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Este jueves un relato: Fantasías secretas











En el horizonte la esfera roja caía cual pelota. La habitación se oscurecía poco a poco y Marta se apresuró a encender la luz; la penumbra le producía nostalgia. 
Entretenía sus manos con la aguja de crochet; que no su mente que revoloteaba jubilosa alrededor de una enorme bandeja de pasteles y una caja de bombones.  
Se esforzaba por rechazar la imagen, maldecía, apretaba los ojos hasta dolerle, se pellizcaba... sin conseguirlo. Cinco meses a dieta, sin probar nada dulce, era demasiado. 
Sus dedos, agarraban como tentáculos los merengues, los cortadillos de sidra, los bombones y las trufas. Con diligencia los introducía en su boca y un amasijo de riquísimos sabores estallaban dentro de ella  llenándola de felicidad. 
Comenzó a salivar, disfrutaba, lo mismo que su perra, que desde que había encendido las luces salivaba pensando en su  cuenco lleno a rebosar de bolas de pienso.

Más fantasias secretas en casa de San

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