miércoles, 15 de diciembre de 2010

Este jueves un relato: Historias de ascensor

Memorias de un ascensor

Mi vida ha sido un continuo bajar y subir, ja, ja, ja; nunca mejor dicho. Lo mismo estaba en el cielo, bueno, en el quinto piso para ser más exactos, con una alta dosis de omnipotencia y narcisismo, que en el mismísimo submundo de la más despreciable autoestima, es decir, en el sótano. En este sisifiano trabajo que he realizado durante más de cien años, y del que no me quejo, vaya por delante, me ha tocado lidiar con una sinfin de personas, cada una con sus cualidades y defectos, o sea, de su madre y de su padre, como está mandado.
De entre todas, recuerdo, porque mi memoria no se ha resentido en absoluto, aquellas que de alguna u otra forma han dejado huella en mí. En este sentido en primer lugar se sitúan los niños de la vecina del segundo; unos cafres, que nada más entrar dejaban sus mocos pegados en mis pulcros cristales, que Juan, el portero, con mucho esmero y papel de periódico lustraba durante un buen rato hasta dejarlos con el brillo justo: ni más ni menos, ahora están perfectos, solía decir. Cómo olvidar a la Lolita, la hija de D. Genaro, el del cuarto, que cada vez que entraba a solas en la cabina, me enseñaba sus largos y prietos muslos cuando intentaba ponerse la costura de las medias en su sitio y que con gran habilidad conseguía antes de que entrara algún vecino. Nada igualable a Benita, la criada de Doña Susana, del tercero izquierda, que entraba con el cesto de la compra y dejaba durante un buen rato un espantoso olor a cebollas, que me asqueaba, y que gracias a Juan que echaba el spray con olor a lavanda medio se soportaba. Don José, militar retirado, gustaba de mirarse en el espejo para colocarse bien el sombrero y a la vez sonreía satisfecho con lo que veía, aunque yo soportaba cada vez más peso porque tras su retiro, año a año, cogía cada vez más kilos, que yo, como era mi obligación, soportaba sin que mis engranajes protestaran lo más mínimo. Un señor es un señor y yo he sido un ascensor de mucha categoría. Bueno, continúo con mis batallitas; mi preferida era doña Carmina, la vecina del quinto, cada vez que entraba frotaba mi barra dorada produciéndome un enorme placer y la dejaba tan limpia que cualquiera podía mirarse en ella. Doña Virtudes, que en paz descanse, la pobrecilla era muy mayor y usaba siempre el asiento tapizado en terciopelo rojo y mientras bajaba o subía suspiraba presa de la congoja que da el saber que estás en la recta final de tu vida. Y en esa misma recta me encuentro yo, bueno, ya ni recta, solo un punto. Dentro de unos instantes me desmontarán para colocar un joven colega de acero y cristal, muy moderno. Tengo que reconocer que he llevado una buena vida, rutinaria, pero bueno. Qué le vamos a hacer, me jubilan, hay que dar paso a la juventud. De manera que me dispongo a dar mi último viaje ¿quieren subir conmigo?

© MJMoreno 2010

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Os leere el viernes. Mañana estaré fuera. Besos

26 comentarios:

  1. Gracias por la invitación pero no, no quiero acompañarlo en su último viaje, jajaja.
    Brillante relato Mª José. Has resumido de forma magistral los "ires" y "venires" de una casa de vecinos.
    Un beso.

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  2. Va a ser que tampoco me uniré a la invitación aunque reconozco que has plasmado un ascensor "todo un caballero", ni una opinion despectiva de los vecinos, eso si que es dificil de lograr. Me gustaria que al final de nuestras subidas y bajadas tambien nosotros recordaramos solo el paso de gente amable por nuestras vidas.
    un beso, MJ

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  3. Bonita historia de la vida cotidiana de una vecindad, vista a través de un personaje animizado: un ascensor.

    Buen recurso, pues a fin de cuentas, el ascensor es el lugar donde la vida de los vecinos confluye diariamente, con sus malos humores, sus encuentros y desencuentros, sus saludos corteses y sus intereses hipócritas, donde se besan los enamorados, las mujeres se retocan los labios o se colocan la faja, donde siempre se habla del tiempo que está haciendo...

    Un beso.

    Adelaida.

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  4. Donde esté un ascensor elegante, de aquellos con maderas, cristales, botones dorados, espejo, lento y pausado, memorizado sin tener memoria informática, que se quiten aparatos fríos, veloces, espías de cámara, voceros de puertas y de pisos, metálicos.
    Mi más sentido homenaje a este ascensor casi humano, tierno, con corazón en el contrapeso, mi aplauso a ti por escribirlo tan magistralmente. Me ha subido la nostalgia hasta el sexto piso, gracias María José.

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  5. Acepto, me encantará imaginar lo que me dice, se trata de un ascensor muy cortes y galante y seguro durante ese viaje nos llevaremos bien, como con tus letras, que no han trasmitido cierta nostalgia que traen los recuerdos y arropan con cariño nuestro presente.
    Una palabra: precioso!
    Un fuerte abrazo.

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  6. preciosa también la ambientación navideña del blog!!

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  7. Si los ascensores hablaran.... yo por el momento, prefiero este viaje subir andando y no acompañarle.
    Besos

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  8. Siempre he dicho que no hay personajes mas interesantes que los encuentras por la calle. O en un ascensor. La gente normal suele dar emoción a la vida. Los vecinos, son un tipo de personajes especiales, inclasificables, sobre todo los de antes, porque en las nuevas comunidades nadie se habla con nadie.
    Un precioso post, muy bien escrito.
    Un abrazo grande

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  9. Yo me apunto, ya no quedan casi ascensores de abolengo, con asientos de terciopelo rojo, que puedan contarnos historias interesantes de sus vecinos. Seguro que el nuevo, frío acero y cristal, no tiene nada interesante que decir.
    Original historia que te hace pensar de verdad en lo que contarían los ascensores si hablaran.

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  10. jjejeej será un privilegio acompañarlo en ese último viaje...quesea cargado de buenos recuerdos y alegría por el deber cumplido!

    Ha sido un gusto leerte!

    un abrazo.

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  11. El ascensor desde la mirada de un ascensor de rancio abolengo, lo recuerdo en casa de mis abuelos, supongo que ya no estará. Entonces nos parecían trastos viejos y ahora añoramos esa solera y ya no nos parecen viejos sino antiguos. Esos ascensores que después de tanto tiempo han conocido a generaciones de la misma familia. Esos ascensores que podrían hacer una tesis sobre la climatología de los distintos días del año.
    Muy buena tu visión de ese ascensor con el que el amigo Gus dio el tema de este jueves. Un beso guapa y muuuuchos cariños.

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  12. Ay si los ascensores hablaran,seguro que dirían algo parecido. Comentarios de todos los vecinos que han puesto sus posaderas en él.
    Me ha gustado, muy original.

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  13. Llevo un día de ascensores con esto de la promoción de mi concurso y este es de mis favoritos...
    Ah, os invito a la V Edición de Suspiros de El Trastero:
    http://eltrasterodelaimaginacion.blogspot.com/2010/12/el-tiempo-vuela-y-aqui-estamos-otra-vez.html

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  14. estoy en el primer piso, maría josé...y mira tú por dónde,en ese primer piso estás tú...
    bien, señor ascensor, a lo que veo, no ha medido bien sus subidas y bajadas, sobre todo las subidas, pues a lo que parece doña virtudes vive en el sexto y usted antes nos decía que sólo podía llegar al quinto pino...bueno, ya se sabe que ascensor que habla, ascensor que queda prendado por las alturas...
    y ya sé que a usted la que le ha gustado es doña carmina..mál gusto tiene usted para ser del género masculino. qita para allá¡¡ donde este la lolita esa...qué va usted a decir, señor ascensor¡¡¡
    ah, y por cierto, perdone mi franqueza, casi que me alegra que lo jubilen...¿por qué? pues por que me temo que es usted un cuzo...
    aunque si me lo pienso mejor, señor ascensor...veamos,¿conoce usted a una tal maría josé moreno, cordobesa ella, guapa ella, de edad incierta? me han dicho que vive en ese bloque de pisos..si es así,comenzaré a recoger firmas para que no lo jubilen...siempre y cuando me mantenga usted al tanto de lo que hace tal señora...vamos, que soy también un cuzo como usted...
    ah, ya puestos, si a la tal la ve, le dé besos de mi parte.

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  15. Te imaginas que con otro carácter nos contara todos los cotilleos de años? Historias de todo tipo tras años y años? Como para escribir un tomo por año! Las revistas rosa se arruinarían, en realidad es el mejor gran hermano, cada uno en su intimidad cerrada donde nadie le ve...

    Besito con aroma navideño ya casi!

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  16. Veo que os han gustado las memorias del ascensor. Es cierto que es un lugar privado hasta el punto que si el ascensor está muy lleno, como que nos estorba tanta gente. Gracias a Gustavo he corregido un problemas he habia entre el núemro de plantas, y por cierto no sé lo que significa la palabra "cuzo" debe ser algo de zamora inentendible para uan cordobesa.
    Bievenidos daniguirl y Larry, e sla primera vez que os encuentro por aquí , así que gracias y espero nos sigamos leyendo.
    besos para todos con sabero a polvoron.

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  17. ¡Encantadora historia Mª José!

    Miguel

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  18. ¡Venga, si, yo quiero acompañarle!
    En estos tiempos en que nadie quiere escuchar a los viejos, hagamosnos un regalo, porque su sabiduria nos hara ricos....
    Ah....¿hablabamos de ascensores verdad?
    Pues eso.
    Un beso

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  19. Yo subiria, sin dudas, los viajes son siempre celestiales! un beso y buen fin de año!

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  20. Pocas ocasiones van quedando ya para subir a uno de esos ascensores de época tan vetustos pero al mismo tiempo tan señoriales y entrañables. La de historias que se han debido de fraguar en su estrecho habitáculo. Subiría con gusto, pero no para acompañarlo en su última ascensión.
    Un abrazo.

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  21. Yo si subiría, disfrutaría de su último viaje, de su solera y su encanto, ese que ya no volverá, porque pertenece al pasado.

    Precioso y real...

    Beso

    Nieves

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  22. Muy entrañable, Mª José :)

    Pobre ascensor, tan señorial, con su asiento tapizado, sus barras doradas y su brillante espejo... ¡puaf, si comparamos, los de ahora son un asco y además algunos dan hasta claustrofobia, tanto metal cerrado a cal y canto... ¿verdad?

    Besotes.

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  23. María José!!! Me ha encantado tu relato!!! Los ascensores no me gustan demasiado pero a este me subo, acojedor y expresivo el ascensor!!! Ahí voy!!! jaja Besotes y felices fiestas!!!!

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  24. Hola Mª José. Me ha gustado tu relato, esta personificación que has hecho del ascensor te ha servido para presentarnos a los diferentes vecinos de una escalera, una como otra cualquiera, que al fin y al cabo, todas y todos se parecen. Al final ya ha sido no personificación, sino humanización con lo del retiro. Tal, que me ha inspirado ternura. ¡Cómo me gustan a mí esos ascensores antiguos! A la que veo alguno, me meto en él aunque sea para subir al primer piso.
    Un abrazo.

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  25. Hola María José. En esta convocatoria no iba a participar, pero cuando la leí tuve una idea parecida, el narrador sería el espejo de un ascensor.
    La tuya, memorias de un ascensor a punto de su último viaje es muy bonita, con ese Juan que lo cuida, esos vecinos, esas vivencias.
    Muy bueno, un beso.

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