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Mostrando entradas de mayo, 2013

Este jueves un relato: Estamos hartos

Estamos hartos de ir siempre juntos. Nuestra protesta, vaya por delante. Y que no nos cuenten la milonga de que en la Edad Media disfrutamos de una gran difusión ya que nuestra presencia hacía que todo se contemplara desde otra perspectiva al provocar una detención, una pausa; eso sí, calificada de menor, que para mayor ya estaba “el independiente”; ese que siempre se sigue, se aparta o se hace suspensivo. Por supuesto, para callarnos cuando protestamos nos dicen que somos como una ventana abierta. Abierta, ¿a qué, señores? A todo de tipo de explicaciones, enumeraciones y ampliaciones. ¡Puaf! Y para colmo, con la moda anglosajona, ni siquiera nos utilizan en el inicio de la epístola. Queremos ser independientes, alegres, múltiples, combinados y diversos, como nuestros compañeros de puntuación.  ¡Qué vida más triste! ¡Qué nos separen! Total , para lo que servimos. Aunque... pensándolo bien, cuando nos juntamos con el paréntesis conformamos esta feliz carita. Por es...

La Caricia de Tánatos busca lectores

Cuando escribí mi primera novela, La Caricia de Tánatos, puse tanta ilusión en ella que cuando las editoriales con las que contacté me dieron con las puertas en las narices, la dejé guardada a la espera de mejores tiempos. Continué escribiendo otras novelas para las que cree nuevos métodos de difusión, promoción gratuita en formato digital para "Vida y milagros de un ex" y en venta en Amazon  para "Bajo los Tilos", también en ebook.  La editorial El Desván de la Memoria, apostó por La Caricia de Tánatos y firmé con Ramón Alcaraz, en el 2012, su edición en ebook y en papel.  Con posterioridad vino la oferta de Ediciones B para publicar en papel, revisada y ampliada, Bajo los Tilos, y tras ello nos metimos de lleno en la publicación de La Caricia de Tánatos, primero en ebook y deseo que muy pronto, en papel.  Ahora es un hecho, aquella novela, mi primera novela, concebida como una trilogía está en venta y a la espera de lectores.  Como tantas ve...

Este jueves un relato: Corazón contento

Manuel era un tirillas , y un lábil . Comprobó que nadie lo seguía y enterró el dinero robado en las dunas donde nunca llegaba el oleaje . Continuó hasta la orilla. Vio un agujerito cubierto de burbujas que se formaban cuando el agua pasaba por encima. Alguien le toco en la pierna. Era un niño, zalamero . - Vos , ¿quién sois? –preguntó sorprendido. - Tu ángel - Será mi demonio malote , ¡menudo susto me has dado! El niño transformó su sonrisa en un torrente de lágrimas. Manuel, para consolarlo, le contó la historia del bichito chispeante que vivía en el agujerito de la arena, que hacía tintinar la campanita de la punta de su colita cada vez que escarbaba más y más hondo. Del bolsillo, de su vieja chaqueta sacó su última rosquilla cubierta de ajonjolí y se lo dio. El niño la mordisqueó y lo besó. Al oído le susurró: -Devuelve el dinero antes de que se den cuenta. El niño se desvaneció. Manuel, impresionado y aterrado, fue a buscar el d...

La marca personal (II)

La marca personal (II) Para poder tener idea de algo lo primero es conocerlo, saber de su existencia. Nuestro pensamiento se maneja mediante conceptos, que se forjan uniendo ideas entre sí. Si no nos damos a conocer, si no tienen idea de que existimos, no podremos generar ideas y no llegaremos a otras personas. Mediante nuestra marca personal iniciamos el acercamiento al resto de individuos bajo un  doble aspecto: nuestro nombre y nuestra apariencia visual. Esta apariencia está en relación con nuestros intereses, la personalidad, nuestros objetivos y metas, nuestra capacidad, educación, preparación... ¡Ojalá! todos tuviéramos la suerte de ser reconocidos por marcas personales tan significativas como estas: La Z del Zorro, el osito de Tous, el paraguas rojo de la novela de Antonia Corrales: En un rincón del alma, o la pose del escritor Ken Follet Nos damos a conocer, precisamente, por la representación mental que tenemos de...

Este jueves un relato: Dolor emocional

Marta mira tras los visillos, para ella los minutos son horas y los días largas noches oscuras, solitarias y vacías. De vez en cuando un hilillo de baba resbala de su torcida boca. El reloj marca las seis de la tarde, su corazón se conmueve en un salto y una brizna de felicidad la inunda. Desde lo lejos la oye llegar: -Hola yaya, ¿Cómo estas? Hoy en el colegio nos han mandado tarea y me tienes que ayudar. Tenemos que hacer una redacción sobre el dolor y yo no sé que es eso. -Tú sabes lo que es el dolor, cariño. ¿Recuerdas cuando te tuvieron que sacar el diente leche porque no se te caía y el otro ya estaba saliendo? -Claro, mama me tiraba mucho y me dolía. Luego se lo pusimos al ratoncito Pérez. ¡Ah! Ya sé. El dolor es una cosa que tiene que ver con los dientes. -Pero también has tenido dolores de barriga, de garganta...y te cuidábamos porque estabas malita. -O sea, que yo me entere, el dolor es algo que duele por todo el cuerpo. La abuela ríe y su def...