Escribir los dos últimos libros de Pepe Pepino no ha sido solo un proyecto literario. Ha sido, sobre todo, una experiencia compartida. Todo empezó como lo hacen las cosas importantes: jugando. Inventando historias sobre ese personaje verde que tuvo que abandonar su planeta, respondiendo preguntas inesperadas, dejando que la imaginación hiciera su trabajo. ¿Y si Pepe fuera muy curioso? ¿Y si existiera un club secreto? ¿Y si los adultos no lo supieran todo?... Escribir a cuatro manos —una grande y otra pequeña— obliga a algo muy valioso: escuchar de verdad . Escuchar cómo mira el mundo alguien que aún no lo da por sentado. Qué le hace reír, qué le inquieta, qué le parece injusto o cuándo una historia ya no interesa y hay que cambiar de rumbo sin dramatizar. Mi papel ha sido acompañar a la creatividad inabarcable de un niño. Luego, dar forma, ordenar, cuidar el ritmo… y, sobre todo, no estorbar. La imaginación infantil no necesita correcciones constantes;...
Blog de María José Moreno