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Mostrando entradas de junio, 2020

Este jueves un relato: la escalera

Mis queridos jueveros, una vez más vengo a invitaros a participar en nuestro jueves de relato; en concreto, el próximo jueves día 2 de julio. En esta ocasión, y después de pensar, mucho se me ocurrió un tema que creo va a dar mucho juego: la escalera. La escalera es algo que nos invita a subir y a bajar, que casi todos utilizamos a diario en casa, en el trabajo o cuando vamos de paseo, que nos conecta con nuestros vecinos, que admite múltiples formas y decoraciones...; en definitiva, que puede llevar a la luna y a los infiernos. Así que, si os parece, escribamos sobre ella de la forma que queramos pero mantenidendo las normas. A ser posible no más de 350 palabras, dejad en los comentarios el link de vuestro blog para que os enlace a partir del miércoles por la noche y tenéis de plazo hasra el viernes por la mañana. Espero que la inspiración nos llegue a todos y tengamos un bonito jueves de relatos. Podéis coger esta imagen o cualquier otra que os guste.

Este jueves un relato: Mudanza

Rogelio aceptó trabajar en la mina, como habían hecho su padre, su abuelo y su bisabuelo, por un escaso sueldo y una mísera vivienda. En el fondo, se sentía muy afortunado al poder ofrecer a su mujer, entonces embarazada de su primer hijo, un techo que los cobijara. Diez años después y dos hijos más habían dado al traste con su felicidad. La habitación estaba en los barracones de los mineros, era en parte semienterrada y en apenas seis metros cuadrados vivían hacinados los cinco miembros de la familia. En la cantina, Rogelio ojeaba un periódico atrasado y se quedó mirando un anuncio que a duras penas pudo leer. En él se ofrecía  trabajo en la capital con vivienda incluida. Muy contento, fue al locutorio del pueblo y llamó al número de teléfono que, a gran tamaño, aparecía en la noticia y aceptó el trabajo, si consultarlo con nadie, en una gran fábrica de piezas de automóviles. La familia, ilusionada al de poder mudarse de aquella opresiva estancia en la que ...

Este jueves un relato: Fragmento inspirador: COBARDE

                                                                                     Este es mi pequeño homenaje de ficción, aprovechando el relato del jueves, al cruel crimen machista acaecido hace unos días en Úbed a. «A todos, en algún momento, se nos ha revelado la existencia como algo particular, intransferible y precioso» (Octavio Paz); al menos, eso pensaba Dolores cada vez que miraba a sus hijos, los veía sonreír, discutir, enfadarse o cuando les daba sonoros besos y abrazos de los que hacen época. Sus hijos eran su bien más preciado, el resultado del amor eterno que su marido y ella que se habían prometido en una preciosa ceremonia con muchísimos invitados. Amor eterno...; hasta que en algún momento de su ...

Este jueves un relato: Cuento de botica

Un cuento de botica Faltaba un minuto para las ocho de una tarde fría y lluviosa de invierno. El boticario iba con pasos cortos y cansados a cerrar la puerta. Echó la llave y cuando estaba dando la vuelta al cartel que anunciaría que la farmacia estaba cerrara, un relámpago iluminó la calle principal, de un pueblo de poco más de quinientos habitantes. La cara suplicante de Carmencita para que le abriera, apareció de improviso al otro lado de los cristales. Ramón se apresuró a descorrer el pestillo y le abrió. —Pero, hija mía, que haces ahí. Estás empapada. Pasa, ¡venga! Carmencita entró en la botica, apurada y sin saber por dónde empezar. Un largo e intenso trueno los pilló desprevenidos y los dos se asustaron. —Vaya nochecita que nos espera. Y dime, ¿en qué te puedo ayudar? —preguntó, Ramón. La joven se echó a llorar y al boticario se le partió el corazón al verla tan desolada. —Usted ya sabe como es mi marido.., ya no puedo más —dijo, entre sollozo...

Este jueves un relato: Y después de la venganza, ¿qué?

     Foto cogida de Internet           Le clavó el cuchillo en el pecho por tercera vez y al sacarlo un chorro de sangre le lleno las manos, la ropa y hasta la cara. Ahora sí había entrado con fuerza suficiente para romper el vaso que le llevaría a que se desangrara. Pocos minutos después, el cadaver de Roberto yacía sin vida y con él terminaba su venganza. Esa venganza planificada al milímetro en cientos de noches insomnes, cuyo fin era terminar con los cuatro malditos violadores que, en una aciaga tarde de fiestas, la habían violado y en el juicio quedaron absuletos porque, según la sentencia, ella era la culpable por haberlos provocado.      Habían transcurrido tantos años desde aquel hecho que ni la policía lo había puesto en relación con ella; toda vez, que llevaba treinta años enclaustrada en un convento de monjas de clausura.      Carla, ahora madre Cecilia, se tumbó en el suelo y respiró hondo un par de ...