Llevaba esperando cuarenta años. Cuarenta años en los que quise olvidar, sin conseguirlo. Cuarenta años en los que todos creían que había dejado atrás lo ocurrido. Pero no era cierto. Cada día de esos cuarenta años, recordé como el hijo de puta me violaba, me dejaba embarazada y me jodía la vida. Una vida que apenas empezaba a disfrutar a mis dieciséis años. Cuarenta años ideando mil maneras de vengarme, mientras a ojos de todos disfrutaba, supuestamente, de una vida normal. En aquel oscuro garaje solo se escuchaba mi respiración acelerada. Sabía que ese era su último día de trabajo. Había decidido jubilarse de manera anticipada para disfrutar al máximo de su nueva y joven mujer. Cuarenta años lo había estado vigilando, conocía todas sus cuitas y alegrías. Cuarenta años en las que él tuvo esposa, hijos y nueva esposa. Yo, estéril tras un aborto clandestino con el que extrajeron de mis entrañas el fruto de la ignominia. El ruido de un coche me alerta. Mi corazón palpita...
Blog de María José Moreno