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Este jueves un relato: Declaración de independencia



Llevaban mucho tiempo escondidos en la selva desde donde realizaban incursiones para ayudar y proteger a las aldeas, abandonadas de la mano de Dios, y en las que las encarnizadas batallas entre familias iban mermando la población. El poder lo había corrompido todo, el pueblo estaba desesperado y el instinto de supervivencia era lo que les hacía continuar en la lucha deseando que final de aquella contienda contra la opresión estuviera cerca. El tiempo dio paso al gran día: Nuevos gobernantes, nuevos aires de independencia, palabras y declaraciones explícitas e implícitas de que no volvería a suceder lo que había ocurrido.
Arremolinados sobre el vasto suelo terroso escuchaban embobados, con las armas caídas, aquella declaración de intenciones construida a base de palabras como libertad, igualdad, unidad, soberanía para el pueblo..., y muchas más que sonaban a cánticos celestiales en boca de aquel libertador.
La abuela llevaba en la cintura a la nieta, huérfana de padre y  madre, la mirada triste, sin participar del jolgorio. Una sonrisa escapó de la boca de la niña contaminada por los gritos y demostraciones de felicidad. La anciana la abrazó con fuerza, aún recordaba esas mismas palabras en los que prometieron sin cumplir, en los que destruyeron su país a la ruina, en los asesinos de su hija y pensó, más de lo mismo. Se dio la vuelta y se encaminó a su choza con los ojos bañados en lágrimas, la historia se repetía.

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