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"¡Este jueves, un relato!"


El demonio de los celos: ¿Reales o imaginarios?

Suena el despertador y me apresuro a apagarlo para no despertarla.
Aún no he abierto los ojos pero, como una ráfaga de intenso viento, un pensamiento atraviesa mi mente, desgarrándome: Estoy seguro de que me es infiel.
Giro la cabeza en la almohada y la contemplo. Parece que duerme relajada, o puede ser que esté haciéndose la dormida para no tener que enfrentarse conmigo. No. Está durmiendo. Lo confirmo. Está dormida. Respira tranquilamente y ni siquiera nota que la observo detenidamente. ¿Con quién estará soñando? ¿Será conmigo?
Es guapísima. ¿Cómo he podido ser tan afortunado? Nunca imaginé que una mujer de esta hechura se fijara en un hombre tan vulgar como yo. La quiero con toda mi alma y la deseo hasta la extenuación.
Me tengo que levantar o llegaré tarde al trabajo, me digo. Me levanto con sigilo y me encamino hacia el cuarto de baño.
-¿Ya te has levantado? -escucho que me pregunta.
-Sí, cariño. No quería despertarte.
-No importa. Hoy tengo muchas cosas que hacer.
-¿Vas a salir?
-Sí.
-¿A dónde?
-¡Vamos! No empecemos. A comprar comida y al centro. Tengo que hacer unos recados.
-¿Qué recados?
-¡Por Dios bendito! No empecemos de nuevo el bonito juego de pregunta respuesta.
-Si te molesta es porque algo ocultas.
-¡Venga! Dejaló, por favor. Sólo voy a comprar una tela para hacer un mantel.
-¿Con quien vas?
-Sola.
-¿De verdad?
-Ni te respondo -dice enfadada.
-¡Respóndeme! -le increpo.
-De verdad. ¿Con quién voy a ir?
-Pues no sé. Tú sabrás.
-Ya no tengo ni amigas -dice con resignación, mientras se levanta de la cama.
-Júrame que no te vas a ver con otro hombre.
-Te lo juro. Sólo te quiero a tí. Lo sabes perfectamente -dice mientras me abraza y me besa.
Me relajo. Me quiere. No me es infiel. Una gran placidez ocupa mi corazón. Mi mente detiene su alocado razonamiento. No tengo de qué preocuparme. A veces creo que soy demasiado duro con ella.
Entro en el baño y me miro al espejo. Debes confiar en ella, me repito varias veces mientras me afeito. Todo va bien. La ducha me reconforta. Soy feliz. Será un buen día.
Abro el armario para coger el traje y escucho un bip-bip que proviene de su bolso. Ha recibido un mensaje. Es su madre, pienso. Cierro la puerta del armario.
¿Su madre? ¿A esta hora? Es extraño.
Tranquilo. No pasa nada. Tengo que confiar.
Compruebo que ella está en la cocina preparando el desayuno y abro la puerta del armario de nuevo. Cojo el teléfono móvil de su bolso. Lo que hago no está bien, lo sé. Lo dejo otra vez en el bolso.
¿Y si el mensaje es de su amante? Eso confirmaría mis sospechas. Tengo que saberlo de una vez por todas. No puedo seguir así. Se va a enterar esta mosquita muerta de quién soy yo.
Cojo de nuevo el móvil. La mano me tiembla y el corazón me palpita aceleradamente. Leo el mensaje...
El resto de locuras aqui: http://odisea27.blogspot.com/

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