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Contando 53 semanas: Alma





Sindel nos propone  en la SEMANA 5 DE 53
la palabra: ALMA

Los violines tienen alma

La sala está a rebosar pero no se oye ni un murmullo. Laura sentada en su silla espera erguida y mueve con disimulo el cuello de un lado para otro. 
El director toca una vez con su batuta en el atril y la joven sube hasta su hombro el violín que hasta ese momento descansaba en su regazo. Apoya su barbilla en él y coloca los dedos de su mano izquierda en la posición correcta para el acorde de salida.
Lo lleva ensayando meses pero ahora acusa cierto temblor interior que le resta confianza. Realiza una profunda inspiración y expulsa el aire por la boca lentamente. «Todo está bien», se dice a la vez que coloca el arco sobre las cuerdas. 
A la señal del director Laura pasa el arco despacio, muy despacio y cierra los ojos, no le hace falta ver la partitura, prefiere escuchar los sonidos; se siente especial, capaz de extraer del instrumento los más bellos acordes y enardecer los espíritus de los oyentes. Se produce en un instante en el que su alma se acompasa con la del su violín. Una, intangible, abstracta, invisible; la otra de madera, concreta, vibrante. Tan diferentes y tan iguales; el centro del núcleo, la sustancia, la vida. 
Los aplausos la sorprenden. Cuando toca, el tiempo se le pasa en un suspiro. Baja el instrumento y una lágrimas corren por sus mejillas al recordar a su padre; su maestro, el que le enseñó como llegar al alma del público desde su propia alma y la de su violín.






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