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Este jueves un relato: Relaciones



Amor a primera vista

Desde el mismo instante en que te  vi sentí que tú estabas tan sola como yo. Dos caminos que se cruzan por casualidad en una calle cualquiera. Dos espíritus que vagan sin hallar en quién reflejarse. Dos solitarios separados por un efímero cristal. Dos que pedían a gritos ser uno.
Tus ojos de largas pestañas no expresaban nada, lo que se dice nada de nada. Como quien tiene un enorme vacío interior, una oscuridad etérea conformada de nitrógeno, oxígeno y argón. A pesar de todo sentí que me mirabas en tu soledad, que buscabas mi ojos para recrearte en ellos, para que te sirvieran de faros en tu continúa penumbra.
Reclamabas mi atención con tu boca entreabierta de jugosos labios pintados de carmín rojo, con tu respingona nariz que adornaba tu ovalada cara, con tu piel, blanda suavidad, en la que poder hundir mis manos grandes de torpes dedos.
Sentí en el estómago un revolotear de mariposas y un calambre recorrió mi espina dorsal. Me vi rodeándote con mis brazos, acariciando su larga melena rubia y en ese mismo instante supe que serías sólo mía.
--¿Y cuánto dice que cuesta la muñeca hinchable del escaparate?

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