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Y se va el 2013...






Hacer balance de lo sucedido en el año es algo típico y un tópico de esta fecha en la que nos encontramos, finales de diciembre.
Despedimos al año que se va y saludamos al que viene, rememoramos los buenos y malos momentos del que se marcha y recibimos al que viene con la ilusoria esperanza de que todo lo que nos traerá será bueno, nada más alejado de la realidad.
Los 365 días del año dan para mucho y acontecen circunstancias, hechos, y situaciones que nada tienen que ver con lo que en nuestro corazón anhelamos cuando levantamos la copa, el 31 de diciembre para brindar y despedir/recibir el año. Este último/primer brindis debe se ante todo UN CANTO A LA VIDA, y no solo meros deseos de que se cumpla esto y lo otro. Compartir con los demás que nos rodean lo excepcional, lo bueno, lo no tan bueno y como no, lo malo y malísimo porque ahí es donde se ve quienes son los que nos quieren y los que nos acompañan en estas felices o duras situaciones.
Este año prefiero no hacer balance, continúo aquí, doy gracias por ello, y eso me basta. Día a día he compartido con vosotros por lo que no necesito recordados nada, solo espero seguir contado con vuestra a amistad y  que  estéis siempre a mi lado.

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