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Un homenaje especial




Tom Sharpe ha muerto a la edad de 85 años en España, donde vivía desde hacía veintitantos años. Según dicen acudió a un congreso de escritores por la zona de Palafrugell (Gerona)  y le gustó tanto, que se quedó a vivir. 

Sharpe es un escritor tardío, su primera novela la escribió con 43 años; antes estuvo en Sudáfrica (de ahí lo  echaron por criticar el apartheid) y al regresar a Inglaterra, se dedicó a la enseñanza.

En el año 1976 alcanza la fama con Wilt y precisamente, yo conocí las novelas de Sharpe por un profesor y amigo muy especial, Carlos Ruiz Ogara. Él fue que me habló de esta novela.

Mi amigo Carlos disfrutaba con las situaciones cómicas cercanas a la farsa que se recogían en sus novelas, los personajes inverosímiles, giros argumentales inesperados y las bromas de tipo sexual. Las novelas de Sharpe se caracterizan porque ridiculizan el estereotipo de la educada sociedad británica, a todos los niveles, y plantea la idea de que por debajo de su fachada de represión late un mar tumultuoso de engaño y anarquía sexual.

Yo también disfruté con la serie Wilt y  con el resto: Zafarrancho en Cambridge, Becas flacas, los Grope, el temible Blodt... entre otras. Por eso, al enterarme hoy de su fallecimiento me ha venido el recuerdo de mi amigo y de ahí este pequeño homenaje.. 

Pensándolo bien, yo también viví con Carlos situaciones cómicas que muy bien podrían haber sido escritas por Sharpe. En el fondo, Carlos tenía bastante de Wilt, pero a la española.

Ahora, los dos disfrutan del cielo de los buenos. Quizás hasta se encuentren. 



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