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Escritores-lectores y viceversa







El tiempo transcurre a más velocidad de lo que me gustaría. 

Parece que fue ayer,  y era agosto de 2011, cuando tuve la loca idea de poner en descarga gratuita mi novela corta de humor Vida y milagros de un ex, que tanta alegrías me había proporcionado gracias a su protagonista Baldomero, hombre peculiar, cuyas aventuras y desventuras proporcionan un buen rato, según dicen los lectores. Con el paso de los meses la novela llegó a 20.000 descargas gratuitas. Aquella loca idea me confirmó que se podía llegar a un extenso público mediante la red. Internet se convertía en un aliado para la difusión de mis novelas. 

La segunda fase de la loca idea era obtener algún beneficio por la descarga de las novelas. En marzo de 2012 me animé a subir mi novela Bajo Los Tilos a una plataforma de venta de ebooks, Amazon, que hacía poco se había instalado en España. Hoy, y aún no hace un año, puedo decir que la loca idea no era tal, que la red me ha permitido difundir mis novelas y además recibir beneficios por ello. Hoy, que aún falta más de un mes para que se cumpla el año de la segunda fase del experimento os puedo avanzar con todo  orgullo que he alcanzado las 10.000 descargas de pago por mi novela Bajo los Tilos.

Si sumo uno y otro son  30.000 personas las que se han hecho con mis novelas de una u otra manera. Cuando me paro a pensarlo se me pone la carne de gallina. Sé que no todos las habrán leído. En muchos casos reposaran en el disco duro del ordenador o en el e-reader esperando a que llegue el momento de ver la luz. Pero también sé que muchos, muchos las han leído.   

¿Que cómo lo se? Gracias a la interacción que  Internet  permite entre el escritor y el lector. 
Los blogs, las redes sociales de internet como Facebook o Twiter... se han convertido en el escenario de  relaciones interpersonales. La redes sociales poseen una estructura que permite curiosos emparejamientos, díadas que comparten instantes y que  por mecanismos de retroalimentación enriquecen la  red y a ellos mismos. De ese modo el lector  puede contacta con el escritor mientras lee su novela, para que le aclare, le interprete, le comente...y el escritor puede saber de la propia voz del lector lo que opina de su novela. 
Este naciente tandem "escritor-lector" está generando una rica dinámica desde el punto de vista psicológico y social. Dinámica basada en la cercanía y en la facilidad de contacto (las mismas redes sociales, el email, los mensajes...)  que determina una serie  patrones de comportamiento nuevos en los componentes de la díada, unas veces adaptados, ajustados y otras aberrantes.  De los adaptados, poco tengo que decir pues media la buena fe, el respeto por el trabajo y la educación.

Los aberrantes, sin embargo,  crean malestar, inseguridad, dudas, pérdida de autoestima. Si no te gusta  lo que has leído, tienes la facilidad de comentar con el escritor porqué no te ha gustado, qué echas en falta, porqué no ha desarrollado más los personajes o cualquier otra cosa que la lectura te haya sugerido... es decir, todo un lujo. 
No obstante, algunos lectores se ensañan con los escritores con crueldad, con palabras desagradables, malintencionadas cuando lo que han leído no ha cubierto sus expectativas. 

Nos movemos en un medio que se está haciendo, que impone  modos y costumbres, por ello unos y otros, escritores y lectores, hemos de convivir y disfrutar;  la base para esto,  el respeto. Por parte del escritor presentando un producto, su libro,  de calidad en todos los sentidos; por parte del lector, valorando el trabajo, y el esfuerzo que el escritor ha hecho por encima de gustos o preferencias. 

Sólo con el respeto estamos llamados a entendernos.

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