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La palabra de esta semana que nos propone Sindel es DESEO y como siempre hago con este juego de la palabra dejo la mente en blanco y lo primero que se me viene al pensamiento es la obra de teatro de Tennessee Williams: Un tranvía llamado deseo.
Esta obra fue estrenada en Brodway en diciembre 1947, dirigida por Ella Kazan y protagonizada por Marlon Brandon y Jessica Tandy.
La tormentosa obra, ambientada en una época posterior a la II Guerra Mundial, nos cuenta el enfrentamiento cultural entre dos clases sociales; de un lado Blanche DuBois, una madura dama sureña de ciase acomodada y bastante desequilibrada que se esconde de sí misma en sus delirios de grandeza, en su altanería y en un mundo inventado para sobrevivir y también en el alcohol va a visitar a su hermana Stella casada con un humilde obrero polaco y que vive en una casa de vecinos junto a otros inmigrantes. Este edificio se encuentra en la calle Campos Elíseos y se llega a ella usando la ruta de tranvía llamada Deseo
Blanche marcada por las extrañas circunstancias de la muerte de su marido y del abandono del lugar donde vivía, introduce una nota discordante en las ya problemática relación de su hermana y su cuñado, Stanley. Entre Stanley y Blanche existe una extraña y violenta atracción cargada de prejuicios morales que les lleva a una gran tensión en sus relaciones. Al final de la obra Blanche, totalmente desequilibrada, es internada en una institución psiquiátrica y pronuncia la frase más recordada de su personaje: Siempre he dependido de la amabilidad de los extraños, entonando su queja de lo engañada que se ha sentido al intentar que algún hombre la rescatara de su atormentada vida. 
Un tranvía llamado Deseo es una metáfora de la condición humana, del encuentro de culturas, del conflicto y la inevitabilidad entre la vida y la muerte.
Ha sido una de las obras de teatro más representadas y versionada para el cine, la ópera y el ballet, así como para televisión.







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