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¡No tengo arreglo!




No se si a los demás les ocurre. En mí es una constante vital. Cada vez que comienza un año nuevo, un trimestre, o incluso un mes significativo, en tanto vas a hacer algo diferente de tu rutina habitual, me pongo a planificar. Lo hago de manera inconsciente, o mejor dicho sin premeditarlo, porque en realidad si hay algo consciente, como es la sensación de haber perdido parte de mi tiempo. 

 Anoche me sucedió, y de ahí esta entrada en el blog. Nada más acostarme se me vino a la mente que mañana, por hoy, sería el día 1 de julio. Pensé que dentro de unos días estaría de vacaciones y me puse a enumerar la cantidad de cosas que haría en este tiempo: Desde salir a caminar que ando un poco oxidad de la pereza del invierno y también del calor del verano, leer que hace mucho tiempo que tengo mis lecturas abandonadas y el ipad hasta los topes, por supuesto disfrutar del sol y la playa con mi familia y amigos, ver todas las series y películas que llevo acumulando desde hace meses, y por último retomar la escritura. 

Cuando terminé de enumerar todo, me había desvelado. No eran tantos días de vacaciones para hacer tantas cosas, así que volví a empezar: lo de andar es necesario para mi salud, leer puedo hacerlo mientras estoy en la tumbona en la playa con mis amigos y familia, así en un mismo momento hago dos cosas, aunque si leo no puedo compartir y si no puedo compartir es como si no estuviera con mi gente; las películas las dejo para la noche si no termino muy cansada y por supuesto escribir. Esta nueva distribución no me tranquilizó en absoluto porque además caí que no había incluido escribir los jueves y leer a los jueveros, promocionar en las redes sociales mis novelas y había olvidado por completo que tengo que aprovechar para hacer fotografías... 

Enciendo la luz, me siento en la cama,con un lápiz y papel y me dispongo a priorizar, es decir, hacer una lista en la que puntúo cada acción en función de su importancia y me bloqueo, todas son importantes, no puedo prescindir de ninguna porque si no se me pasaran los días y el tiempo me comerá... Respiro hondo, muy hondo, una, dos, tres veces.

Con letras mayúsculas escribo en el papel: DESCANSAR. Esa debe ser mi auténtica y primera prioridad para este mes que comienza y el siguiente; si después de hacerlo me queda tiempo me dedicaré a lo que más me apetezca en el momento y lugar. 

Dejo en el suelo el papel y el lápiz, apago la luz. Cierro los ojos y Morfeo se va apoderando de mí, me siento feliz, relajada, sin presión...¡qué bien, las vacaciones! Sin saber cómo, y sin que yo lo quiera, los párpados se abren tanto que los ojos parecen bolas de canicas a punto de rodar, Morfeo huye de mí aburrido buscando un mejor compañero y una estrella fugaz atraviesa mi mente con una inscripción:
 "No te dejes atrás el crochet que tienes que aprender a hacer amigurumis" (1).

¡NO TENGO ARREGLO! 

  (1)Amigurumi (編み包み? lit. peluche tejido) es una técnica de origen japonés que consiste en tejer pequeños muñecos mediante técnicas de crochet o ganchillo. Los amigurumis toman forma principalmente de animales adorables como ositos, conejos, gatos o perros, pero también se suelen crear otros muñecos con formas variadas como comidas, plantas, e incluso accesorios como bolsos, bisutería, etc.

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