sábado, 18 de noviembre de 2017

Cuando destruyen una parte de ti










A veces las circunstancias que te acompañan por la vida —dependiendo del temple afectivo que tengan— te hacen tu tránsito por ella, más fácil o, como en esta semana, bastante complicado. 
En medio, como decía, de una dura semana han ocurrido dos sucesos que me han sacudido un poco mi panorama literario.
En mi email había dos mensajes uno encima del otro. En el primero, algo frecuente pero que me sigue haciendo mella, que no me deja indiferente y contra el que continúo sin armas con las que atacar. Google me alertaba, una vez más, de que mi novela Bajo los tilos, aparecía en una  página de descargas llamada La Cantera de las descargas. 
En el segundo, Penguin Random House, me comunicaba que tras la compra de ediciones B, se procederían a trasladar los stocks de libros a unos almacenes en Barcelona pero  se había hecho un análisis sobre mi novela Bajo los Tilos y después de dejar ejemplares suficientes para abastecer el mercado 18 menes, el resto, un total de 800 ejemplares serian DESTRUíDOS.
Los dos mensajes me produjeron infinita pena. 
Por un lado la piratería sigue dale y dale evitando que el  cobre por un trabajo que me apartó temporalmente de mi vida normal, de mi familia, de mis amigos... De otro, la editorial destruye lo que tanto esfuerzo me costó, en este caso concreto, hacer una edición digital completa yo sola, situarla en los más alto de Amazon, estar en el primer puesto meses y meses, perder muchas horas de mi vida en promoción y así tener la suerte de que una editorial me tocara con su varita mágica. De esa primera edición se hicieron 4000 ejemplares y luego se hizo una posterior de otros 4000 para vender en América del Sur. Imagino que serán esos los que han sobrado porque nunca me explicaron bien cómo se vendieron esos ejemplares destinados al continente americano, aunque me consta, por fotos y por lectores que lo compraron, que a algunas ciudades llegaron. ¿Y por qué destruirlos y no regalarlos? Es lo primero que se me ocurre.
No me consuela que haya una reciente edición en digital de Bajo los tilos, que se esté vendiendo bastante bien, porque al fin y al cabo  lo que se destruye es una parte de mí. 
Lo bueno, si lo hay, es que te ofrecen quedarte con estos libros siempre que cubras los gastos de transporte desde Barcelona. 
Yo no me he podido hacer cargo de todos, pero si he rescatado 250 libros y en cuanto estén en mi poder haré sorteos, los regalaré a bibliotecas, centros culturales, centros de enseñanza, y a todos aquellos que quieran leerlo. 
Este es el único consuelo que encuentro en mi corazón literario dividido por las circunstancias, y que hace replantearme, ahora que he comenzado a escribir otra novela, qué haré con ella en el futuro.
Aún tengo tiempo para pensarlo...
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domingo, 27 de agosto de 2017

Cuando una novela no te gusta


La palabra gustar, del latín gustare, en su 3ª acepción hace referencia a «agradar, parecer bien»; tiene algunas otras entre las que se encuentran la 6ª, «que se desea, se quiere o se tiene complacencia en algo», o la 4ª, «que al tratarse de una persona se dice de ella que es atractiva». De cualquier forma, empleamos en el lenguaje común la palabra gustar considerables veces, a lo largo del día. En un restaurante es normal que nos pregunten si nos ha gustado la comida; si vamos al cine, al salir, seguro que hablaremos de si nos ha gustado la película; si vamos de compras, solemos preguntar a nuestro acompañante si le gusta la prenda que nos estamos probando, o cuando nos preguntan: ¿te gusta el fútbol? Respondemos sí, no o depende de quién juegue; en mi caso particular solo veo los partidos de la selección española.… Es decir, a lo largo de nuestra vida, nos vamos decantando por aquellas cosas, personas, situaciones…, que nos gustan y, también forman parte de nosotros, todas aquellas que no nos gustan, reservando otro amplio abanico para las que ni fu ni fa, las que nos dejan indiferentes o nos gustan regular (no todo puede ser blanco y negro porque existe el gris). 
Como lectores, cuando estamos ante un libro, nos ponemos —lo queramos o no—  en esa tesitura: ¿me gustará?, ¿no me gustará?, ¿me resultará indiferente? De hecho, a veces recurrimos antes de cómpralo a dejar que se manifiesten nuestra emoción más simples: agrado o desagrado. Me gusta la portada o no, me gusta la sinopsis o no, me gusta el papel o no, me gusta el precio o no, me gusta lo que han dicho de él o no… Y tras algunas deliberaciones, llega a nuestras manos o no. Cuando salió Patria se habló mucho, principalmente por el tema que trataba. A todos los que tenemos cierta edad, remover los recuerdos de ETA nos sacude el estómago y no es plato de gusto trasladarnos a una época que preferimos olvidar. De hecho, por aquel entonces, hubo muchos lectores que manifestaron que no pensaban leerlo y aún lo siguen diciendo a tenor de los comentarios que han dejado en mi muro de Facebook. Yo decidí leerlo porque algunas críticas ya anunciaban que la novela te llevaba a entender el «problema vasco».  Aquello era un buen inicio, entender algo que a priori, por encontrarte a miles de kilómetros, quizá no era capaz de alcanzar en toda su plenitud. Solo por eso merecía la pena. Y compré la novela. Luego me faltó tiempo para comenzarla y mientras se dispararon las buenas críticas. Algunas bien sustentadas y otras escritas al pairo del contagio que suele haber cuando una novela tienen un marketing de lanzamiento como la de esta. A pesar de todo, he tenido que esperar hasta mis vacaciones para dedicar mi tiempo de lectura a la novela y al concluir la misma me di cuenta de que no opinaba como la mayoría. No me había gustado. Simplemente eso. Y aquí se debería haber terminado el asunto. Era otra más de las tantísimas novelas que a lo largo de mi existencia no me han gustado. Pero sentí la necesidad de dar mi opinión públicamente porque la vida se construye con las distintas versiones de un mismo hecho y estaba segura que a muchos lectores les había pasado como a mí. Tras esto, en bastantes comentarios se me requería para que explicara mis razones. Y aquí estoy haciendo una entrada en mi blog, que no sé si debería hacer. Ni yo ni nadie —a no ser que se dedique a la crítica literaria y viva de ello o lo haga por placer— tiene la obligación de explicar qué razones hay detrás de que al concluir la última página de una novela verbalice que le ha gustado o no; como tampoco lo hace tras ver la escena última de una película, o después de saborear un postre. Lo dice y punto y si se tercia se puede convertir en una charla distendida o eso debería ser. 
Cuando leemos se ponen en marcha mecanismos neuropsicológicos muy complejos de los que participan circuitos sensoperceptivos, emocionales, cognitivos, de memoria, etc. Todos ellos han intervenido en esa sensación final, en esa impresión de agrado o no. Quiero decir con esto, que todos somos medianamente conscientes del porqué de nuestras opiniones (siempre hay una parte inconsciente de la que es difícil sustraernos, pero a la que no podemos acceder) y eso es lo que voy a intentar deslindar para explicaros el porqué de mi opinión. 
Patria es una novela de seiscientas y pico páginas sobre: «El retablo definitivo de más de 30 años en la vida de Euskadi bajo el terrorismo», cito textualmente lo que se anunció cuando obtuvo el premio de la Crítica Literaria 2016. Cuando empecé a leerla lo primero que se me vino a la cabeza es si estaba ante una realidad novelada o una ficción más o menos realista. Para mí tiene mucha importancia saber si lo que voy a leer tienen una base auténtica, o es simplemente producto de la mente del autor, inventada hasta donde es posible puesto que siempre hay algo de veracidad. De acuerdo con lo que se había dicho de ella, parecía que estaba ante una fiel realidad novelada para hacerla asequible al público general (para un público más especializado existen multitud de libros de ensayo) y ahí ya sufrí el primer bache, que me tuvo empantanada en las primeras páginas. Fue por culpa del narrador. Me pasé los primeros capítulos intentando saber quién me la estaba narrando. Unas veces me daba la impresión de que era un narrador omnisciente, otras, un narrador testigo y para colmo, a veces, en la misma frase había un narrador omnisciente y otro en primera persona. Como una no es tonta, se acaba acostumbrando a esta forma de narrar (desde luego más que original) y de esa manera seguí adelante con la novela. 
El siguiente bache lo tuve con las idas y venidas de la biografía de los personajes. Es cierto que cada autor hace con sus protagonistas lo que quiere, pero a mí y, recalco lo de a mí, eso de no saber en cada capítulo con quien me iba a encontrar ni en que época de su vida iba a estar, me seguía enlenteciendo y, lo peor, no favorecía poder obtener una imagen completa de la vida de los personajes, necesaria para entender por qué hacía lo que hacían (se supone que era lo más importante de la novela) y casi estuve a punto de dejarla. Pero continué, también me hice a esos saltos descomunales que ni los artistas de circo, lo mismo que a las frases que se repetían una y otras vez de forma idéntica en distintos capítulos y me dije: céntrate en lo que cuenta. Y conforme pasaba las páginas cada vez me llegaba menos la historia. No conectaba con esa versión simplista (a mi entender) que el autor nos plantea de un problema sumamente complejo. He leído bastante sobre el tema, he visto documentales, he charlado con personas vascas que vivieron inmersas en el problema, he tratado a víctimas de aquellos días de barbarie y conforme leía me decía: tiene que haber algo más, continúa ya llegaras al meollo…, pero no hubo nada más. 
De todos los personajes, y hay bastantes, solo fui capaz de empatizar con uno, Bittori. Aceptablemente retratado tenía un fin (por ninguno de sus allegados entendido) y no paró hasta conseguirlo, aunque me decepcionó enormemente el final, que me recordó la manera en que terminan siempre las películas americanas. Personalmente creo que ese final es más un deseo que una realidad. Del resto de personajes, que son muchos, nada de nada. Ni los buenos, ni los malos, ni los regulares me atraparon, porque toda la novela, a mi parecer, es plana. Quizá ese fuese el deseo del autor, no mostrar emociones ni pasiones ni reacciones hacia un lado u otro, escribir una novela neutra, y seguramente eso es lo que he echado en falta y lo que ha hecho que llegar al final me haya costado la misma vida. No nací en un pueblo ni he vivido nunca en él. Por supuesto, comprendo que vivir en uno, donde todos se conocen, es muy diferente a vivir en una cuidad donde prima el anonimato y que eso justificaría algunas de las acciones que ocurren en la novela, pero aún teniendo en cuenta esto, la imagen que me ha quedado, por ser pregnante a lo largo de sus páginas, es que los hombres vascos son bobos, las mujeres tienen todo el poder (mucho se ha hablado del matriarcado vasco, quizás se trate de eso), nadie se enteraba de nada, hacían frente común ante el señalado, la víctima. Historias que se han repetido en numerosas confrontaciones nacionales e internacionales y que no me aporta nada porque esa, para nuestra desgracia, es la auténtica condición humana independientemente de donde se haya nacido.  
En fin, para que dar más vueltas. Lo importante es la sensación final y la mía ya os la comuniqué. Cada cual puede tener la suya y es tan respetable como la mía. Es la primera vez que justifico que una novela no me ha gustado y espero que sea la ultima, porque yo no me dedico a criticar ni a reseñar sino, simplemente, a leer o mejor dicho a disfrutar con la lectura y con esta novela no tuve ese gran placer. 
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viernes, 4 de agosto de 2017

Mis lecturas de julio








Este mes de julio he tenido más tiempo para dedicar a la lectura y aquí os muestro los libros que me han gustado con mis comentarios personales
He de confesar que uno de los que tenía previsto leer (era la segunda vez que lo intentaba), no he podido terminarlo a pesar de que lo he intentado. Ni me ha gustado el argumento, ni el personaje, con el que no empatizo en absoluto, ni la manera de narrar. Así que a ese ya no le voy a dar más oportunidades, que el tiempo es escaso y hay mucho que leer (que conste que he leído muy buenas reseñas de ese libro).

LA LUNA HUELE A LAVANDA
María José Voltes
Playa de Ákaba
364 pag

Sinopsis
¿Es posible crear una empresa con una vidente, un perro, una monja y un auditor de cuentas?¿Se puede estar buscando el amor muy lejos cuando siempre ha estado cerca?Mariana es una economista desorientada que decide escapar de su triste existencia para embarcarse en un proyecto empresarial diferente. Aprovechando un dinero caído del cielo iniciará un viaje que le hará cruzar el Atlántico y emprender en España su propio negocio, iniciando una nueva vida. En este camino, sus particulares ideas se enfrentarán con muchas de las teorías que estudió sobre management, su intuición desafiará a la sensata prudencia, los sueños retarán a sus miedos y la búsqueda del gran amor rivalizará con la acomodada conveniencia.
Opinión personal: 
Esta novela, como explica la autora en un epílogo final no solo es en parte autobiográfica (recoge situaciones que ella misma ha vivido en su labor profesional) sino que es un homenaje a su padre fallecido, Pedro Voltes, y que en ese mismo epílogo, María José recoge un escrito de él titulado Las desdichadas empresas que pertenece a su obra Historia de la estupidez humana, publicada por Espasa en 1999.
Como os decía, teniendo como fondo laboral el mundo empresarial, la autora diseña una trama que de primeras parece imposible, pero que su buen hacer va conjugando hasta conseguir una historia entrañable, en la que sus personajes: Mariana, Dani, el Chucho, Teresa, Sandra...van tomando cada uno su lugar para contarnos la historia. En ella asistiremos a desencuentros importantes, mediatizados por el desamor, pero también a encuentros especiales, en los que la amistad termina convirtiéndose en algo más. Personajes peculiares, Mariana una economista con dotes de vidente, Dani, un auditor, que daría todo por su amiga, Teresa, una monja que se enclaustra por no estar de acuerdo con el traslado a otro convento, un chucho al que llaman Chucho que formará parte de la familia, la secretaria, Sandra, que no sabe como salir del apuro en que se encuentra y cuyo aura es de color lila, Manuel, un marido que ha ha dejado de serlo hace mucho tiempo... y sobre esto unos recuerdos de una infancia de felicidad torcidos por una desgraciada noticia  justo la noche que la luna estaba en el cielo en su máximo esplendor y habían brotado las flores de lavanda. De ahí este bello título que conjuga a la perfección lo que su autora nos quería contar. Una novela para leer despacio. Para disfrutar de sus reflexiones y para adentrarnos en un mundo del que conocemos muy poco. Me ha gustado muchísimo. 

TAN TUYO COMO TU MUERTE
Emili Bayo
Ed. Versátil
356 pag 

Sinopsis
Una asesina convertida en víctima, un moribundo dispuesto a salvar una vida, el odio de la mano del amor... El sargento Abel Claramunt aspira a acabar sus días como policía en un retiro tranquilo, pero el pasado familiar y la pasión de una joven compañera le complican la existencia. Deberán esforzarse por salvar una vida, atrapar a una asesina e investigar un secuestro. Mucho para alguien a quien solo quedan unos meses de vida.

Opinión personal

Me ha gustado muchísimo. El nivel que va adquiriendo la novela negra española es cada vez más alto y esta es prueba de ello. Se entremezclan el grave problema de salud del sargento Claramunt, con una historia alrededor de su biografía y con la desaparición de una joven. Todo perfectamente hilado, con giros inesperados, una investigación en tiempo presente y reflexiones personales de quien ya nada espera en esta corta vida. Un excelente final, que en algún momento había intuido y que explica todo los acontecimientos. Como psiquiatra me ha gustado el tratamiento psicológico.psiquiátrico que se le dan a los personajes y que hacen que esta novela sea redonda. Lo único que no he conseguido averiguar es el porqué del título, ni antes de leerla ni después. 

LA SEÑORA STHENDAL
Rafael Nadal
Destino
288 pag


Sinopsis
Cuando el último día de la guerra una bala se lleva la vida de una joven madre en un tiroteo en la plaza de Sant Pere de Girona, el destino de Lluc queda para siempre atado al de la señora Stendhal, que lo criará cómo si fuera hijo suyo. La fuerza de la madre adoptiva, la rebeldía del joven Dani y la sabiduría del abuelo Dídac acompañarán la mirada inocente del niño por un paisaje cargado de emociones y promesas. Hasta que choque con el ansia de venganza de los ganadores, decididos a saldar cuentas.

Opinión personal

Avalada por muy buenas críticas esta novela plantea una historia que comienza en 1990 para retrotraerse a los años cuarenta y contarnos la historiagrafía de Lluc, un niño recogido por la señora Stendhal después de que a su madre el último día de la guerra le pegaran un tiro. A partir de ahí, formará parte de su familia y participara de todas la cuitas que le van sucediendo a la misma y que decidirán lo que será la vida futura del niño. Contada en cuatro partes: La casa de la carretera de los árboles, el internado, las montañas, 1965, el regreso al pueblo; con un último capítulo, Gerona, 1990, que cierra la novela al unirse con el primero. Muy bien ambientada, con unos personajes creíbles, al final podremos descubrir aquello que estaba silenciado y que el Lluc desconocía, con lo que se fundamentarán muchas de las buenas y malas acciones que a lo largo de la novela el autor nos va presentando y que según él mismo refiere ha sido inspirada refiere en  hechos y personajes reales. 
Esta novela me ha gustado. Aunque a pesar de que la novela es corta, a mí me han sobrado bastantes páginas, sobre todo las del internado. 

ANNA
Roberto Santiago
Planeta
864 pag

Sinopsis
Años atrás, Ana Tramel fue una brillante penalista a la que se disputaban los mejores despachos. Un oscuro suceso en su pasado cambió su vida y ahora pasa sus días entre recursos administrativos en un mediocre bufete, ahogándose en un vaso de whisky. Pero su vida da un vuelco cuando su hermano Alejandro, con el que no habla desde hace cinco años, la llama angustiado. Ha sido detenido por el asesinato del director del Casino Gran Castilla.
Ana pide ayuda a su jefa y vieja amiga, Concha. Necesita la estructura y recursos del despacho para llevar adelante una defensa en la que tiene prácticamente todo en contra. Acompañada de un peculiar equipo (un viejo investigador, una abogada novel y un becario ludópata) se enfrentará a las grandes empresas del juego.

Opinión personal

Una excelente novela, con una trama vertiginosa, con muchos giros inesperados que hacen que casi no te des cuenta de que tiene 900 páginas (aunque las páginas dedicadas a hablar del juego me han sobrado), tratando temas escabrosos como el problema de la ludopatía, las mafias del juego, los problemas que esconde el sistema judicial...; pero con una protagonista, que al contrario de la mayoría de las reseñas de la novela que he leído, no me ha llegado nada. Anna no es una personaje de carne y hueso, es una superwoman, que como su autor dice es capaz de resistir todo, pero que yo no me he creído ni en sus momentos fuertes, ni en sus momentos más bajos, autodestructivos. Quizá sea por mi formación, pero he encontrado muchas lagunas psicológicas, no demasiado bien resueltas que al final concluyen en esta mujer "tan admirada" por los lectores, que a mí no me ha impresionado. 
La novela está bien escrita y como decía la trama merece la pena. Te recomiendo que la leas. 




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jueves, 27 de julio de 2017

Olvidar




Llevaba esperando cuarenta años.
Cuarenta años en los que quise olvidar, sin conseguirlo. Cuarenta años en los que todos creían que había dejado atrás lo ocurrido. Pero no era cierto. Cada día de esos cuarenta años, recordé como el hijo de puta me violaba, me dejaba embarazada y me jodía la vida. Una vida que apenas empezaba a disfrutar a mis dieciséis años. Cuarenta años ideando mil maneras de vengarme, mientras a ojos de todos disfrutaba, supuestamente, de una vida normal.
En aquel oscuro garaje solo se escuchaba mi respiración acelerada. Sabía que ese era su último día de trabajo. Había decidido jubilarse de manera anticipada para disfrutar al máximo de su nueva y joven mujer.
Cuarenta años lo había estado vigilando, conocía todas sus cuitas y alegrías. Cuarenta años en las que él tuvo esposa, hijos y nueva esposa. Yo, estéril tras un aborto clandestino con el que extrajeron de mis entrañas el fruto de la ignominia.
El ruido de un coche me alerta. Mi corazón palpita enloquecido. Meto la mano en el bolso y palpo el arma. Esto me tranquiliza. Estoy preparada. Cada día de los últimos diez años, desde que decidí que lo mataría de un disparo, he practicado en la galería de tiro. Tengo plena confianza en mi destreza.
Aparca en su plaza. Ahora saldrá distraído, como hace siempre, hablando por el teléfono. Entonces lo llamaré por su nombre, me mirará, seguro que no me reconocerá y le apuntaré entre los ojos. Un solo y certero disparo.
Cuarenta años fantaseando con ese momento y en un segundo todo ha concluido. Ahí yace en un charco de sangre. Ya no podrá disfrutar de un futuro que tanto deseaba. Le he quitado lo mismo que él me quitó a mí, la vida.
Cuarenta años intentando olvidar, pero olvidar no es posible.
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miércoles, 26 de julio de 2017

Este jueves un relato: Olvidar

CIERRE

Doy por cerrado el jueves de esta semana, en el que hemos escrito sobre Olvido desde poesía a relatos personas y otros que resultan bastante inquietantes. Olvidar no es fácil cuando se trata de cosas que nos han sucedido y, sin embargo, nos puede llegar el olvido sin pensarlo, por esa terrible enfermedad que nos priva de los recuerdos. Distintos enfoques que han ilustrado este jueves. Gracias a todos los participantes, ha sido un placer tenerlo en casa. 
¡Hasta pronto!




No se han olvidado de participar este jueves:
1. Mari Carmen Andújar
2. Monserrat Sala
3. Sindel Avefenix
4. Yessi Kan
5. Campirela
6. María Liberona
7. Roxana B. Rodriguez
8. Alfredo Cot
9. María José Moreno
10. Tracy
11. Molí de Canyer 
12. Neogéminis
13. Dafne Sinedie
14. Ame
15. El Demiurgo de Hurlingham

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sábado, 22 de julio de 2017

Este jueves un relato: Olvidar





Mis queridos amigos jueveros. Una vez más nos reunimos para escribir sobre un tema concreto. En este caso, lo haremos sobre: «olvidar», en su primera acepción de la RAE que significa «perder la memoria o el recuerdo de una cosa». 
¿Por qué olvidamos? ¿Para qué olvidamos? ¿Qué hay detrás de un olvido? ¿Olvidar nos ayuda a sobrevivir? o bien, ¿olvidar es necesario para seguir viviendo? ¿El olvido es consciente o inconsciente? Olvidar es dejar atrás algún aspecto que nos incomoda, nos duele o nos daña. ¿Solo se olvida lo malo?
Como veis el tema ofrece múltiples posibilidades y de eso quiero que escribamos. 
Las normas las de siempre. Alrededor de 350 palabras, me enviáis el link para enlazaros desde jueves 00:00 hasta el viernes a las 24:00 horas y el sábado damos por cerrado el jueves. 
Espero que os interese el tema y las musas jueguen a nuestro favor para que sea un jueves lucido y fructífero. 
¡Nos vemos aquí!

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jueves, 6 de julio de 2017

Paseando con... Pilar Muñoz





Nos hemos citado con la escritora cordobesa, Pilar Muñoz, en el mirador de la torre de la Mezquita-Catedral. Escogió este lugar con el aún vivo recuerdo de la última vez que subió, en compañía de unos amigos. Me cuenta que se emocionó por la panorámica de nuestra Córdoba preciosa que puede verse desde allí; su belleza, su riqueza histórica y monumental y el encanto de sus plazas y de sus callejas.
Y tiene razón. Esta visión de la Córdoba que las dos habitamos no es la frecuente y es magnífico poder disfrutarla. La torre fue levantada bajo el mandato de Abderramán III. El mirador está situado a unos 40 metros de altura.
Muy cerquita del cielo comenzamos a charlar, queremos saber todo sobre ella, así que vamos a comenzar: 
¿Quién es Pilar Muñoz?
Una mujer funcionaria de profesión y psicóloga de formación, madre de dos hijos, activa, observadora, inconformista, soñadora, que un día (hace diez años) abrió los ojos de par en par decidida a encontrar huecos entre sus múltiples obligaciones para dedicarse más tiempo a sí misma y a lo que más le gustaba hacer (aunque no lo hubiera sabido hasta aquel preciso instante): plasmar su forma de ver y entender la vida, sus preguntas y sus respuestas en forma de historias literarias de ficción que compartir con quien quisiera leerlas, y que sirvieron para abrirle paso a un mundo cargado de experiencias que nunca imaginó que podría vivir y mucho menos disfrutar.
¿Té, café o chocolate para desayunar?
Café, sin lugar a dudas. No soy persona hasta que me tomo el primero, necesito ese estímulo para empezar a funcionar, si no, tengo un retardo mental que no me deja hacer nada, jaja.
¿Cómo es un día cualquiera para Pilar Muñoz?
Supongo que tan rutinario como el de cualquier ama de casa-trabajadora-madre de familia de este país. Me levanto entre las seis y las seis y media de la mañana (depende del día), me preparo el café, el desayuno y los bocatas de mis hijos y los pongo en órbita para poder dejarlos en el instituto antes de entrar en la oficina a las ocho. Llego de vuelta a casa sobre las tres y algo del mediodía y, después de almorzar, le doy la bienvenida a una tarde cuyas horas distribuyo entre idas y venidas a las actividades de mis hijos, las labores propias de ama de casa y algún que otro extra que siempre surge, llámese compras, citas médicas, reuniones escolares... Al llegar la noche, preparo cena, anticipo comida para el día siguiente y paseo al perro. Y en medio de todo eso, busco huecos como una desesperada para encajar los paseos por las redes sociales, leer o escribir, ya sea en el salón, en la cocina, dentro del coche o incluso caminando por la calle (cualquier día me rompo los dientes con una farola, jajaja). Una rutina poco interesante, ¿verdad?
¿Una figura importante en tu infancia? ¿Por qué?
Se me viene a la cabeza una figura colectiva, no individual, y es ese pack formado por mis padres y mis tres hermanos. Los he sentido siempre tan cerca de mí y tan unidos todos que es imposible desligarlos, son como una piña. Ellos han sido mi apoyo, mi empuje. Entre todos consiguieron que viviera una infancia plena y feliz en la que nunca eché nada en falta. Y también han contribuido a que sea como soy, y a que aprenda lecciones de vida a partir de las suyas que me han enriquecido muchísimo.
 ¿Recordar o soñar?
Ambas cosas. Para mí recordar es tomar conciencia de muchos momentos pasados que quiero que sigan formando parte de mí, de mi vida, de mi existencia, que no quiero perder de vista. Soñar es aventurar un futuro que me motive, que me empuje a seguir luchando por aquello que me gustaría vivir y por lo que me gustaría llegar a ser, en todos los sentidos. Las dos cosas las siento necesarias, aunque tengo que reconocer que quizá sea soñadora por encima de todo.
¿Soledad o bullicio?
Cada cosa en su momento. A estas alturas de mi vida, y dado el nivel de estrés que suelo gastar, busco más los momentos de soledad en los que poder relajarme, pero también me gusta el bullicio en ocasiones puntuales (reuniones familiares numerosas, una feria, un concierto, nuestras cruces, nuestros patios...) Hacen que todavía me sienta viva y, por qué no decirlo, más joven.
¿Cuál es tu comida preferida?
Pues mira, hace tiempo te habría dicho que el lomo de orza, al estilo del Valle de los Pedroches (comarca del norte de la provincia de Córdoba) en el que nací. Pero desde hace ya unos cuantos años, el cocido (como lo preparaba mi madre y como yo también lo hago por la receta heredada) se ha convertido en mi plato preferido, porque, además del sabor, tiene implicaciones sentimentales bastante fuertes.

¿A qué país te gustaría viajar?
A Egipto. Me despierta muchísima curiosidad.
¿Te gustan los animales? ¿Tienes mascota?
Me gustan mucho los animales, soy una madraza, a veces me preocupo tanto por ellos que parece que los he parido yo, jajaja. Tal vez por eso no quería tener una mascota en casa, porque sabía que me quitaría mucho tiempo por la dedicación que iba a ser incapaz de no darle. Pero la insistencia de mis hijos y una promesa tonta de mi marido hicieron que entrara en casa Carlitos, un bodeguero andaluz guapísimo que se ha convertido en mi baby y que —como era de esperar— me ha robado tiempo y descanso, pero también el corazón :)
Sí que es guapo, Carlitos :)
Una canción
Uf... Podría decirte muchísimas porque me encanta la música, para mí es una pasión tan fuerte como la escritura, o casi. Pero si tengo que decantarme por una, no lo dudo: El hombre del piano, de Ana Belén, por las connotaciones que tiene en mi vida. 


Una película
Ghost.
La vi en mi juventud y todavía recuerdo la angustia con la que salí del cine. Con esa Molly cayéndosele los lagrimones mientras miraba a Sam, que tenía que irse al cielo (se supone) y no podía despegarse de ella... ¡Ay, por Dios, qué sofocón! :) Supongo que se me quedó clavada para siempre porque se aunaban tres razones: la primera, que yo estaba enamorada (y claro..., te pones en la piel de la prota); la segunda, que era una romántica empedernida; y la tercera, que el argumento tocaba un tema paranormal que me ha atraído muchísimo desde siempre, como es el tema de la vida después de la muerte.

Un libro
Edad prohibida, de Torcuato Luca de Tena.
Una gran mayoría de las cosas que apreciamos en la vida de forma significativa no lo son por el valor de la cosa en sí, sino por lo que suponen para nosotros cuando las vivimos. Este libro marcó mi paso de la lectura juvenil de aventuras a otra lectura juvenil más seria. El hecho, además, de haberlo leído en plena adolescencia hizo que me sintiera tan identificada con la historia y con los protagonistas que no he podido olvidarla.

¿Cuántas horas necesitas dormir para encontrarte bien?
No es tanto el número de horas como el cuándo las duermo. Soy ave nocturna, me alimenta el sueño de la mañana. Así es que si me levanto a las diez estoy estupenda, aunque me haya ido a dormir a las cinco o las seis de la madrugada; sin embargo, levantarme a las seis me pesa aunque lleve ocho horas de sueño a la espalda.
¿Crees en el amor a primera vista?
No. Creo en la atracción a primera vista (y por atracción no me refiero solo al físico, sino también a ese feeling especial entre dos personas), pero no en el amor a primera vista. Creo que esa palabra tiene implicaciones mucho más profundas y es imposible sentirlo desde el primer minuto. Para hablar de amor se necesita mucho más que un solo encuentro.
¿Qué importancia das a la familia?
Muchísima, aunque reconozco que no todo el mundo tiene la suerte de poder contar con ella incondicionalmente. Creo que es un punto de apoyo crucial, te brinda muchas veces el amparo que necesitas, te da consejos con toda la honestidad del mundo y su amor por ti te hace sentir como en casa, aunque a veces te diga lo que no quieres oír. Para mí es una casilla de seguridad en este juego de la vida.
¿Qué es para ti la amistad?
Ese lazo fuerte que me une a mi familia de elección, que no de sangre. Es aquella que me acepta y me permite ser como soy, sin fachadas; que está ahí cuando la necesito aunque llevemos meses sin hablarnos; que nos consiente ser claros a la hora de expresarnos porque sabe que nos mueve el cariño y el afán por hacernos el bien, no por provocarnos daño. Es la que nos lleva a intercambiar favores recíprocos sin hacer cómputos; la que nos invita a confesarnos sin ruborizarnos y sin temer que ello pueda ser utilizado en nuestra contra; la que nos consiente ser felices si los otros lo están, sin que quepan envidias. Para mí la amistad, la buena amistad, es la que nos ayuda a sacar lo mejor de nosotros.
¿Tienes muchos amigos o muchos conocidos?
Tengo muchos conocidos, amigos tengo los justos. Creo que a una amistad le pido mucho y lo que busco no lo encuentro en todo el mundo; unas veces por mí, otras veces por ellos, o simplemente porque no congeniamos, sin que necesariamente tenga que ser culpa de ninguno. Eso sí, estoy muy orgullosa de los amigos que tengo; a su lado me siento tranquila, confiada, feliz, y siento por ellos un cariño tan especial que los considero familia, con todas las de la ley.
¿Cómo llegaste a las redes sociales: Facebook, Twiter…?
Hace diez años, cuando escribí la primera obra de relatos, decidí abrir un blog para ayudarme a promocionarla y para darme a conocer. Pero el movimiento en él era muy, muy escaso al estar recién aterrizada; Google no me encontraba ni con GPS y los lectores, menos. Mi sobrina me aconsejó abrir una cuenta en Facebook por ser una vía mucho más dinámica en cuanto a la forma de contactar con los demás y derivar así visitas al blog. Tiempo después vino Twitter, aunque esta es la red en la que menos cómoda estoy.
¿Quién o cómo te aficionaste a la escritura?
No tengo constancia de ello, siempre que lo pienso termino deduciendo que ha sido un proceso inconsciente, como si la escritura hubiera formado parte de mí desde la infancia sin yo saberlo y se hubiera ido materializando poco a poco en forma de cuentos, pequeños poemas y otros relatos que el cuerpo me pedía escribir sin preguntarme por qué. No tuve ningún modelo, ni tampoco hubo hecho significativo alguno que me empujara a hacerlo.
¿Prefieres escribir de noche o de día?
De noche, lo que ocurre es que el cansancio y el sueño no siempre me lo permiten. Pero la magia que tiene la noche, no la tiene el día para mí.
¿Se puede aprender a escribir o se nace con ese don?
La parte "técnica" de la escritura se puede aprender; pero esa alma que subyace en las letras, la capacidad para transmitir a partir de ellas, para hacer vibrar, para plasmar en un papel la descripción de un sentimiento o una emoción que despierte en otros lo que el escritor siente, eso es un don y con él se nace. La prueba está en que hay quienes consiguen todo esto sin haber recibido ni una mísera lección de escritura, parecen hacerlo por intuición.
Creo que en la escritura ocurre igual que en otras artes, como en la música o la pintura. Los grandes maestros nacieron con ese don especial que luego moldearon y perfeccionaron con lecciones técnicas. Pero quienes carezcan de él difícilmente conseguirán llegar a su mismo nivel por mucha teoría que aprendan. Hay novelas "técnicamente" impecables que, sin embargo, no te "llegan", o que resultan demasiado artificiales.  
¿Lápiz y papel o prefieres el ordenador?
Lápiz y papel para las anotaciones, los guiones, las ideas. Ordenador para escribir. Soy muy práctica y las ventajas de la tecnología son incuestionables. El romanticismo lo dejo para otros menesteres, jaja.
¿En qué género te desenvuelves mejor para escribir?
No está considerado un género como tal, pero no tengo otra forma de catalogarlo: intimista, con toda la carga de realidad, emoción y reflexión que lleva. Siempre y cuando mantenga esta línea, puedo cambiar el género de fondo sin que me suponga demasiado problema: ficción contemporánea, romántico, erótico, suspense...
¿Tu última novelas es...?
Una café a las seis, una novela de ficción contemporánea, de corte romántico, escrita en la misma línea intimista que te comentaba antes. En ella, además de hablar de amor, pongo sobre el tapete otras cuestiones como el destino, la influencia positiva o negativa del primer amor en posteriores relaciones, el verdadero origen de la felicidad, las consecuencias —a veces devastadoras— de nuestra propia imaginación, la naturaleza real de algunas "no infidelidades" (quien lea la novela entenderá porque digo esto así).... Es una historia intensa, reflexiva y emotiva —que no pastelera— que sale publicada hoy jueves, 6 de julio, en Amazon, y que espero que guste leerla tanto como a mí me ha gustado escribirla.

Como lectora, ¿Libro en papel o lector  de ebook?
El papel tiene un encanto especial, tocarlo y pasar las páginas físicamente no solo me gusta más, es que creo, incluso, que hace que la historia me enganche más. Pero el lector digital no lo descarto tampoco por su comodidad y por su fácil portabilidad. Así es que los alterno según la ocasión.
¿Qué genero es tu preferido cuando lees?
El mismo que escribo. Aunque tu influencia con la trilogía del Mal, que tan de cerca he vivido, y los demás títulos que después he ido leyendo por afinidad han provocado que esté leyendo ahora más novela negra que en los últimos veinte años, jaja.
¿Qué opinas de los autores independientes? ¿Aún tienen cabida en este complicado panorama literario?
Vaya preguntita, guapa :)
Voy a contestarte en primera persona, porque yo soy independiente; aunque para poder responderte con acierto, antes tendríamos que precisar qué se entiende por "panorama literario". Si nos referimos, simplemente, al mundo de la publicación, es decir, al hecho de poder publicar novelas o relatos para que estén accesibles a cualquier lector, te diré que sí, que tenemos cabida desde el punto y hora en que contamos con plataformas (como Amazon) que nos permiten publicar lo que queramos y cuando queramos sin cortapisa alguna. Pero si por "panorama literario" nos atenemos a eso, a lo literario, al mundo de la escritura de calidad en el que poder hacernos un hueco y ostentar un nombre como ocurre en la edición convencional, ya empiezo a dudarlo.
El debate es muy largo y los elementos que se ponen en juego a la hora de valorar todo esto son muchos. Resumiendo, te diré que la autoedición en Amazon marcó un antes y un después en cuanto a la posibilidad de dar visibilidad a escritores con novelas de calidad (tú lo sabes mejor que nadie), que por razones comerciales o de otra índole no tenían cabida en la edición convencional. Fue un soplo de aire fresco ante ese injusto monopolio para quienes tenían obras buenas guardadas en los cajones. Pero esa puerta abierta de par en par ha sido un arma de doble filo, porque si Amazon (u otras plataformas) no ponía filtros a lo que se publicaba, esos filtros tendríamos que haberlos puesto los propios autores en un alarde de amor propio, en el sentido de no publicar no que no es publicable, lo que no goza de unos mínimos de calidad suficientes como para que el lector no se sienta estafado. Pero no lo hemos hecho. La autocrítica y la autoexigencia brillan ahora por su ausencia en innumerables publicaciones que pretenden venderse, hasta el punto de empezar a despertar la desconfianza de lectores mínimamente exigentes, porque no son capaces de discriminar de antemano si aquello que se están descargando merece la pena o es un "timo literario". Consecuencia: están dejando de leernos, de darnos esa oportunidad para centrarse solo en lo que viene avalado por un sello editorial (aunque su calidad también sea, a veces, dudosa). Y esa consecuencia abarca no solo a los "autores" (entendiendo por "autor" a cualquiera que escriba un libro), sino también a los "escritores" (que son los que ejercen el oficio porque lo conocen bien, porque lo han estudiado y practicado lo suficiente como para ganarse ese reconocimiento a pulso). El resultado es que un buen escritor que no consiga ver su novela publicada convencionalmente, si decide hacerlo como escritor independiente, es probable que vea su obra perdida en esa marea mastodóntica de libros en que se está convirtiendo Amazon y sin posibilidad de que le den un voto de confianza por culpa de toda la basura que la rodea, con lo cual, el panorama empieza a ser desolador. No podrá hacerse hueco.
De por qué esa basura se vende a pesar de los pesares, hablaremos otro día, porque si no, me temo que se nos hará de noche y mis niños se quedarán sin cenar, jajaja.
¿Algún secreto inconfesable que quieras contarnos…jaja?
Pues lo cierto es que no tengo ninguno significativo, solo pequeñeces como tiene todo el mundo, así es que no me importa confesar algunos: no puedo dormir con las puertas de los armarios abiertas, ni tampoco con las sábanas de la cama arrugadas, me da hasta taquicardia encontrármelas embrolladas al meter los pies; me pierde el helado de vainilla con nueces de Macadamia; canto en el coche a grito pelado, semáforos incluidos; ah, y el peor de todos (este sí es más vergonzoso): pienso en voz alta, en monólogo y hasta en diálogo, con lo cual, me paso el día hablando sola como las locas, jajaja.

Que más puedo contaros que no haya dicho ella. Como habéis comprobado, Pilar Muñoz es una mujer versátil, una mujer de su tiempo, ilusionada, a la que le gusta escribir por encima de todo y que pone mucho amor en todo lo que hace. Y eso se nota en sus obras. La conocí en las redes sociales, a pesar de vivir en la misma ciudad, y desde hace años compartimos camino literario junto a otra también escritora, Mayte Esteban. Compartimos alegrías, tristezas, éxitos y fracasos y, la mayoría de las veces, desesperación, que intentamos sobrellevar a base de risas. Hoy es un gran día para ella y este ha sido mi modesto homenaje: que conozcáis a una persona que escribe como los ángeles y que tiene mucho que decir en el panorama literario español.

En estos enlaces la podéis encontrar. No dejéis de visitarla.
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domingo, 2 de julio de 2017

¿Qué sucede cuando el ˝me gusta˝ sustituye al comentario?






Hace mucho tiempo comenté, en este mismo blog, que entrar en la redes sociales era como salir de paseo por tu ciudad. Cuando lo haces, vas a cruzarte con distintos tipos de personas: los desconocidos, con los que no interacciones, pasas a su lado sin inmutarte, sin mirarlos siquiera y sin sentir curiosidad por lo que son y representan; los conocidos, a los que saludas con un gesto de la mano, de la cabeza, con un adiós; los enemigos,  de los que huyes para no entrar en enfrentamiento y los amigos en su más amplio sentido, desde los amigos de la infancia y juventud, a los que hace muchos años que no ves y te alegras cuando te los encuentras, departes durante un rato, le preguntas por la salud, por la familia, en dónde vive, en qué trabaja, cómo les va... y luego te olvidas de ellos, hasta tus amigos (en el amplio sentido del término) que ves a menudo y lógicamente entras en conversaciones más interesantes, que las puramente protocolarias. 

Como decía las redes presentan este mismo patrón y lo he comprobado desde que me adentré en ellas  en el 2009, con idea de promocionarme con escritora.

Sin embargo, desde hace unos años, vengo observando que las redes han cambiado su esquema, al menos, para mí. Y diréis que cómo me he dado cuenta de eso. Por algo muy concreto, que no sé si a vosotros también os sucede. Cuando publico en mi muro, sobre todo de Facebook, los "me gusta" han subido exponencialmente en detrimento de los comentarios, que se han visto reducido a una media de 5 personas, casi siempre las mismas. 

Al principio no le di importancia, después fui estudiando este nuevo modelo y descubrí que interesa más y recibe más comentarios, por ejemplo, una foto de mi almuerzo (huevos fritos con patatas y pimientos), de mi nieto, una imagen sacada de Google con la que deseas los buenos días,  las buenas noches (saludo educado)....; que cuando escribo una reflexión, comento algo interesante de mis novelas, de algún compañero escritor...

Cuando abrí mi perfil y lo hice público (pasee libremente por la calle) empezaron a acudir desconocidos que saludaban, dándose a conocer, amigos de la infancia que resurgían de los recuerdos con vestido colegial, y cada vez veía menos a mis amigos, a esos con los que de verdad me nutría sus charlas y comentarios. También es cierto, que en los inicios formábamos un amplio grupo de escritores independientes que luego se perdió en las entrañas de este medio virtual afectado de insufribles envidias, recelos, rencor...

Estoy segura, de que más de uno los los que está leyendo esta entrada, ha pasado por lo mismo. Y, también estoy segura, que me dirán que eso es cosa de Facebook, que selecciona lo que debo ver o no y a quién. Y puede que lleven razón, porque es verdad que lo hace, pero no me satisface la explicación, porque, precisamente, Facebook te relaciona con aquellos con los que más te relacionas; por tanto, tus amigos virtuales más íntimos y, si es así, son esos precisamente los que van a ticar más en "me gusta", pero no te van a hablar, no van a dejarte unas palabras de aliento, no van a reír o a llorar contigo...

O también me dirán, porque me lo han dicho, que mi problema es debido a que no he hecho un buen marketing, que no debería tener una página personal, que debería promocionar la página de escritora, y escribir sobre mis novelas solamente. Y, también tienen razón, pero ya es complicado cambiar, lo que no se inicia bien cuesta reconvertirlo y a mí me faltan las ganas y sobre todo la ilusión.
Y habrá muchas otras explicaciones que a mí ahora no se me ocurre, pero igual vosotros habéis pensado.

Vaya por adelantado que esto no es una queja. En psicoterapia se llama "un señalamiento". Algo evidente que está ocurriendo y a lo que hay que buscar explicación

Algo me está diciendo que todo ha cambiado, que la red virtual, en realidad, ya no sirve para lo que yo pensaba que servía; que la calle por la que todos paseamos se ha convertido en una gran avenida en la que hay tantos paseantes que no nos da tiempo a discriminar, por lo que vamos ticando "me gusta", más por compromiso que porque realmente lo sintamos; que pasear se ha convertido más en un pasar lista que en un disfrutar; que nos cansamos de ver siempre a los mismo con lo mismo; que da mucha pereza escribir nada porque nadie te va a comentar; que te da la impresión de cansar a tus 5 amigos que siempre te saludan; que desapareces durante unos días con idea de saber si te echan de menos y te das cuenta de que eso no ha sucedido...; y, lo peor, cuando se te hace consciente que tú estás haciendo lo mismo.

No pertenecemos a la "generación net" por lo que para nosotros todo esto es nuevo. Aprendemos a base de éxitos y de fracasos. Y ahora toca reflexionar sobre lo aprendido y , sin duda, pensar en la utilidad de estos paseos que te quitan tiempo de trabajo, de escribir, de tu vida personal, que antes te enriquecían y que ahora... 


Y tú, que me está leyendo,¿has sentido algo de esto?
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sábado, 1 de julio de 2017

Orgullo








El sol brillaba en todo su esplendor calentando todo y a todos. A mi derecha, bajo una sombrilla, un adolescente se afanaba en escribir sobre una libreta de papel cuadriculado. Escribía, tachaba, volvía a escribir. Yo lo observaba de reojo, llena de curiosidad. 
La madre del joven también lo vigilaba y, de vez en cuando, le preguntaba de qué quería el bocadillo, sin que él respondiera, abstraído en lo que hacía. A la tercera vez que no encontró respuesta, alzó la voz.
—¡Migue! ¿Estás sordo o qué?
—No mamá, ¿qué quieres? —respondió, sin interés.
—¿Que de qué quieres el bocata?
—Me da igual.
—De eso no tenemos. ¿De tortilla o de chorizo?
Al no encontrar respuesta, le quitó la libreta y comenzó a mal leer. 
—«Ascendí por el río de tu mirada hasta el mar de tus lágrimas, buscando el origen de mi sufrimiento...».
—¿Qué es esto?
—Un poema, mamá —dijo el joven.
La mujer, alarmada, llamó a gritos a su marido, Jacinto, que refrescaba sus pies a la orilla del mar. Jacinto acudió corriendo a la vera de su esposa sin saber qué ocurría.
—¡Mira! —ordenó, enseñándole la libreta.
Jacinto la cogió como si le quemara y mal leyó:
—«Nau..fra...gué en la playa de mis re-cu-er-dos y supe de mis miedos, luché contra los monstruos hasta liberarme de ellos».
Yo no sabía cómo iba a terminar aquello. Jacinto miró al chico muy serio, con ojos de espanto, como si hubiera visto al mismo diablo.
—¿Esto qué es?
—Un poema —repitió su hijo.
—¿Un poema? ¿Un poema? Mariconerías es lo que son. No te quiero ver más con esto —dijo tirando, con asco, la libreta a la arena.
Cayó cerca desde donde yo tumbada, como quien no quiere la cosa, asistía a esa desafortunada escena y pude leer: «Vencido por el cansancio, sin saber del final de la batalla, me contemplé. En tu sonrisa de aceptación, ajena a mi esfuerzo, estaba la clave: ORGULLO. Así soy. Nadie puede cambiarme».
Me miró y lo miré. Una lágrima corría veloz por su imberbe mejilla. Le guiñé y sonrió. 

Un poeta nunca sucumbe.

© María José Moreno
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