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Este jueves relato: Un cuento de Navidad







La estrella



HAL llevaba en el planeta tierra desde hacía unos meses. Al regreso de su padre todo les fue mejor. Le buscó plaza una escuela que había cerca de su casa y había conseguido, con gran rapidez, aprender a hablar como los terráqueos; solo con letras, no como hablaban en su planeta que era mezclando números y letras. 
HAL estaba encantado con el nombre que le habían puesto sus amigos de colegio. Sergio, un niño vivaracho y con alguna que otra dificultad para hablar, pues a veces se enganchaba y no salía de esa sílaba, al verlo la primera vez, con los ojos muy abiertos y con cara de asombro soltó: ¡Caramba! tiene cabeza de pe-pe-pe-pe, el resto de amigos reían a carcajadas. HAL, también lo hacía y al mismo tiempo repetía pe-pe-pe; entre risas y bromas decidieron llamarle Pepe pepino. HAL les explicó que en su mundo, llamado Cucúrbita, todos tenían la cabeza con forma de pepino porque así era la forma de su planeta y que ellos la tenían con forma de sandía, al igual que la Tierra. 
En el colegio celebraban una fiestas que llamaban Navidad y que él no conocía. Miró en su reloj ordenador y se enteró de que se trataba de la celebración del nacimiento de un niño en un pesebre, hacía muchísimos años, y que luego, de mayor se convirtió en Jesucristo. Muy contento de compartir con sus amigos la decoración de la clase se aplicó poniendo bolas en el árbol, espumillón en las ventanas y echando nieve sobre el pesebre en el que estaban María, la mamá; José, el papá, Jesús, el hijo y, la mula y el buey, rodeados de unos extraños hombres vestidos con pieles. 
Al terminar la mañana la clase estaba preciosa, el sol que atravesaba el cristal de la ventana hacía que el espumillón plateado y dorado, rojo, verde, amarillo y azul reluciera con un brillo especial. HAL miraba hipnotizado tanta belleza, desconocida para él hasta ese instante, sin embargo, observó  que el resto de niños se reunían en torno al nacimiento. Fue hasta allí, todos rebuscaban en la caja que hasta hacía poco contenía los adornos; la señorita Maripili, la maestra, se ponía cada vez más nerviosa. Le preguntó a su amiga Carolina, ¿qué pasaba? y ella le explicó que no encontraban la estrella que había que poner encima del pesebre, que era la que guiaba a los hombres de buena voluntad hasta el lugar del nacimiento del Niño Jesus. 
HAL no lo pensó dos veces, en unos cuantos saltos y una carrera se presentó en su casa, cogió su nave y fue hasta el cielo a coger una estrella de las más pequeñitas. Con mucho cuidado la metió en una caja especial y regresó. Todo había transcurrido en un pis-pas.  Al llegar a la clase, los amigos se lamentaban porque su nacimiento no tenía estrella y ese año no iban a ganar en el concurso de belenes del colegio. Entonces, HAL se acercó muy decidido al portal de Belen y con mimo sacó la estrella de la caja y la depositó encima del pesebre de corcho. Al momento toda la clase se iluminó con una luz especial; los compañeros y la maestra lo abrazaron dándole las gracias por lo que había hecho. Desde ese día  le llaman "Pepe Pepino, el niño de las estrellas".

© María José Moreno, 2013

El inicio de la historia de HAL aqui

Más cuento de Navidad en el portal de Nieves


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