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La carta







Hola, seño Matilde:
Ya hemos llegado al final del curso y mi madre me dice que como te jubilas y te vas del colegio, debía escribirte una carta para darte las gracias, pero que lo mejor era escribirla en papel porque a las personas mayores como tú les gusta recibirlas así. No sé qué saldrá de esto porque estoy hecha un lío. Por lo pronto he estado un buen rato con el papel delante y bolígrafo en mano buscando cómo poder escoger el tipo de letra y el tamaño, el interlineado, la justificación completa… y no había manera. Y como en mi vida he escrito a mano, me dije o empiezas o no terminarás nunca así que pensé que lo mejor era escribir despacio, con buena letra y tener cuidado de no ladearme mucho en los renglones, que ese es otro de los problemas y que no estoy consiguiendo. Perdona si te encuentras tachaduras pero por más que he buscado por casa, no he encontrado el tipex corrector líquido (se me había olvidado que no te gusta que usemos anglicismo), seguro que se lo ha llevado mi hermano y sabrá Dios dónde estará ahora.
Bueno, a lo que iba. Te quiero dar las gracias por el empeño que has puesto en que aprendiera a redactar bien, a que supiera lo importante que es leer (si leo mucho seré mejor persona, como tú dices), a valorar la importancia del lenguaje bien hablado y bien escrito, a enamorarme de los clásicos, como llamas a los escritores de hace muchísimos años y a los que debemos tener como modelo.
Tengo que confesar que por más empeño que has puesto no sé si has tenido una tarea fácil conmigo. Estoy segura de que cuando recibas esta carta cogerás el bolígrafo rojo y seguro que me lo llenarás de signos extraños que solo tú conoces (en clase decimos que es porque has venido de otro planeta y ese es el lenguaje que usáis jajaja) como me has hecho con todos los exámenes. Pero quiero que sepas que algo ha calado en mí y hoy me he comprado un libro, se llama “Cincuenta sombras de Grey” que me han dicho que es muy chulo. Ya te contaré, si es que consigo acabarlo.
En fin, que me enrollo más que una persiana. Que muchas gracias por ser tan buena conmigo y que seguro que esa semillita que has sembrado en mí algún día dará una hermosa planta (esto me lo ha dictado mi madre). Seguro que serás muy feliz en cuanto nos pierdas de vista ;-)
Un besote
Ana

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