Ir al contenido principal

Cadena de mensajes


Son aquellas que utilizan el correo electrónico para propagarse.

Estas cadenas de mensajes que recibimos generalmente tienen el mismo formato que consta de un 'gancho o anzuelo', una amenaza y una petición. La mayoría explotan, ya sea, los buenos sentimientos de las personas, su avaricia o sus supersticiones y claro está, su ignorancia como usuarios. Al final de la carta se le pide al usuario que reenvíe el mensaje a x número de contactos.
Este tipo de cadenas imitan a las tradicionales cadenas de la suerte que surgieron como mensajes de correo convencional que solicitaban al remitente reenviarlo bajo la amenaza de que "romper la cadena" ocasiona mala suerte. La velocidad de transmisión del correo convencional y los tiempos que incurría cada eslabón en copiar y retransmitir el mensaje evitaban que se convirtieran en un problema mayor.
Con el surgimiento del correo electrónico, sin embargo, copiar y retransmitir mensajes se hizo mucho más fácil y rápido, ocasionando un crecimiento de las cadenas y los tipos de cadenas.
Principales problemas de las cadenas de correo electrónico

Saturan nuestra bandeja de entrada y lo que es peor, que un mensaje que contenga muchas direcciones puede pasar por un ordenador con un troyano que capture las direcciones para spamearlas. Se puede evitar utilizando el campo CCO (o BCC, según el idioma del cliente de correo electrónico) para poner la dirección y así éstas no aparecerán en el mensaje

Tipos de cadenas:

-Chistes
-Hoaxes (engaños); por ejemplo anuncios de falsos virus.

-Mensajes espirituales, religiosos o de superación.

-Círculos de amistad.

-Premios y

-Presentaciones ...(1)


¿A qué viene todo esto?, os preguntareis.

Recibo como el que más multitud de estos mensajes, unos mejores y otros incomibles. Me gustan, aunque he de consefar que los abro algo aprensiva ante la posibilidad de infección de mi ordenata, pero de entre todos ellos hubo uno que me llamó la atención.

Una bella fábula que yo no conocía y que hoy quiero compartir con vosotros, seguro que os atraerá como a mí. He intentado encontrar el autor/a, pero no lo he conseguido. Si alguien lo sabe que me lo diga.


La fábula del amor y la locura.


Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura, como siempre tan loca, les propuso: "¿Jugamos al escondite?". La intriga levantó la ceja intrigada y la curiosidad, sin poder contenerse, preguntó: "¿Al escondite? ¿Y cómo es eso?". "Es un juego -explicó la locura- en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden. Y, cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes al que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego".


El entusiasmo bailó secundado por la euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda e, incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar; laverdad prefirió no esconderse, para qué, si, al final, siempre la hallaban; y la soberbia opinó que era un juego muy tontito, pero en el fondo, lo que le molestaba es que la idea no hubiese sido suya. Y la cobardía... la cobardía prefirió no arriesgarse.

"Uno, dos, tres...", comenzó a contar la locura.


La primera en esconderse fue la pereza que, como siempre, se dejó caer en la primera piedra del camino. La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la belleza; que si una rendija de un árbol, perfecto para la timidez; que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para la voluptuosidad; que si una ráfaga de viento, magnífico para la libertad. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol. El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio; lo encontró ventilado, cómodo... pero eso sí, sólo para él. La mentira se escondió en el fondo de los océanos, ¡mentira! en realidad se escondió detrás del arco iris. Y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes. El olvido... ¡se me olvidó dónde se escondió! pero, bueno, eso no es lo importante.


Cuando la locura contaba 999.999, el amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todos se encontraban ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

"Un millón" contó la locura, y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la pereza, sólo a tres pasos de la piedra. Después escuchó a la fe discutiendo con Dios en el cielo sobre teología. Y la pasión y el deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el triunfo. Al egoísmo no tuvo ni que buscarlo, él solito salió disparado desde su escondite, que había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la belleza. Y con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de qué lado esconderse

Así fue encontrando a todos: la mentira detrás del arco iris, ¡mentira! si ella estaba en el fondo del océano; y hasta el olvido, al que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite. Pero, sólo el amor no aparecía por ninguna parte. La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada rolluelo del planeta, en la cima de las montañas; y, cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y sus rosas, y tomó una horquilla y comenzó a mover sus ramas. Cuando, de pronto... un doloroso grito se escuchó, Las espinas habían herido en los ojos al amor. La locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su Lazarillo.


Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la Tierra, el amor es ciego y la locura siempre le acompaña.


Buenas noches y felices suños

Entradas populares de este blog

¿Qué sucede cuando el ˝me gusta˝ sustituye al comentario?

Hace mucho tiempo comenté, en este mismo blog, que entrar en la redes sociales era como salir de paseo por tu ciudad. Cuando lo haces, vas a cruzarte con distintos tipos de personas: los desconocidos, con los que no interacciones, pasas a su lado sin inmutarte, sin mirarlos siquiera y sin sentir curiosidad por lo que son y representan; los conocidos, a los que saludas con un gesto de la mano, de la cabeza, con un adiós; los enemigos,  de los que huyes para no entrar en enfrentamiento y los amigos en su más amplio sentido, desde los amigos de la infancia y juventud, a los que hace muchos años que no ves y te alegras cuando te los encuentras, departes durante un rato, le preguntas por la salud, por la familia, en dónde vive, en qué trabaja, cómo les va... y luego te olvidas de ellos, hasta tus amigos (en el amplio sentido del término) que ves a menudo y lógicamente entras en conversaciones más interesantes, que las puramente protocolarias. 
Como decía las redes presentan este mismo patró…

Cuando una novela no te gusta

La palabra gustar, del latín gustare, en su 3ª acepción hace referencia a «agradar, parecer bien»; tiene algunas otras entre las que se encuentran la 6ª, «que se desea, se quiere o se tiene complacencia en algo», o la 4ª, «que al tratarse de una persona se dice de ella que es atractiva». De cualquier forma, empleamos en el lenguaje común la palabra gustar considerables veces, a lo largo del día. En un restaurante es normal que nos pregunten si nos ha gustado la comida; si vamos al cine, al salir, seguro que hablaremos de si nos ha gustado la película; si vamos de compras, solemos preguntar a nuestro acompañante si le gusta la prenda que nos estamos probando, o cuando nos preguntan: ¿te gusta el fútbol? Respondemos sí, no o depende de quién juegue; en mi caso particular solo veo los partidos de la selección española.… Es decir, a lo largo de nuestra vida, nos vamos decantando por aquellas cosas, personas, situaciones…, que nos gustan y, también forman parte de nosotros, todas aquellas …

Cuando destruyen una parte de ti

A veces las circunstancias que te acompañan por la vida —dependiendo del temple afectivo que tengan— te hacen tu tránsito por ella, más fácil o, como en esta semana, bastante complicado.  En medio, como decía, de una dura semana han ocurrido dos sucesos que me han sacudido un poco mi panorama literario. En mi email había dos mensajes uno encima del otro. En el primero, algo frecuente pero que me sigue haciendo mella, que no me deja indiferente y contra el que continúo sin armas con las que atacar. Google me alertaba, una vez más, de que mi novela Bajo los tilos, aparecía en una  página de descargas llamada La Cantera de las descargas.  En el segundo, Penguin Random House, me comunicaba que tras la compra de ediciones B, se procederían a trasladar los stocks de libros a unos almacenes en Barcelona pero  se había hecho un análisis sobre mi novela Bajo los Tilos y después de dejar ejemplares suficientes para abastecer el mercado 18 menes, el resto, un total de 800 ejemplares serian DEST…