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Mostrando entradas de mayo, 2020

Este jueves un relato: Aires góticos

Como todos años, desde la muerte de su padre, Enrique pasaba temporadas en la gran mansión de Eduardo Moran. Le gustaba porque estaba llena de habitaciones, pasadizos y puertas ocultas y tras llevar un tiempo en ella su alma se serenaba. Este año, llovía a mares cuando llegó. El criado lo esperaba con el paraguas, sacó su maleta del coche y lo cubrió hasta la casa. —La cena será a las 9 —le comunicó Mientras deshacía la maleta y pensaba qué ponerse, oyó un crujido intenso que confuncido con un ruido del trueno. Se sobresaltó. Al poco, un relámpago iluminó la habitación y cuando miró para la zona de la puerta, de dónde procedía el ruido, sus ojos se toparon con un anciano, vestido con un traje de otra época, bastante andrajoso, con los pelos canosos y tiesos, que fumaba una enorme pipa sin echar humo. Asustado, reculó, y terminó sobre la cama. El viejo s e le acercó. —¡Ja!,¡Ja!,¡Ja!..., así que tú eres el nuevo heredero que viene a visitarnos. —¿Qué dice? ¿Qu...

Este jueves un relato: Suspiros en blanco y negro

No recordaba cuantos años llevaba confinada cuando una llamada de teléfono me anunció que había sido afortunada con una salida. Tras colgar, abrí la puerta trasera, de par en par, y esperé sentada a que mi corazón desbocado se acompasara. La luz del sol me cegó y apreté con fuerza los párpados. Entonces, escuché el canto de los pájaros: «seguro que son gorriones», me dije, y después, aprecié los característicos mugidos sordos de las gaviotas. Puesta en pie, avencé  con los ojos entreabiertos hasta llegar a la arena. Me senté y suspiré. Un primer suspiro profundo para llenarme de aire puro; luego, otro más, con sabor salado, balanceado al compás del ir y venir del agua; uno más, hondo, negro, por los días perdidos de mi calendario y por las permanentes ausencias, nunca despedidas, que alimentaban mi soledad. Volví la vista al mar, queriendo alejar los recuerdos y no pude evitar echarme a llorar. En ese instante se me escapó de la garganta otro suspiro o, más bien, un quejido teñido ...

La lectura en tiempos de confinamiento

Hace unos días, navegando por Internet, me topé con una noticia que llamó mi atención. La editorial Exlibris había llevado a cabo una encuesta de hábitos lectores durante el tiempo que hemos estado enclaustrados, con idea de analizar el papel que la lectura ha jugado en nuestras confinadas vidas. Los resultados eran muy curiosos: una gran cantidad de lectores se habían apoyado en los libros para superar el confinamiento; los géneros preferidos habían sido la novela negra, la histórica y la romántica y, algo muy lógico, se había producido un repunte de la lectura digital. El análisis de esa información me hizo reflexionar sobre lo que yo misma había vivido y también observado mientras deambulaba por las distintas redes sociales; en especial, durante los primeros días. Todos nos quejábamos de la imposibilidad de leer; no podíamos concentrarnos porque nuestra atención estaba dispersa o, más bien, puesta en el peligro que acechaba nuestras vidas, el maldito virus. Del...