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En sábado el cierre del jueves



Mis queridos jueveros quiero agradeceros que me hayáis acompañado en este jueves y sobre todo por esos relatos que han hecho las delicias de todos. 
Relatos en los que hemos podido vivir historias particulares, como dice la canción: mi patio es particular, que veo que muchos de nosotros recordamos de nuestra infancia y, no solo la canción sino el patio como lugar central de nuestros juegos infantiles, de nuestros deseos futuros, de nuestros recuerdos familiares... También hemos tenido patios más adustos: el patio de la cárcel o las corralas que fueron abandonadas; patios pintados con los que rememorar y que no cayeran en el olvido, patios en los que se inició el amor o se mantuvo en una promesa de eternidad, patios con cabras, con grillos, con excrementos de animales, los patios de nuestros abuelos, patios de reunión, de tapeo, de charla, hasta Madrid entendida como un patio... y cómo no podía faltar el Tánatos, también hemos tenido patios de muerte...
Una variopinta visión del patio que podemos resumir en ese poema que adorna este año un patio de Córdoba en su exhibición pública y en esas fotos de nuestra reunión juevera en la que visitamos un patio cordobés.
Gracias de nuevo a todos y os animo a que nos volvamos a reunir el próximo jueves en casa de Cecy en su blog ¡Simona, la luna y yo! donde en breve nos comunicará el tema.

PATIO CORDOBES 
Un remanso de paz, patio sereno,
blancos de luz, tus muros encalados,
de macetas con flores salpicados,
de silencio y de calma tu estás lleno.

Por arcos y columnas circundado,
que ciñen de penumbra tu hermosura,
fuente y agua te aportan la frescura,
de su cristal sonoro derramado.

Te muestras generoso al visitante
que extasiado perturba tu clausura
y el corazón te entrega, como amante.

Patio eterno, por siglos conservado,
patio de mi ciudad, la esencia pura
del alma cordobesa,  patio amado.
Pepe.





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