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Posología




POSOLOGÍA
Este es un ejercicio del taller que me costó mucho esfuerzo, por eso lo comparto con vosotr@s, seguro que a much@s os recordará el que hicísteis

Se basaba en esto: Seguro que en casa tienes algún prospecto de un medicamento. Aunque solemos utilizar la palabra “prospecto” sólo para referirnos al impreso informativo que acompaña a las medicinas, también recibe ese nombre cualquier anuncio breve de una obra, espectáculo o que describe el mecanismo y funcionamiento de una máquina.
En esta propuesta vamos a imitar la estructura del prospecto de una medicina; pero describiendo una frase hecha. Este tipo de frases, interpretadas literalmente, se prestan al juego lingüístico, resultando muy humorísticas.

Yo escogí la frase :

PENSAR EN LAS MUSARAÑAS
Vía cerebral



Composición

Pensar: (Verbo) Imaginar, considerar o discurrir.
En: (Preposición) Denota en qué lugar, tiempo o modo se realiza lo expresado por el verbo a que se refiere.
Las: (artículo determinado femenino plural) Se antepone a un sustantivo femenino plural para indicar que el referente es conocido por el hablante y el oyente.
Musarañas: (sustantivo plural) Nombre común a varias especies de mamíferos del orden insectívoros, de pequeño tamaño (3-10 cm de longitud), cabeza pequeña y hocico puntiagudo.

Contenido del envase:



Frase hecha: Estar una persona distraída y sin poner atención en lo que se hace o se dice a su alrededor.

Indicaciones:



Método resolutivo para largas sesiones de aburrimiento. Úsese en clases, conferencias, discurso del jefe, largas cenas en casa de los suegros, fiestas familiares, amigos tediosos que cuentan batallitas…

Contraindicaciones:

No usar cuando a uno le vaya la vida en ello: conduciendo cualquier tipo de vehículo, estudiando, trabajando con máquinas peligrosas, en el juego amoroso…

Precauciones:



Pensar en las musarañas debe ser administrado con precaución en ciertas edades. En la infancia y adolescencia no hay peligro. Cuando se toma en la edad adulta para escapar del tedio, puede llevar a la alienación y al delirio fantástico, por lo que de usarse debe hacerse de la manera siguiente: con los pies firmes en la tierra y un oído atento al exterior, para volver cuanto antes a la realidad.
Abstenerse de su uso los histriónicos, fantasiosos, mitómanos, soñadores, lunáticos, ilusos por su vulnerabilidad a perder la razón.

Interacciones:

La administración de “pensar en las musarañas” debe interrumpirse ante la presencia de los padres, de la pareja, de un extraño, ante la llamada de atención del profesor o del orador, y en cualquier momento en que el sujeto se vea transportado al espacio sideral.
Puede alternarse con “mirar a las musarañas”, pero nunca usar de manera simultánea

Posología:
En la situación adecuada, enviar notificación al cerebro. Entornar con disimulo los ojos, respirar pausadamente y relajar los músculos del cuerpo, comenzando por los dedos de los pies y terminado por la cabeza. Poner la mente en blanco durante unos instantes y después, dejar que nuestra imaginación vuele libre, hasta que se detenga por sí sola. En ese momento, debemos recrearnos en aquello que tenemos en la mente, hasta nuevo aviso.
Para su correcta utilización, sería conveniente llevarla a cabo, al menos, una vez al día.

 

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