miércoles, 19 de mayo de 2010

Este jueves un relato: Historias alrededor de una taza de café

Para Susurros de Tinta, por su ayuda y por un pronto retorno

¡Qué mierda de vida!, pensó, mientras ayudaba a su madre a recoger los platos del almuerzo. Después, salió de la cocina y cogió del perchero su chupa de piel negra. Desde hacía días, las temperaturas habían descendido y apetecía echarse algo encima. Se despidió a voces desde la misma puerta y cerró con un portazo; fruto más de la corriente de la corriente de aire, que de la fuerza que imprimió.
Nada más salir a la calle se enfundó en la cazadora y se subió el cuello. Encendió un cigarrillo y aspiró despacio. Debía dejarlo, pero no encontraba el momento.
Se dirigió calle arriba, como siempre, hasta el bar de Rafael, el bizco. Le gustaba el café que servían allí, a pesar de que un día sí y otro no, discutía con el dueño.
Descorrió la cortina de bolitas de plástico y fue hacia la barra. Joaquín, el camarero se acercó nada más verlo.
—¿Lo mismo de siempre Baldomero?
—Lo mismo, no vamos a cambiar a estas alturas —dijo entre dientes.
Le puso la taza con el cremoso café solo y dos azucarillos. Baldomero disfrutaba viendo cómo se hundía el azúcar, poco a poco. Después cogía la cucharilla y siempre de la misma forma, siguiendo las manecillas del reloj, removía sin parar, mientras en su mente las preocupaciones se iban adueñando de sus neuronas. Un ritual diario.
Bebió un sorbo y la deliciosa mezcla llegó a su estómago y entró en vena directamente, con la consiguiente subida energética.
Observaba, pasmado, el giro de la cucharilla en la estimulante bebida y cavilaba sobre su vida.
Reconoció, a su pesar, que era un cenizo, como le llamaba su querida amiga, Susus, cada vez que él le contaba alguna de sus peripecias. ¿Qué podía hacer para evitarlo? Quería salir de aquellas situaciones embarazosas en las que se metía, sin desearlo, y que le convertían en un desgraciado. Por más que lo intentaba nunca conseguía llevar una vida normal y corriente, algo tan fácil para la mayoría de los humanos. Bebió otro sorbo y lo paladeó como si fuera un experto catador.
—¡Caramba! Con lo cutre que es este bar y el buen café que hacéis —le dijo al camarero.
—Café Catunambú, Baldomero. El de toda la vida ¿A qué sabe a gloria?
A gloria, le supo el beso que Nadia le estampó en la boca la noche anterior al despedirse. Y sin embargo, creía que no se lo merecía. Él no poseía nada que ofrecerle. Se sentía como una asquerosa cucaracha a su lado y sin embargo, la amaba como nunca antes lo había hecho.
Volvió a mover el café, pero absorto en sus pensamientos comenzó a girar la cucharilla en el sentido contrario. Joaquín que sabía de sus costumbres, se extrañó y le comentó riendo.
—¿Pues no que parece que está usted en Australia?
—¿En dónde?
—¡Coño! En Australia. Donde el agua del retrete gira en sentido contrario cuando se va.
No entendía por qué le decía aquello hasta que se fijó en el movimiento de su mano, y casi sin solución de continuidad supo que su vida debía de dar, no ya un giro de ciento ochenta grados, sino ponerse boca abajo. De esa manera terminaría con el maleficio que se cernía sobre él desde que nació.
—Esos son patrañas, Joaquín, pero me has dado una gran idea. Me voy —dijo eufórico.
—Un euro —le respondió Joaquín, dándole la cuenta.
—No te enteras, Joaquín. Digo, que me voy de Sevilla, de España. Me marcho a las Antípodas. Allí y solo allí, podré ser otra persona. Está claro como el agua clara. Un nuevo Baldomero renacerá en el lado opuesto de este bendito país. Uno que tendrá una vida normal y corriente; que ya estoy cansado, ¡joder!, de que todo me salga mal, de ser un cenizo —dijo enfadado.
—¡Anda, ya! Mira qué eres exagerado.
En aquel preciso instante la tierra tembló con tal violencia, que las botellas del anaquel, cayeron y se estrellaron contra el suelo rompiéndose en mil pedazos y derramando sus ambarinos líquidos, con un estruendo que se sumó al del propio terremoto. Baldomero agarrado a la barra, pálido, no se atrevía a moverse. Cuando la tierra se amansó y antes de que se volviera a repetir el terremoto, el camarero se dirigió a Baldo con mucha guasa.
—Cerca, pero que muy cerca, me parecen a mí esas Antípodas.
Mas historias alrededor de una taza de café en casa de Gustavo

35 comentarios:

  1. Buen relato, bien escrito y ameno. Cuántas veces me he sentido yo como este Baldomero... A veces mover un café puede ser una revelación, pero luego tiembla la tierra...
    Un abrazo.

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  2. Eso de salir pintando. Y haber confundido una fachada y aun tiempo una razón sòlida de nueva espectactiva, ha sido recurrente en mí. Y en cualquiera, que vaya a ver una pelìcula.
    Hay excepciones, naturalmente. He cambiado "Robin Hood" por "Tank Fish".
    Te la recomiendo.

    Tésalo

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  3. Los grandes cambios pueden estar precedidos de pequeños gestos, mínimas señales en las que podemos entrever la necesidad de un giro drástico en nuestras vidas. Espero que Baldomero no se frene por el terremoto!jejeje


    Un abrazo.

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  4. Hala!!!, espera que voy a por un paquete de clinex o dos... ya he vuelto, mi nombre en lo del Baldomero, aisssssss, eso si que es un detallazo!!!, porque mi Nik se ha ido transformando en algo querido,un nombre con el que me indentifico plenamente...pero que no es para tanto, que voy a volver, y ya ves, entro para recordarle a Gus que me cuelgue, (Ya sabia yo que se iba a "olvidar"), veo los comentarios y me tengo que venir para acá, luego leo lo de los empates, por lo que claro, ahora voy para allá, ¿ves?, si es que no hay forma de desengancharse de esto!!!, crees que necesito ayuda profesional???, ufffffffff, ven que te achuche y te coma a besossssssssss...

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  5. ¡¡¡Que poca paciencia tengo!!!, no se subía y le he dado varias veces a la teclita, jajaja, borro, borro que me repito como el ajo!!!!

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  6. Algunas veces he tenido yo un click y ha ido todo al garete, o frente a un café o frente al mar o conduciendo... momentos de estar sola.

    Besos.

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  7. Una vez más me sorprendes Mª José.
    Vine con la curiosidad a ver qué escribías alrededor de un café y no me defraudaste.
    Te felicito.

    Un beso.

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  8. !Baldomero de mi corazón! no eres gafe, sólo un poquito ex de muchas cosas, vete a Sevilla, antípoda de al lado y allí susurra cerca del Guadalquivir, torre del Oro, por si aparece una sirenita. Un nuevo capítulo del amigo, éste muuy especial, siempre intenso, las palabras una detrás de la otra, una maravilla. Bsitooo dulce sabor a café con azucarillos.

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  9. Para el que no lo sepa, Baldomero, es le protagonista de Vida y milagros de un ex, una novela corta por entregas que está compitiendo en un certamen. Ya sólo quedan dos capítulos para completarla y estoy tan imbuída de él, en esta escritura, casi a destajo, que pensé que era mejor continuar y mostraros a esta persona. Si a alguno le intereas leer lo que hasta ahora se ha publicado puede hacerlo entrando en este enlace: http://www.fergutson.com/index.php?option=com_content&view=category&id=106&Itemid=109

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  10. Mercedes
    Es cierto. Creo que todos tenemos algo de este Baldomero.
    besitos y gracias por venir

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  11. Tésalo
    Gracias. He visto Robin Hood y la otra no, pero si me la recomiendas allás voy.
    besitos

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  12. Monica
    Seguro que no se frena. Ese es su gran problema, la impusividad unida a la mala fortuna.
    besitos y gracias

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  13. Susurros
    Creo que poco tengo que decirte. Estoy muy de acuerdo contigo y a descansarrrrrrrrrrrrrr que ya es hora.
    Un beso

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  14. Veronika
    Efectivamente, esos momentos se dan y pienso que son muy necesarios para tirar hacia delante. Gracias y besito

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  15. Elena
    Siempre me animan tus palabras. Me alegro de que te haya distraido este relato, que de eso se trata. Te debo un montón de visitas, espero recuperar mi ritmo muy pronto, en cuanto tremine la novela de Baldomero.
    Besitos

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  16. Nàtalia
    Tu conocems mejor que nadie a este Baldo y en los lios que se mete. Un ex... y un desgracias es el probre mío. Ando busvando una salida para continuar su historia mas alla del certamen, a ver qué sale.
    Un beso para ti y otro para el nene.

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  17. María José, un precioso relato el tuyo, muy bien ambientado. Hay muchas veces que, ciertamente, para comenzar de nuevo es necesario dejar atrás muchas cosas, incluso la ciudad y el país de nacimiento :)

    Un abrazo

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  18. Este "Baldomero" tiene que convertirse en un heroe nacional. Necesitamos de este tipo de personajes que encarnen lo mas precioso de la cotidianidad, que nos hagan sentirnos tiernos . Mª Jose tienes la obligacion civica de darnos un "novelon".

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  19. Cuantas historias alrededor de una taza de cafe, a veces el cafe es solamente la excusa para tomarse un tiempo entre parentesis,huir de la monotonia o de la soledad y a veces como Baldomero para tener ese instante de reflexion que permita tomar decisiones.
    Un beso, MJ

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  20. JAAAJAA!!!, sólo le hubiera faltado decirle: "¡que más quieres Baldomero!".

    ¡Muy bien!, he disfrutado leyéndolo.

    Miguel

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  21. ¡Qué bien lo cuentas, cuánto dinamismo y sabores desplazándose en la pantalla! Si parece que lo estoy viendo.

    Muy bien, María José, creo que esta historia os viene al pelo, a ti y a Baldomero.

    Un caluroso abrazo.
    ¡Y pá lante, niña!

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  22. Si las tazas de café hablasen...la de confidencias que les hemos hecho mientras mareábamos en las dos direcciones el azúcar.
    Aunque para giros el de Baldomero que se marcha con los canguros

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  23. Buenas letras, entretenidas y el vídeo final con las tacitas del cofi, dan ganas de tomarse uno, genial, un abrazote

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  24. A veces, si no nos apartamos del entono, no es posible volver a empezar...
    Nos tiene atrapado por las compañias,por la rutina, por el ambiente, y todo eso nos atenaza y nos impie avanzar, cambiar....

    Pero se ha de ser valiente, aunque parezca un terremoto...
    Besitos

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  25. Un poco porque nos parecemos y otro poco porque no, un poco a todos y nada a ninguno, me dan ganas de protegerlo, de cobijarlo. Es que con su atropello y su mala suerte: no es vida!!! no es vida!! jajaja. Lo sigo a Baldomero y a vos, al firme como siempre, con café mejor. besotes.

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  26. N0 PIENS0 DECIRTE SI ESTA BIEN , MAL, REEGULAR, SI ES ESTUPEND0 0 ...EL RELAT0. DE ES0 NADA...
    ¡¡¡ME HAS HECH0 REIR!!! Y QUE Y0 SEPA,. ES0 ES YA EN SÍ UNA MARAVILLA...
    N0 CRE0 QUE BALD0 SEA UN CENIZ0...QUE VA....ES LA SUSUS , ESA MALDITA QUE L0 HA CRUCIFICAD0 A LLAMARL0 ceniz00000000¡¡¡
    jajajajja
    medi0 bes0, de las m0renas.

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  27. p0r ciert0000¡¡¡
    deberias de c0nsustar f0nicamente-tele...c0n susus acerca de que figura tiene el bald0...esa descripci0n fatal, esa...ya ya se que l0 has descrit0...es0 ya l0 se, per0 que cara ha de tener un ceniz000??
    di0s mi0000¡¡¡
    0tr0 medi0 bes0, de as m0renas.

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  28. El amigo Baldomero ha tenido que sufrir el terremoto provocado por la magia de los aborígenes australianos que intuyen su próxima arribada, en un desesperado intento porque desista de su idea. Creo que sí, que va a ser algo cenizo el pobre hombre.
    Me ha encantado tu relato.
    Un abrazo.

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  29. Me quedé pensando que será "cenizo", supongo por la historia y el contexto que será lo que ahora llaman un loser. Pero no tan loser, mirá que no todo el mundo capta las señales mínimas como la vuelta de la cucharita para el otro lado ...
    El terremoto acelerará su decisión creo, y alla partirá Baldo, hacia algún lugar donde lo único que tiemble sean sus estructuras mentales. Que ya era hora.
    un beso

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  30. Yo creo Pepe que es verdad que los aborigenes se enteraron de que Baldo iba para allá y se pusieron a patalear en las antipodas hasta que liaron esto...jaja
    Any
    Cenizo se llama a una persona gafe, con mala suerte.
    Gracias a todos por los comentarios, y espero que Baldo siga su curso como debe ser.

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  31. Fantástica la historia, me ha encantado leerla. Desde luego ya es mala suerte, el pobre queríéndose ir a las Antípodas y al final el cambio lo haría aquí mismo.
    Un abrazo

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  32. Te puedo asegurar, Maria Jose, que no es con Baldomero con quien me cito en "El Cafe Canalla" eh?
    Si un dia vienes por Sevilla, te llevare alli a tomar cafe.
    Besosssss

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  33. Entiendo el enfado y la reacción de las Antípodas. Sólo pensar, que el cenizo de "Baldo" iba a asomar su narices por aquellos lares.

    ¡Que no! "Baldo" ¿Que no! que café como en el Bar de Rafael, no lo hacen en ningún sitio, solamente tienes que darte la vuelta a ti y empezar de nuevo.

    Abrazos

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  34. Hola MªJosé. De nuevo me has sorprendido y gustado tu relato, además de hacerme reír.
    Hay muchos Baldomeros por el mundo, jajja.
    Pero lo que más me sorprende es la cantidad de cosas que se pueden fraguar en torno a una taza de café.
    Un beso

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  35. Oye, pues a mí me parece una señal divina ese terremoto, como un empujoncito para que sí, que se vaya a Australia o a la Luna, pero que se quite de encima esa negatividad que es peor que ser gafe.
    (A sábado y apenas he empezado a leer los relatos del jueves, si es que no paro, ay).
    Un beso y gracias por tu visita en mi blog.

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