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Nueva York




Llevo mucho tiempo sin escribir en el blog. No tengo intención de abandonarlo aunque en estas últimas semanas me ha sido imposible ni acercarme a él y tampoco he podido participar en "Este jueves un relato", lo que lamento muchísimo. 
No existe un único motivo sino  circunstancias que se conjuntan y te impiden tener los minutos necesarios para acercarte hasta aquí. 
Sin embargo, el blog es como una madre que en cuanto regresas te acoge con los brazos abiertos, te muestra su página en blanco para atraerte a llenarla de letras, de palabras con las que componer una  nueva entrada.
En este caso quiero hablaros de mi viaje a Nueva York, mostraros algunas fotos y las impresiones que he tenido al sentirme en esa ciudad.
Nueva York es una ciudad de contrastes, así se titulaba precisamente una de las excursiones que he realizado, Contrastes, y no podía tener mejor nombre. Utilizo la palabra contraste como su segunda acepción en el diccionario de la RAE: diferencia que existe entre personas o cosas.
En el centro turístico,Time Square, capté lo que iba a ser aquella ciudad y no me defraudó en absoluto. A pocos pasos me encontré con los altos rascacielos que conjuntaban de manera uniforme con los bajos y antiguos edificios, la mayoría de ellos con las típicas escaleras de incendios en su cara principal.   
Entre la multitud del parque automovilístico te cruzabas los típicos taxis amarillos con muchos todo terreno muy grandes y por supuesto las limusinas blancas o negras y todos estos vehículos circulando por carreteras interrumpidas por tubos por los que que escapaba libre el vapor de agua resultado de la calefacción y agua caliente que de manera subterránea llega hasta los edificios más antiguos de la ciudad. 
La zona de Wall Street, la flamante Torre de la Libertad y el monumento a la Memoria del 11/S, el Soho, Chinatown o Little Italy tan cerca y tan lejos.
En medio de un enjambre de edificios altos y rascacielos se encuentra un precioso parque verde, Central Park, pulmón de la ciudad donde puedes perderte e incluso aislarte por completo de la ciudad hasta llegar a pensar que te encuentras en cualquier otro lugar. 
Si caminas desde Manhattan hacia el este o el oeste, que no es más que ir de la primera a la undécima avenida, te encontrarás con dos hermosos ríos:  East River y Hundson River y bellos puentes que conectan la península con el continente. En concreto, los que unen Manhattan con Brooklyn podemos recordarlos bajo el acrónimo BMW: Puente de Brooklyn, de Manhattan y de  Williamsburg. 
Si nos dirigimos al extremo sur, Battery Park, podemos tomas un Ferrys hasta la Isla de Ellis y la Estatua de la Libertad; desde el barco puedes contemplar el skyline de la ciudad en su más bello esplendor y quedarte una vez más con la boca abierta. Si salimos de Manhattan en dirección al Bronx o a Queens, ahí ya no solo es contraste es otro mundo y eso con pocos kilómetros de diferencia y ahí es donde el contraste de personas es mayor, al igual que ocurre cuando te montas en el metro y miras a la cara a todos y cada uno de los pasajeros que te acompañan en el vagón. 
Esto es solo una pincelas. Podría estar días y días haciendo entradas sobre esta ciudad pero como este no es un blog de viajes solo os dejo mis impresiones.
Concluyendo, me ha encantado Nueva York, sus calles, sus personas, sus paisajes... he disfrutado de cada rincón y me he traído muchas percepciones que están asentándose en mi memoria y que seguro germinarán en buena sideas. 
No sé por qué pero tengo la mala costumbre de ir viendo historias en cada lugar, rincón o persona con la que me cruzo ;-)




 











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