi red de pedófilos. 

La trilogía está terminada y a mí me cuesta separarme de sus protagonistas. Han sido muchos años conviviendo con ellos, dotándolos de una biografía coherente con sus actuaciones, dándoles una vida que vivir y sometiéndolos a situaciones altamente estresantes de las que han salido, pero no indemnes. Todos han sido protagonistas principales o secundarios  de acontecimientos dolorosos mediante los que hemos reflexionado, nos hemos emocionado, sufrido, empatizado, enfadado, sonreído, discrepado..., a los que hemos vistos equivocarse, adaptarse, sobrevivir, madurar. En definitiva, personajes vivos, reales, de los que se quedan dentro de nosotros y que con el tiempo siempre recordamos. Así espero que se recuerde a Mercedes Lozano. Son bastantes lectores los que claman porque la psicóloga siga contándonos sus cuitas pero Mercedes ha cubierto con creces las expectativas para las que fue creada y ha cubierto su cupo de «maldad». 

Yo he cumplido mi parte, ahora sois vosotros, los lectores, los que tenéis que hacer el resto. De vosotros depende el éxito o el fracaso de esta trilogía, vosotros sois los dueños de la varita mágica con la que tocar o no estas novelas, sois los auténticos amos del futuro de esta serie protagonizada por la psicóloga Mercedes Lozano. Confío que al igual que ocurrió con Bajos los tilos, el boca a boca o el boca-oreja, como queráis llamarle, la lleve muy lejos, hasta los más recónditos confines de la tierra. 

Han pasado ocho años, casi el mismo tiempo que tengo abierto este blog, cuya única misión era dar a conocer La caricia de Tánatos, la primera novela de trilogía, y que ha terminado por convertirse en mucho más. Por eso, a pesar de que pase el tiempo sin escribir aquí, vuelvo, regreso a mi origen porque desde el pasado, desde lo que fui es como se puede entender el presente, lo que soy y, sobre todo, aventurar un futuro en el que poder situarme. Futuro en el que sin duda la escritura estará presente. La carpeta de proyectos está llena, solo espero que llegue ese día en que la abriré.

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